¿Qué podemos hacer ante personas especialmente susceptibles?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 noviembre, 2015
José Maria Tabares · 3 septiembre, 2014

Las personas somos seres sociales por naturaleza. Cada vez que salimos al “exterior” nos relacionamos con otras personas que comparten intereses, gustos y afinidades.

Por esta razón, es normal que antes o después surjan diferencias entre nosotros, ya que desde siempre han existido todo tipo de puntos de vista; algo que le quita aburrimiento pero que a veces también puede ponernos en situaciones realmente desagradables.

Lo cierto es que en esta heterogeneidad de pareceres y de intereses muchas personas no saben cómo mantener una discusión sin caer en la descalificación o simplemente, creen que su opinión es, por sistema, más válida que la de cualquier otra persona.

¿Qué podemos hacer con este tipo de personas? ¿Hay que apartarlas de nuestra vida? Pues depende de la situación y la relación que tengamos con ellas.

Por ello, a continuación te damos una serie de pautas para que cualquier discusión no termine en un enfrentamiento desagradable.

 

¿Merece la pena la relación con la otra persona?

¿Con quién estamos discutiendo? ¿Se trata de un amigo de toda la vida? ¿Un familiar cercano? ¿O simplemente es una persona desconocida a la que quizás no veamos nunca más?

Si es una persona desconocida, no merece la pena gastar todas nuestras energías en discutir si ya sabemos que la discusión no va a llegar ningún sitio.

No es cuestión de quedar mal con cualquier persona, pero recuerda que hay relaciones que no son saludables y por tanto no merece la pena conservarlas.

Un poco de empatía

No todo el mundo puede presumir de tener habilidades socialesEs decir, si alguien nos habla es que probablemente se quiere comunicar con nosotros, aunque luego no maneje la comunicación que pretenda de una forma eficaz y su falta de habilidad termine siendo su peor enemiga.

Ser capaces de comprender que estamos ante una situación de este tipo y tratar a la persona con paciencia, que no condescendencia, le va a dar espacio para que se permita cortar la comunicación e intentar empezarla de nuevo con más éxito.

Ponernos en el lugar del otro, contando con sus posibles dificultades o situación nos servirá. La empatía es una gran herramienta que tenemos que utilizar en nuestras relaciones con los demás.

Incluso a veces es bueno que, aunque no sea cierto, manifestemos que somos nosotros los culpables de no haber entendido lo que la otra persona nos ha querido decir.

Frases como “Lo siento, estoy fatigado y no te he escuchado bien, ¿Me lo puedes repetir?” pueden ser nuestras grandes aliadas.

Crea tu propio espacio

Antes de meterte de lleno en cualquier discusión, piensa muy bien lo que vas a decir. Crea tu espacio, date tiempo e intenta controlar tus sentimientos más primarios (ira, rabia, enfado) que solo conseguirán que la relación empeore aún más.

Con esto no decimos que siempre te quedes callado y aceptes cualquier palabra. Puedes dar tu opinión aunque se completamente apuesta. Eso sí, ten en cuenta que una buena manera de opinar es pausada y sosegada.

Espera pacientemente tu turno de palabra

Muchas veces las personas agresivas y autoritarias se muestran con una gran inquietud porque temen que una conversación cambie de tema y pierdan la oportunidad de dar su opinión.

También es habitual, que empiecen a manifestar un nerviosismo que se puede tornar en agresividad cuando les invade la frustración, provocada por la sensación de que a su opinión no se le ha concedido el valor que merece.

Lo mejor para sacar a la persona con la que estas relacionándote de su ciclo negativo de pensamiento es conseguir que se distraiga, que su atención se desvíe a otro objeto de interés que no sea su persona. 

Una buena dosis de paciencia te servirá en ocasiones.

En definitiva, estas son algunas ideas que te ayudaran en las ocasiones en las que coincidas o te relaciones con personas especialmente susceptibles. Si no funcionana, recuerda que siempre puedes hacer uso de tu libertad y cortar la conversación. No podemos llevarnos bien con todo el mundo

Foto cortesía de PathDoc