¿Aceptar las emociones negativas te puede hacer más feliz?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 3 abril, 2019
Eva Maria Rodríguez · 3 abril, 2019
Aunque resulte desagradable experimentar emociones negativas, aprender a aceptarlas puede traer muchos beneficios.

Experimentar emociones negativas no es agradable e incluso, en ocasiones, doloroso; sobre todo, si tenemos en cuenta que nuestro cerebro tiende a buscar el placer y evitar el dolor. Por ello, aceptar las emociones negativas puede resultar complicado, aunque bien es cierto que conlleva un impacto positivo en nuestros niveles de bienestar.

Emociones como el miedo, la tristeza o el enfado -clasificadas como negativas- tienden a ser reprimidas. El problema es que esta represión tiene unas consecuencias a largo plazo, tanto a nivel físico como mental. Porque el hecho de evitarlas o rechazarlas no implica que desaparezcan, todo lo contrario. De alguna forma, se acumulan en nuestro interior y generan mayor sufrimiento.

Así, enfrentarnos de forma constructiva a nuestras emociones negativas puede ayudarnos a evolucionar, alcanzar objetivos cruciales en la vida, mantener vínculos sanos con los demás y, sobre todo, a conocernos. Profundicemos.

“No me cansaré de resaltar la importancia de aprender a usar las emociones negativas por lo que son, llamadas para la acción, y de comprometerse a cultivar las emociones positivas”.

-Tony Robbins

Mujer triste pensando en aceptar las emociones negativas

Aceptar las emociones negativas sin juzgarlas

La ira, el miedo o la tristeza son emociones que forman parte de nuestro día a día. Ahora bien, al igual que nos indican algo sobre nosotros y las necesidades que tenemos cuando las experimentamos, también suelen provocar estrés o ansiedad si no sabemos gestionarlas. De ahí que, a menudo, se opte por evitarlas, ignorarlas o incluso desautorizarlas.

En realidad, las emociones negativas pueden ser saludables para nosotros. De hecho, administrar estas emociones sin negarlas ni juzgarlas puede ser mejor que ignorarlas.

Aprender a gestionar las emociones negativas puede ser un aprendizaje complejo, ya que implica afrontarlas, analizarlas y reflexionar sobre aquello que nos quieren transmitir. Esto no significa que tengamos que ser permisivos con ellas, sino que sepamos actuar, que seamos conscientes de lo que estamos experimentando y de por qué y para qué nos sentimos así.

Manejar las emociones negativas significa no permitir que nos invadan, sino mantenerlas controladas sin negar que las estamos sintiendo.

La diferencia entre la aceptación y el sufrimiento

Es importante tratar de ser conscientes de la diferencia existente entre aceptar las emociones negativas que pueden hacernos sufrir y la experiencia del sufrimiento autoimpuesto.

La aceptación está en estrecha relación con el equilibrio. Al hilo de esto, la cultura occidental de hoy tiende a exigir que intentemos mantenernos constantemente felices, lo cual podría ser una expectativa poco realista que podría dañar nuestro bienestar psicológico.

El equilibrio está en vivir una vida que tenga positividad y negatividad en su justa medida. Por lo tanto, la combinación de ambos extremos puede ayudarnos a insuflar una calmada satisfacción a nuestra vida.

No obstante, esto es un proceso que lleva su tiempo y su trabajo. Aceptar las emociones negativas no es sencillo, ya que la aceptación, como cualquier otro hábito cognitivo, es una habilidad que se perfecciona y desarrolla con el tiempo.

“El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional”.

-Buda-

Estrategias para gestionar las emociones negativas

Existen varias estrategias que se han explorado y recomendado para aceptar y procesar las emociones negativas. Aunque hay un grupo específico de enfoques que está ganando popularidad. En la investigación de Ceri Sims se refieren a ellas como TEARS HOPE

TEARS

  • T – Teach and learn (enseñar y aprender). Esta estrategia implica trabajar la autoconciencia y aumentar el conocimiento sobre el cuerpo y la mente y cómo ambos responden a los diferentes estados emocionales. De esta forma, será más fácil comprender cuándo se está molesto y por qué, además de saber interpretar las señales que el cuerpo envía.
  • E – Express and enable sensory and embodied experiences (expresar y habilitar experiencias sensoriales y corporales). Esta técnica se basa en alentar la apertura y la curiosidad desde el interior para aumentar la aceptación de lo que vaya ocurriendo en el día a día.
  • A – Accept and befriend (acepta y hazte amigo). Se trata de aumentar la autocompasión y la tolerancia a la frustración.
  • R – Re-appraise and re-frame (vuelve a evaluar y vuelve a encuadrar). Esta técnica consiste en aprender a ver las cosas de diferente manera. Para ello se pueden utilizar los enfoques cognitivos conductuales.
  • S – Social support (apoyo social). Esta estrategia pone de relieve el intento de expandir los sentimientos de conexión con los demás y la autocompasión, mientras se invierte esfuerzo en mejorar las relaciones. La meditación y el mindfulness pueden ayudar en esto.

Mujer meditando en una montaña

(of) HOPE : ‘(de) esperanza’

  • H – Hedonic wellbeing/happiness (bienestar hedónico/felicidad). La investigación sobre la materia muestra que puede ser beneficioso mantener una ratio de 3 a 1 de emociones positivas frente a negativas. Esto significa que es importante manifestar experiencias positivas en el día a día, centrarnos en recuerdos felices y saborear los éxitos, para aumentar la cantidad de tiempo que ocupa un estado mental positivo y tratar de compensar las emociones negativas.
  • O – Observe and attend to (observa y atiende). Esta técnica se enfocar en practicar la atención plena y no prestar tanta atención a esas cosas que no son realmente importantes.
  • P – Physiology and behavioral changes (fisiología y cambios de comportamiento). Suele ser productivo concentrarse en la relajación, los ejercicios de respiración y el autocuidado .
  • E – Eudaimonia. Esto implica un sentido de autenticidad y luchar por los objetivos personales en la vida.

Aceptar la emociones negativas ayuda a sentirse mejor

La mayoría de los profesionales de salud mental coinciden en que aceptar las emociones negativas sin juzgarlas puede ser una de las mejores maneras de mejorar el bienestar psicológico en general. Por ello, es habitual que los psicólogos recomienden experimentarlas para gestionarlas.

Así, una importante clave para mejorar el bienestar emocional radica en aceptar, en primer lugar, que se lucha contra las emociones negativas. En relación a esto, Iris Mauss, un profesor asociado de Psicología en la Universidad UC Berkeley, explica que “las personas que habitualmente aceptan sus emociones negativas experimentan menos este tipo de emociones, lo que equivale a una mejor salud psicológica”.  

Además, según varios estudios, las personas que tienden a sentirse menos molestas por los sentimientos negativos que experimentan, pueden tener niveles más altos de bienestar que aquellos que tienen mayor probabilidad de reprenderse a sí mismos.

Como vemos, aceptar las emociones negativas y trabajar con ellas es fundamental para saborear el bienestar.

  • Cacioppo JT, Gardner WL, Berntson GG. El sistema de afecto tiene componentes de procesamiento paralelos e integrativos: la forma sigue la función. Revista de Personalidad y Psicología Social. 1999; 76 (5): 839-855.
  • Cámaras R, Gullone E, Allen NB. Regulación emocional plena: una revisión integradora. Revisión de la psicología clínica. 2009; 29 (6): 560–572.
  • Sims, C. (2017). Second wave positive psychology coaching with difficult emotions: Introducing the mnemonic of ‘TEARS HOPE’. The Coaching Psychologist, 13(2), 66-78.