¿Qué son los errores de pensamiento y cómo se combaten?

Alicia Escaño Hidalgo · 15 agosto, 2016

El pensamiento es el producto mental que surge de la capacidad que tenemos todos los seres humanos  para “trabajar” con nuestra mente, es decir, de reflexionar o interpretar lo que sucede a nuestro alrededor o en nuestro propio interior.

Los seres humanos nos pasamos los días, las horas y la vida entera pensando. Evaluamos lo que nos ocurre, pensamos cosas sin importancia e incluso abstractas, a veces hasta tenemos pensamientos de los cuales nos avergonzamos y en otros momentos viajamos con nuestra mente al pasado o al futuro.

En definitiva, nuestra capacidad de pensar es enorme y saber manejarla es esencial para una buena salud emocional. Los pensamientos determinan nuestras emociones y estas a su vez, determinan nuestro comportamiento.

A los pensamientos que nos hacen sentir emociones insanas los llamamos pensamientos automáticos negativos, sesgos o distorsiones cognitivas. No todos los pensamientos suscitan emociones relevantes, ya que por ejemplo, si pienso “ahí hay un perro ladrando” es muy probable que esto no me produzca absolutamente nada a nivel emocional.

Distinto sería si pienso “ahí hay un perro ladrando” y seguidamente le otorgo un significado “eso quiere decir que está enfadado y puede atacarme”. Aquí la cosa cambia totalmente, porque según mi pensamiento, se ve implicada mi supervivencia o integridad y esto es peligroso, por lo que he desencadenar la respuesta de ansiedad, con todo lo que ello conlleva.

Algunos errores típicos de pensamiento

Existen muchos sesgos de pensamiento pero nos vamos a centrar en analizar los que a mi parecer, son lo más típicos y los que pueden perturbarnos de una forma más acentuada.

Error del adivino

Esta distorsión se produce cuando estoy seguro de que otra persona está pensando algo en particular o bien cuando creo que va a ocurrir algo y hasta “pondría la mano en el fuego” de que va a ser así.

chica pensando con los brazos cruzados

Evidentemente, esto carece de toda lógica porque nadie, absolutamente nadie, tiene la capacidad de saber lo que va a ocurrir en el futuro, lo que piensan otras personas, ni siquiera lo que uno mismo pensará o hará dentro de unos años. Entonces, ¿por qué estamos tan seguros de lo que está pasando o va a pasar?, ¿es que acaso tenemos una bola de cristal imaginaria que nos lo dice?

Pensamiento blanco-negro

Mediante este error de pensamiento, sitúo ciertas cualidades o características en los extremos de un continuo, sin tener en cuenta que no solo existe el blanco o el negro, sino que también existe el gris, con todo sus matices. ¡Cuántas veces nos habremos dicho a nosotros mismos que todo nos ha salido mal por cometer un error! Pregúntate: ¿cómo puede un error hacer que todo sea malo?, ¿no estás exagerando un poco?

Personalización

Las personas muchas veces nos creemos el centro del Universo, tanto para bien como para mal y pensamos que las demás personas están continuamente pendiente de nosotros, de lo que hacemos o dejamos de hacer, de cómo vamos vestidos, de lo que decimos, etc.

La realidad es que cada cual está con sus asuntos y no en los de los demás y si no es así ¡esa persona tiene un problema que bien hará con hacérselo mirar!

Como habrás podido deducir, con este error, nos lo tomamos todo de forma personal y de esta forma, sentimos ansiedad, culpabilidad, timidez, etc.

joven con vestido rosa encongida pensando en decir adiós a las comparaciones (Copy)

Catastrofizar

Cometes este error cuando exageras tanto la realidad, sin pruebas, que ves amenazas por todas partes y entonces piensas en términos de ¿y si?: ¿y si suspendo?, ¿y si mi novia me deja? ¿y si estoy enfermo? A todas estas preguntas le añadimos el adjetivo de terrible y entonces lo vivimos como si realmente hubiese ocurrido ya y como si además, fuese una catástrofe de la que no podremos reponernos.

¿Cómo puedo tener un pensamiento más objetivo?

Ten en cuenta que todos estos errores de pensamiento surgen de distintas creencias arraigadas en nuestro ser que han ido afianzándose en nosotros desde la infancia, con lo cual ser objetivo es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo pero que puede ayudarte a sentirte mejor.

Te convertirás en un ser más científico y racional, cometiendo menos sesgos de pensamiento si:

Interpretas la realidad únicamente con los cinco sentidos

La realidad solo podemos conocerla observándola, tocándola, desgustándola, escuchándola y oliéndola. No existe ningún sexto sentido que nos diga otra cosa. Por lo tanto, fíate de lo que estás viviendo en el momento presente, con tus cinco sentidos, porque en ese momento, esa es la realidad a la que tienes acceso. Lo que vaya a ocurrir en el futuro o esté ocurriendo en otro lugar o en la mente de otra persona, no es tu realidad ni puedes, a priori, conocerla.

Te haces preguntas científicas

Si uno quiere conocer la realidad, además de usar los cinco sentidos, puede preguntarse cosas como: ¿cómo puedo estar tan seguro de que mi compañero de trabajo me critica?, ¿qué pruebas tengo para pensar que tendré un accidente si cojo el coche?, ¿qué probabilidades hay de que padezca una enfermedad?

Eres consciente de dónde te vienen esos pensamientos

Como hemos dicho, los sesgos provienen de las creencias. Estas son como las raíces de un árbol y los errores cognitivos, sus flores. Analiza cuáles son tus creencias y así sabrás por qué cometes esas distorsiones. ¿Necesitas el amor para ser feliz? ¿Crees que preocuparse ayuda a solucionar prolemas? ¿Piensas que cierta clase de persona en mala y merece ser castigada?

Chica pensando con los ojos cerrados

Lleva a cabo experimentos

Como si fueras un científico, has de realizar experimentos que te confirmarán o no si lo que piensas es cierto o está sesgado. Si, por ejemplo, piensas que alguien está hablando mal de ti a tus espaldas, tendrás que armarte de valor y preguntarle a esa persona si es así o no.

Su respuesta te servirá para saber si era una película que te habías montado o realmente es así. Puede ser que esta persona también te mienta ¡pero sobre eso no tenemos control! Así que, centrémonos en lo que podemos resolver y olvidémonos del resto.