¿Qué es la terapia transdiagnóstica y cómo puede ayudarnos?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 15 junio, 2018
Laura Reguera · 15 junio, 2018

Hace algún tiempo, un profesor de la universidad me dijo que un buen psicólogo sanitario era aquel que conocía cómo se aplicaban las distintas técnicas avaladas empíricamente y era capaz de combinarlas en el tratamiento de cada persona en particular. En concreto, dijo que debíamos hacer como los alquimistas: buscar la mezcla perfecta para cada paciente.

Gracias a él, me quedó clara la idea de que era más efectivo y eficiente trabajar el origen del problema psicológico que ir “apagando fuegos”. Así, si tratamos lo más superficial, solo conseguiremos mejoras a corto plazo y efímeras, mientras que si conseguimos cambiar la causa, es más factible que el éxito terapéutico se mantenga y evitemos recaídas. Esta es la línea que sigue la terapia transdiagnóstica… Ahora bien, ¿en qué consiste?

“El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al alterar sus actitudes mentales”.

-William James-

¿Cuál es el problema de los tratamientos estandarizados?

Cada vez somos más conscientes de que es bastante común sufrir algún tipo de trastorno emocional. De hecho, están entre los trastornos mentales con mayor prevalencia en la población. Así, todos conocemos a alguien que sufre o ha sufrido problemas de ansiedad y depresión. O es algo que nos pasa a nosotros mismos. Por lo tanto, sabemos cómo pueden interferir en nuestras vida y el grado de malestar que generan.

Hombre en el psicólogo

Por esta razón, también nos damos cada vez más cuenta de la necesidad de acudir a un buen psicólogo para recuperar nuestro bienestar. El caso es que, cuando se acude a un terapeuta, no todos siguen la línea de evaluación y tratamiento personalizado de la que hablaba mi profesor. Algunos se quedan con la etiqueta diagnóstica y ponen en marcha de forma sistemática el tratamiento que ya está estipulado previamente para cada trastorno.

Me explico: para cada patología psicológica existen programas específicos de tratamiento ya elaborados y estandarizados. Estos indican que si padeces cierto trastorno, deben trabajar contigo determinadas técnicas en un determinado orden. El problema de esto es que, aunque las personas compartan un mismo diagnóstico, pueden requerir trabajar de formas distintas.

¿Cuál es el objetivo del tratamiento en la terapia transdiagnóstica?

Esto no quiere decir que no hagamos caso a lo que ya está estipulado. Se debe tener en cuenta lo que la literatura científica dice sobre la mejor forma de intervenir con cada problema psicológico, pero aún así tenemos que ser conscientes de la persona que tenemos en frente y realizar, en base a sus características individuales, esa “mezcla idónea” de técnicas avaladas científicamente que hablaba mi profesor.

Pero, ¿dónde entra la terapia transdiagnóstica en todo esto? Pues, como la propia palabra indica, el caso es que va más allá de la etiqueta diagnóstica. En vez de poner en marcha un programa específico previamente estipulado, trabaja aquellos aspectos comunes que se observan en los diversos trastornos psicológicos. Se dirige a aquellas “causas” que son fundamentales para asegurar el bienestar a largo plazo.

“Controla el modo en el que un hombre interpreta el mundo y habrás avanzado mucho en la tarea de controlar su comportamiento”.

-Stanley Milgram-

En vez de trabajar los síntomas específicos de cada patología, se preocupa de los factores comunes que hacen que desarrollemos los problemas psicológicos. Así, considera que los trastornos emocionales comparten una misma vulnerabilidad que, asociada a factores de estrés psicosocial, puede dar lugar a diferentes manifestaciones. En concreto, pone a la regulación emocional en el punto de mira.

El papel de la regulación emocional en la terapia transdiagnóstica

La regulación emocional es el conjunto de estrategias que utilizamos para influir o modificar las experiencias emocionales que experimentamos. Es decir, son las herramientas que ponemos en marcha para mantener, aumentar o suprimir un determinado estado emocional. ¿Y cuáles son las estrategias de regulación emocional inadecuadas más comunes en los trastornos emocionales? La rumiación, la supresión y la evitación.

“Supongo que es tentador tratar todo como si fuera un clavo, si la única herramienta que tienes es un martillo”.

-Abraham Maslow-

Las personas con trastornos emocionales utilizan estrategias desadaptativas de regulación emocional que contribuyen al mantenimiento de los síntomas. Por ello, es necesario trabajarlas y modificarlas para recuperar el bienestar psicológico. Eso sí, sin dejar de lado los aspectos básicos que se trabajan desde la terapia cognitivo-conductual.

Así, también se trabajan la reevaluación de las interpretaciones negativas de las situaciones y la modificación de las conductas desadaptativas. De esta manera, la terapia transdiagnóstica se encarga de hacer explícitos para los pacientes los procesos cognitivos y emocionales implícitos que influyen en su malestar. Además, se les enseña a cambiarlos. Por lo tanto, la terapia transdiagnóstica se centra en el tratamiento de la emoción.

Mujer con los ojos cerrados respirando

Su fin es ayudar a los pacientes a que aprendan cómo afrontar y experimentar emociones incómodas, y responder a las mismas de una manera más adaptativa. Se busca reducir su intensidad y frecuencia de aparición. Pero no se busca eliminar emociones incómodas, sino llevarlas a un nivel funcional, de manera que puedan ser adaptativas, útiles y que nos ayuden a manejarnos mejor en nuestro día a día.

Imágenes cortesía de Nik Shuliahin, Annie Spratt y Radu Florin.