¿Qué son las relaciones verticales y horizontales?

Las relaciones verticales y horizontales son necesarias en determinadas etapas de nuestra vida. Sin embargo, lo natural y recomendable es que empecemos a trasformar las primeras en la segundas, de manera que, a través de la reciprocidad, adquiramos un mayor control de las mismas.
¿Qué son las relaciones verticales y horizontales?
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 23 julio, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 13 octubre, 2019

Última actualización: 23 julio, 2021

Las relaciones verticales y horizontales dan lugar a nuestro círculo de apoyo social, al mismo tiempo que nos hace formar parte de el de los demás. Conocerlas un poco más puede ayudarnos a responder a algunas preguntas como: ¿por qué no soy feliz con mi pareja o por qué mis padres me tratan como si estuviese aún en la infancia?

Para hablar de las relaciones verticales y horizontales, tomaremos como referencia el artículo del psicólogo experto Arun Mansukhani, Dependencias interpersonales: las vinculaciones patológicas. Conceptualización, diagnóstico y tratamiento. De esta manera, comprenderemos cómo este tipo de relaciones y entenderemos mejor el concepto de la dependencia emocional.

Pareja sufriendo

Relaciones verticales (de arriba abajo)

Arun Mansukhani define así a las relaciones verticales que se llevan a cabo de arriba abajo. Estas surgen desde que nacemos con nuestros progenitores. Ellos están por encima de nosotros y es una relación de dependencia, algo completamente normal, pues necesitamos las relaciones verticales para sobrevivir cuando somos pequeños.

Sin embargo, como bien señala Arun en su artículo sobre las relaciones, existen personas que una vez pasada esta etapa, intentan “[…] convertirlas todas en verticales”. Esto es un gran error, ya que cuando somos adultos no hay necesidad de que nadie esté arriba y otra persona abajo. Cuando esto sucede hay dominación, sumisión, dependencia patológica y es un problema.

Buscar en una relación a alguien a quien cuidar o a quien dominar no es más que un reflejo de que se está intentando continuar creando relaciones verticales.

Relaciones horizontales (de igual a igual)

Las relaciones horizontales se diferencian de las verticales en que en estas se dan de igual a igual. Son el tipo de relaciones ideales que construimos a medida que vamos creciendo. En ocasiones, incluso podemos ver el conflicto que surge cuando pasamos de un modelo de relación vertical a uno horizontal, algo que suele ocurrir durante la adolescencia.

En la adolescencia, los progenitores sufren una especie de rechazo ante las demandas de sus hijos por tener más libertad e independencia. Están empezando a cambiar su comportamiento en el mundo social. Quieren tener más control sobre él y para ello empiezan practicar al reciprocidad. Empiezan a dejar de necesitar, para empezar a ser necesitados.

Cuando, volvemos a la anterior, las personas quieren convertir o mantener relaciones verticales, que tendrían que ser horizontales, lo que hacen es manipular, someter, minar la autoestima de la otra persona, etc. En el ámbito familiar, esto sucede tanto con padres como madres tóxicas.

¿La crianza debe ser vertical u horizontal?

En las últimas décadas se ha cuestionado hasta qué punto la relación entre padres e hijos debe ser vertical.  Pues, ha adquirido mucha popularidad la crianza basada en el respeto, en la negociación, el diálogo y demás aspectos que suponen una horizontalidad entre padres e hijos. La verdad es que esta postura no suena nada mal, e incluso puede ser beneficioso para el desarrollo personal de los hijos.

Pero luego, hay otros que defienden lo contrario, que la relación entre padres e hijos no puede ser horizontal, sino que tiene que ser vertical. Esto significa que los padres son los que ponen las normas, los que mandan, y los hijos deben obedecerles. En primera instancia, esto suena peor, pues tiene pinta de relación autoritaria. Pero vamos a analizarlo con un poco más de detalle.

En realidad, es un poco simplista enfocarlo de esta manera, como si solo hubiera dos posibilidades: o una relación enteramente horizontal o una relación completamente vertical, sin introducir ningún matiz.

Decíamos que eso de la relación horizontal suena bien, pero ¿Qué pasa con un bebé o un niño pequeño que no quiere irse a dormir y al día siguiente tiene que madrugar?, ¿se le deja trasnochar?, o un niño que solo acepta comer patatas fritas, ¿le dejamos que las patatas sean su único alimento?

Si una relación es totalmente horizontal, o si no se termina de entender lo que se pretende con este planteamiento, puede pasar que al final no haya nadie “al mando” y que lleguen a darse situaciones un poco caóticas que no deberían ocurrir.

Dicho esto, la relación entre padres e hijo siempre tiene que estar basada en el respeto, el amor, el buen trato, el diálogo, la escucha… siempre. Pero esto no significa que en todas las circunstancias se tenga que hacer lo que los niños quieren, especialmente porque a veces esto puede implicar un perjuicio más o menos directo para ellos.

En el caso de que no haya quedado claro las relaciones verticales y horizontales, dejamos aquí una interesante conferencia que Arun Mansukhani dio sobre el tema en TEDx. Consideramos que es muy esclarecedora y que aporta mucha luz sobre estos conceptos.

La dependencia en las relaciones

Un concepto fundamental en las relaciones verticales y horizontales es la dependencia. Pues, aunque creamos que en estas últimas este término no tiene cabida, nos equivocamos. En una entrevista que la Asociación de Sexualidad Educativa le hizo a Arun Mansukhani, este hizo hincapié en que no toda dependencia es negativa.

Como seres sociales, de alguna manera dependemos de nuestra pareja, amigos y familia. No obstante, este tipo de dependencia no debe llegar a niveles patológicos, como puede ser la que está relacionada con la sumisión. De hecho, el extremo contrario es la independencia absoluta (un rasgo propio de las personas evitativas).

Para que la dependencia pueda considerarse sana, tiene que haber reciprocidad dentro de la relación.

Arun Mansukhani expone que para poder tener relaciones sanas “[…] ambas personas deben gozar de buenos niveles de intimidad por un lado y de autonomía por otro”. Si estos dos elementos no están presentes, es posible que no sea una relación saludable o que esté en camino de convertirse en tóxica.

Con todo, cabe decir que en muchos casos existe un predominio de las relaciones verticales durante la edad adulta, siendo este el origen de varios problemas. Aunque la dependencia patológica suele estar más presente en la pareja, existe también entre amigos o con la familia (aunque no sea, a veces, tan evidente o frecuente).

Este hecho puede derivarse del modelo de relaciones que hayamos tenido en nuestro entorno o, incluso, de aquello que nos inculca nuestra propia cultura. No obstante, analizar nuestras relaciones puede permitirnos observar que tenemos una tendencia a hacerlas verticales. Cuando lo más sano, de manera especial a partir de la adolescencia, es que empiecen a adquirir peso las relaciones horizontales en las que gobierne la reciprocidad.

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