¿Qué es un recuerdo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2015
Juanjo Basante · 11 febrero, 2013

Siempre me ha parecido que no se puede entender ninguna cuestión sin antes haber contestado con solvencia una pregunta. Y creo que es a partir de esa respuesta cuando se puede hablar de entender.

¿Por qué? Si no se es capaz de encontrar un por qué, pienso que no se entiende absolutamente nada. ¿Por qué me odia? ¿Por qué me quiere? ¿Por qué llueve? ¿Por qué pierdo? ¿Por qué se va? ¿Por qué no se queda? Cada pregunta tiene su matiz y no es lo mismo preguntarse por qué se va un amigo que por qué no se queda. Ni es lo mismo preguntar por qué no llueve que por qué hace sol. Y así con todo. Cuando te paras a buscar una respuesta de este tipo siempre te queda algo, independientemente de que la encuentres o no. Lo que queda y lo que tienes es un recuerdo.

¿Y qué es un recuerdo?
No está muy claro si es algo que nos pertenece o es algo que se ha ido. Porque… ¿Cuánto tiene de real? ¿Cuánto de imaginación? ¿Debe considerarse algo bueno por haber ocurrido o algo malo por haberse terminado? ¿Es un recuerdo el mejor regalo que puede dejar un momento inolvidable? ¿Es una tristeza acordarse de algo que no volverá a pasar? Woody Allen ya se lo preguntó allá por 1988: “…y me pregunté si un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido”  Yo estoy casi seguro de que, como el resto, no ha encontrado una respuesta lo suficientemente convincente. Eso sí, entiendo el porqué.

Y es que precisamente esa controversia, esa magia, esa contradicción y esa mezcla de sentimientos hacen que un recuerdo sea exactamente eso, un misterio. Y hay determinadas cuestiones que es mejor no entender del todo. Dejar que te invadan y dejar que te lleven a su terreno, sea cual sea. Que actúen como una distracción. Y que consigan, por un momento, alejarte de la búsqueda primaria que quisiste iniciar. Detenerte en un recuerdo mientras olvidas que lo que querías saber es por qué te odia, por qué te quiere, por qué llueve o por qué pierdes. Quedarte suspendido en el recuerdo mientras aparcas la misión de rebuscar por qué se ha ido o por qué no se ha quedado contigo.

Imagen cortesía de Alessandro Giorgi