¿Qué son los sinkies?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 octubre, 2018
Pedro González Núñez · 30 octubre, 2018
Los sinkies son esas parejas que, pese a trabajar ambos miembros, no se pueden permitir formar una familia por sus bajos salarios.

La crisis financiera que asoló el mundo hace unos años y que todavía no termina de remitir trae consigo una serie de fenómenos modernos que parecen llegados para quedarse. Uno de estos se refiere a los sinkies.

Los sinkies son jóvenes que viven en pareja, pero que han descartado la opción de tener hijos. No obstante, esta realidad no quiere decir que no deseen descendencia, simplemente es que, al juntar sus dos sueldos, apenas son capaces de subsistir.

La dura realidad de los sinkies

Este fenómeno social, aparecido hace poco tiempo como tal, afecta a tres de cada diez jóvenes europeos. Es decir, miles de personas entre 20 y 30 años se encuentran en grave riesgo de exclusión social pese a contar con un trabajo.

Pareja de jóvenes preocupada por sus ingresos

El término de sinkies ha sido acuñado por Cáritas Europa, encargada de llevar un estudio a través de 17 países de la Unión para investigar este fenómeno y encontrar formas de ponerle freno.

Sinkies es una especie de acrónimo de una conjunción de vocablos ingleses: Single, Income, No Kids. O sea, solteros con ingresos, pero sin hijos, y no necesariamente por voluntad propia, más bien por necesidad u obligación debido a las circunstancias.

El estudio sobre pobreza juvenil en Europa

Recientemente fue presentado el informe de Cáritas en la Cumbre Social Europea en el que se afirmaba, tras un concienzudo estudio, que las nuevas generaciones estaban teniendo menos oportunidades que las anteriores. A esto se suma el hecho de que viven peor que sus padres, e incluso que sus abuelos en algunos casos.

Este estudio revela la difícil situación a la que se enfrentan multitud de jóvenes con serios problemas para acceder incluso a los derechos sociales más básicos. Según Cáritas, estos serían la vivienda, la educación y la protección social.

Además, cabe señalar que en el estudio de Cáritas se realiza una diferenciación clara entre sinkies y dinkies:

  • Dinkies fue el término que se acuñó en los años 80 para definir a aquellas parejas que, teniendo doble sueldo y ganando lo suficiente, elegían no tener hijos.
  • Sinkies es el término de jóvenes parejas que, por su situación personal y laboral, no es que no quieran tener hijos, es que no se pueden plantear el hecho de formar una familia porque no cuentan con una estabilidad que les permita trabajar con esa idea.

Los efectos a medio y largo plazo

Según voces autorizadas, las nuevas generaciones son las primeras en la historia que comienzan a vivir peor que sus padres. Nombres de prestigio como Joaquín Estefanía denuncian esta situación.

El problema que ofrece algo así, tal como informa Cáritas Europa, es que supone un grave perjuicio demográfico a medio y largo plazo. Es decir, que el futuro económico del viejo continente aparece poco halagüeño, a juicio de Jorge Nuño, secretario general de esta institución.

Esta situación se ha agravado drásticamente a raíz de la crisis de 2008. Desde entonces, los niveles salariales en Europa no solo se han estancado, también has descendido, creando un universo de precariedad elevado, algo que también eleva el riesgo de vulnerabilidad a la pobreza.

Según el mismo estudio, en el Reino Unido, los jóvenes millenials entre 21 y 30 años llevan una media de 5 años sin tener un aumento en sus ingresos, pero sí que se ven obligados a luchar con una elevada inflación. Es decir, cada día son más pobres objetivamente hablando.

Hombre besando en la frente a su pareja para representar a los sinkies

La sobrecualificación

A raíz de las palabras de Jorge Nuño, esta generación no solo gana menos que la anterior, también ha visto reducido su sueldo, pasando del mileurismo a percibir unos ingresos que rondan los 700-800 euros. Curiosamente, este hecho se da en unas generaciones con una sobrecualificación extrema. Casos como los de Grecia y Portugal son especialmente graves, ya que miles de jóvenes con estudios universitarios apenas pueden acceder a trabajos irrelevantes y mal pagados.

Y en este universo de precariedad y poca esperanza se ven obligados a navegar los sinkies, que prueban a luchar contra su frustración laboral emigrando y buscando en otros lugares oportunidades que no encuentran cerca de su hogar.

Aun así, y para finalizar, estas generaciones se encuentran con serias dificultades para tener autonomía financiera. Pierden motivación, apenas tienen acceso a la vivienda digna y, en ocasiones, pueden caer presos de discursos populistas ante la desesperanza de un futuro mejor.

“La juventud tiene su lucha, que es derribar a las oligarquías entregadoras, a los conductores que desorientan y a los intereses extraños que nos explotan”.

-Arturo Jauretche-