¿Qué sabemos de las misteriosas ondas delta?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 septiembre, 2018
Edith Sánchez · 4 septiembre, 2018

Las ondas delta del cerebro son misteriosas y fascinantes. Se sabe de su existencia desde comienzos del siglo XX, cuando Grey Walter las descubrió. También se sabe que tienen una frecuencia que va de los 0 a los 4 Hz y que son consideradas las más lentas de todas cuantas produce el cerebro. Así mismo, están asociadas con el bienestar y la paz interior.

Más allá de esto, no se conoce mucho acerca de las ondas delta. Despiertan gran curiosidad, precisamente porque están presentes en los estados de máxima tranquilidad. Sin embargo, se desconoce el porqué y se sabe muy poco acerca de la forma en la que operan.

Ya hay varios estudios en el mundo que están orientados a desentrañar los misterios de las ondas delta. Cuanto más se avanza, más sorpresas aparecen y más preguntas surgen. A continuación veremos por qué.

La neurociencia es, por mucho, la rama más excitante de la ciencia, porque el cerebro es el objeto más fascinante del universo. Cada cerebro humano es diferente, el cerebro hace a cada ser humano único y define quién es”.

-Stanley B. Prusiner (Premio Nobel de Medicina, 1997)-

ondas delta del cerebro

Las ondas delta del cerebro

Todos los datos conocidos hasta ahora sugieren que las ondas delta poco tienen que ver con la conciencia. Es decir que nunca se hacen presentes durante los estados conscientes, sino todo lo contrario. En principio, se hallan presentes en los estados más profundos del sueño, es decir, en las etapas en las que en realidad no se sueña.

Las investigaciones también han permitido establecer que las ondas delta del cerebro se hacen presentes en los estados de meditación profunda. Mediante monitoreos en laboratorio se evidencia que los estados de relajación profunda permiten que este tipo de ondas emerjan.

Así mismo, y esto es sorprendente, pudo establecerse que las ondas que predominan cuando el ser humano se encuentra en el útero materno son precisamente las ondas delta del cerebro. Esto sigue siendo así hasta el primer año de vida, aunque cada vez con menor frecuencia. Se especula con que este sería un mecanismo cerebral para que el recién nacido preserve su tranquilidad, pese a la multitud de estímulos nuevos a los que está expuesto.

Los efectos de las ondas delta

Hasta el momento ha logrado comprobarse que, en definitiva, las ondas delta se encuentran estrechamente relacionadas con los estados de tranquilidad más profundos. Sin embargo, este no es el único efecto de esas misteriosas ondas.

Hay evidencia de que también influyen en otros procesos, como los siguientes:

  • Son las responsables del buen descanso. Si al dormir no alcanzamos la fase de sueño profundo, es decir de producción de ondas delta del cerebro, al despertar probablemente nos sentimos todavía fatigados.
  • Ayudan a regular el funcionamiento corporal básico. Si hay un día en el que nuestro cerebro no produce ondas delta, se alteran en mayor o menor medida otras funciones, como la respiración y el latido cardíaco.
  • Hay razones para pensar que también inciden en los procesos intuitivos. Al parecer, el funcionamiento del inconsciente está asociado con la producción de ondas delta en el cerebro.
  • Inciden sobre la motivación y la empatía. Se ha sugerido que cuando el cerebro produce ondas delta con frecuencia, las personas se vuelven más abiertas y empáticas. Así mismo, su motivación es mayor.

Otros descubrimientos

La American Headache Society ha publicado varios estudios sobre las ondas delta. En algunos de ellos se hace referencia al hecho de que la producción de ondas delta del cerebro es un factor que incide notablemente en la presencia o ausencia de migrañas. Al parecer, cuantas más ondas delta se produzcan, menor probabilidad de padecer de migrañas.

De la misma manera, un estudio de Wanee Rojviroj establece una fuerte relación entre las ondas cerebrales y los estados de estrés. En este se concluye que las ondas delta son en sí mismas un “antiestresante”. Por eso se conjetura que tal vez tienen que ver con la producción de serotonina y melatonina por parte del organismo. Esto, sin embargo, no se ha comprobado aún.

La forma natural de conseguir que nuestro cerebro produzca ondas delta proviene de dos vías. Una de ellas es el sueño profundo. De ahí que desde la psicología se insista tanto en la importancia de dormir adecuadamente. La otra vía son las técnicas de meditación. Estas son un verdadero regalo para el cerebro. Si las favorecemos, ganaremos mucho más que una práctica saludable.

Cerebro con dibujo de ondas cerebrales

Rodríguez Sánchez, P. M., & Rodríguez Rodríguez, M. (2011). Argumentación de la teoría científica: modo de funcionamiento subconsciente del cerebro en estado hipnótico. Medisan, 15(7), 975-991.