Mindfulness: la atención y conciencia plena

13 septiembre, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
El mindfulness consiste en centrar nuestra atención en lo que está ocurriendo en el presente. Sin interpretaciones ni juicios, únicamente observando.

Debido al auge que está cobrando el mindfulness en los últimos tiempos parece un concepto novedoso. Sin embargo esta práctica viene realizándose desde hace más de 2500 años y es algo que todos, en algún momento hemos experimentado. Cuando somos conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo, eso es mindfulness.

El ejercicio continuado de esta disciplina conlleva numerosos beneficios para la salud física y emocional. Varios estudios han constatado su efecto positivo en enfermedades como la fibromialgia, la ansiedad o la depresión y en procesos cognitivos como la concentración y la memoria.

¿En qué consiste el mindfulness?

El mindfulness es una capacidad humana básica y universal. Consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de nuestra mente en cada momento, manteniendo una actitud libre de juicios. Se trata, por tanto, de convertirnos en observadores externos de nuestros propios pensamientos y sentimientos.

Pongamos un símil para comprenderlo mejor. Imaginemos que nuestra mente es un televisor y nuestros pensamientos son programas televisivos. El mindfulness consiste en observar como esos programas aparecen y cambian en el televisor sin emitir juicios sobre ellos, manteniendo una actitud abierta.

La clave consiste en diferenciarnos a nosotros mismos de nuestros procesos cognitivos, para así poder tomar distancia de los mismos. Se trata de estar plenamente conscientes de nuestros contenidos mentales, pero desde una perspectiva de espectador, que nos permita modificarlos sin sentirnos abrumados por ellos. 

En suma, si hemos de resumir las bases del mindfulness para obtener una mejor comprensión del mismo, serían las siguientes:

  • Centra plenamente tu atención en el momento presente. Sé consciente de cada emoción, pensamiento y reacción que se están produciendo en ti a cada momento.
  • Adopta una actitud abierta y libre de juicios. No interpretes lo que sucede, solo observa, desvincúlate.
  • Acepta todo lo que es, sin catalogarlo como bueno o malo. En lugar de resistirte, fluye con los acontecimientos.
  • Aceptar no es resignarse, por tanto toma tu poder de decisión y empléalo en seleccionar tus acciones.

Mujer con la mente simbolizando mindfulnessPracticar la atención y conciencia plena

La creencia popular asocia el mindfulness con la meditación, pero este concepto abarca mucho más allá. Es, más bien, una actitud ante la vida en la que mantenemos nuestra atención centrada en el momento presente.

A pesar de que todos tenemos esta capacidad, pocas veces la ponemos en práctica. La mayor parte del tiempo nuestra mente vaga con prisa y sin rumbo, saltando de unos pensamientos a otros. Y nos sentimos tan vinculados a los mismos que somos incapaces de adoptar una posición externa respecto a ellos.

Realmente se puede practicar mindfulness mientras te duchas, mientras cocinas o mientras limpias la casa. El único requisito es mantener tus cinco sentidos en ese momento y esa tarea. Sin embargo, generalmente dedicamos únicamente una pequeña parte de nuestra atención a lo que estamos haciendo, mientras dejamos que el resto se malgaste en divagar sobre otros asuntos pasados o futuros. 

Para cualquier persona con un frenético estilo de vida occidental estos conceptos resultan complicados de comprender y de aplicar. La meditación constituye un valioso recurso para iniciarnos en este mundo, pero igualmente se puede lograr saliendo a pasear o coloreando un cuaderno de dibujos. La clave radica en realizar una actividad que nos permita relajarnos y centrar toda nuestra atención en el aquí y ahora. 

Beneficios del mindfulness

Mujer haciendo mindfulness en el campo

El mindfulness nos ayuda a tener control sobre nuestra atención y nuestras emociones. Nos enseña a ser más conscientes de nuestros estados internos, a observarlos y sentirlos pero sin identificarnos con ellos. Nos otorga una posición de libertad y poder desde la cual podemos redirigir nuestro estado de ánimo y nuestras conductas.

Esta práctica requiere un entrenamiento regular y extendido en el tiempo, pero una vez se ha instaurado como parte de tu rutina, los cambios no tardan en hacerse patentes. Experimentarás una mejora en tu concentración, memoria y creatividad. El estrés y ansiedad que suelen acompañarte serán sustituidos por un estado de calma y serenidad, que también favorecerá tu sueño.

Por otro lado, tu inteligencia emocional se desarrollará de forma exponencial. Tu capacidad de identificar, gestionar y expresar emociones mejorará notablemente, lo que se traducirá en una mayor calidad en tus relaciones interpersonales. En definitiva,no dudes en comenzar a practicar mindfulness: tu salud y tu calidad de vida se verán positivamente influenciadas.

Wachs, K., & Cordova, J. V. (2007). Mindful relating: Exploring mindfulness and emotion repertoires in intimate relationships. Journal of Marital and Family therapy33(4), 464-481. Simón, V. (2007). Mindfulness y neurobiología. Revista de psicoterapia17(66/67), 5-30.