6 ejercicios sencillos de meditación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 1 agosto, 2018
David Sánchez · 1 agosto, 2018

El estrés, al igual que la energía, se acumula; la paradoja es que cuando aumenta uno disminuye el otro. Además, tanto el estrés como la energía pueden beber de muchas fuentes. El primero, por ejemplo, de problemas en diferentes ámbitos o, simplemente, de un ritmo de vida en el que no hay descansos. Por ello, os mostramos algunos ejercicios sencillos de meditación que pueden ayudar a liberar esta tensión.

En este sentido, la meditación facilita el autoconocimiento. Se trata de una técnica milenaria propia de la antigua India y muy habitual en las creencias budistas e hinduistas, que se ha popularizado mucho en Occidente durante los últimos años.

Entre los beneficios de la meditación podemos encontrar una considerable mejora en la capacidad de concentración, dando paso a otros muchos beneficios, como la mejora de nuestra memoria. Además, permite la relajación física y mental a un nivel general. Incluso puede llegar a hacernos más fuertes frente a algunas amenazas para nuestra salud, ya que refuerza el sistema inmunológico.

Bien, sin más preámbulos, a continuación os mostramos una serie de ejercicios sencillos de meditación que podemos poner en práctica para disfrutar de todos sus beneficios.

1. Poner la atención en la respiración

El primero de estos ejercicios sencillos de meditación también es uno de los más fáciles de incorporar a nuestra rutina. Así, lo conseguiremos con mayor facilidad si podemos sentarnos en una posición relajada y con los ojos entreabiertos.

Mientras tanto, es bueno que centremos toda nuestra atención en nuestra respiración, sin intentar variar alguno de sus parámetros. Tan solo tratar de percibir el aire entrando y saliendo. En este momento es frecuente que aparezcan distintos pensamientos distractores. Ahora, nuestra misión será ignorarlos hasta que pierdan fuerza.

Mujer con los ojos cerrados meditando

2. Contar hacia atrás

Esta técnica es especialmente sencilla y resulta de gran utilidad a la hora de meditar. Con los ojos cerrados, procederemos a contar hacia atrás desde número elevados, como el 50 o el 100, hasta llegar a cero. El objetivo de esta práctica es centrar nuestra atención en un único pensamiento/actividad, de forma que consigamos eliminar las sensaciones producidas por el resto de estímulos.

3. Escaneo de nuestro propio cuerpo

Este es uno de los ejercicios sencillos de meditación más interesantes. Tan solo debemos ir repasando las distintas partes de nuestro cuerpo. Para ello, lo más recomendable situarnos en un lugar de baja estimulación. A continuación, iremos centrando nuestra atención en cada parte de nuestro cuerpo, de la cabeza a los pies.

Podemos ir tensando y relajando los distintos grupos musculares, tan solo para ser conscientes de su presencia y de su movimiento. Esta es una forma bastante atractiva para observarnos a nosotros mismos y percibir con detalle las sensaciones de nuestro cuerpo.

4. Observación dinámica

Este ejercicio se basa en la observación de nuestro entorno. Para empezar, adoptemos una posición cómoda, mejor sentados y con los ojos cerrados. A continuación, los abriremos un instante y volveremos a cerrarlos. Después, tan solo tendremos que reflexionar sobre lo que hemos visto.

Así, podremos pensar en las diferentes sensaciones que nos producen los estímulos que nos han llegado. Podemos enumerarlos, pensar en sus formas y colores o en el nombre de cada objeto. Además, si hacemos esta práctica en casa, puede ser una buena forma de observar de manera diferente nuestro hogar.

Hombre meditando

5. Meditación en movimiento

Otro de los ejercicios sencillos de meditación que podemos poner en práctica se basa en beneficiarnos de las sensaciones placenteras que produce nuestro cuerpo cuando se mueve. Lo más recomendable para ello es hacerlo en contacto con la naturaleza.

En este sentido, podemos dar largos paseos por la playa o por el bosque, y así disfrutar de la calidez del Sol en el rostro, las caricias del viento o el roce de las plantas y del agua en las manos. Además, puede ser otra forma de auto-observación, al pensar en los movimientos de nuestro cuerpo mientras andamos.

6. Meditación con fuego

Por último, podemos emplear el fuego como un elemento simbólico de purificación para centrar nuestra meditación. Para ello, podemos fijarnos en una hoguera en el campo o en algo más fácil, como puede ser el aleteo de la llama de una vela. Esto nos permitirá percibir las sensaciones del calor del fuego y las sombras que proyectará en los objetos de nuestro alrededor.

Por otro lado, podemos hacer una lista de las cosas negativas de nuestro día a día para arrojarlas al fuego. Este acto, cargado de significado, y que podemos hacer de manera simbólica o factual, nos ayudará a liberarnos de esos temores frente a los que realmente podemos hacer poco.