Cuando la desmotivación aparece, ¿qué hacer para eliminarla?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 31 julio, 2015
Yamila Papa · 31 julio, 2015

A veces, parece tan difícil mantener el enfoque en lo que hacemos que sería mejor irnos de la oficina o dejar para otro día la tarea que estábamos realizando.

Cuando no estamos motivados o concentrados todo parece que cuesta el doble o el triple… Nos detenemos cada dos minutos, suspiramos e intentamos que vuelvan las ganas de continuar… pero parece que éstas de vez en cuando, se van de vacaciones.

Cuando queremos lograr un objetivo y no podemos enfocarnos no sólo nos sentimos abrumados y tristes, sino que también nuestros niveles de ansiedad y estrés van en aumento.

La motivación es el combustible que necesitamos para impulsar nuestra conducta, el motor que nos ayuda a avanzar, una pieza clave del rompecabezas que denominamos “proyecto”. También nos sirve para ser más productivos, creativos y hasta felices.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto estar motivados y resulta tan fácil perder el rumbo?

La desmotivación puede convertirse

en una gran bola de nieve

Esta metáfora es muy interesante y se ajusta a la situación. Por supuesto que cuando no ponemos atención a lo que hacemos tardamos más en terminarlo. Y no sólo eso, los asuntos restantes se van acumulando y acumulando…

Pero en lugar de que esta situación se convierta en un nuevo desafío para nosotros, miramos la cantidad de papeles o la lista de tareas por hacer y nos es muy difícil “ponernos las baterías” y empezar a trabajar como corresponde.

cansancio

La desmotivación suele estar relacionada con la falta de interés hacia la meta o bien, a no haber determinado correctamente el objetivo a lograr.

Si no sabemos hacia donde nos dirigimos…

¿cómo podemos decidir qué dirección tomar?

A continuación os ofrecemos las principales razones que nos llevan a la desmotivación y cómo podemos combatirlasaunque a todo ello hay que añadirle el ingrediente más importante la persistencia:

-El miedo: si bien puedes creer que estás seguro con tus metas, quizás si te pones a bucear en tu interior te des cuenta de que estás temblado del susto. Si tienes que explorar un nuevo territorio y salir de tu “zona de confort” puede que experimentes esta sensación.

Te sentirás como si fueras a dar un paso al vacío y por ello no quieres o no puedes seguir avanzando. Esta es una manera de desmotivarse. Para evitar que esto suceda es preciso detectar los temores y diseñar una estrategia que te permita ir peldaño a peldaño, avanzando lento pero seguro.

¡Planifica tus objetivos!

-Las metas erróneas: como hemos dicho antes, si los objetivos no son claros o no estamos de acuerdo con ellos, nos puede costar más cumplir con las tareas asignadas por los demás o por nosotros mismos.

Si cada vez es más difícil que te focalices en el trabajo, quizás la razón es que no estás en sintonía con los preceptos de la empresa o que prefieras estar en otro lugar.

Revisa cuales son las metas a cumplir y en el caso de que no sean propias, siempre podrás darles una “vuelta de tuerca” para satisfacer tus necesidades.

-El exceso de futuro: esto quiere decir que si estás demasiado ensimismado en lo que ocurrirá mañana, no podrás nunca hacerte cargo de las cosas del hoy.

perder confianza

Mientras estás realizando una actividad tu mente debe estar centrada en ella y en nada más. Si por el contrario piensas en la lista de la compra, en la salida del fin de semana, en las tareas domésticas, en la fecha en que recibirás tu paga, en el examen de la próxima semana, en la cita de la noche… te será muy difícil permanecer motivado.

Recuerda que lo que haces en el presente te tiene que servir para cumplir lo que harás más adelante. Si tienes tantas cosas que hacer cuando termina tu jornada laboral, entonces ¡pon manos a la obra y termina de una vez tus obligaciones! Luego te quedará tiempo libre para disfrutarlo como deseas.

-El cansancio: en cierta época del año o por temporadas, no podemos concentrarnos en nada. Más allá de la ansiedad por estar en la playa, la montaña o durmiendo hasta tarde, la desmotivación aparece cuando estamos demasiado cansados.

¡Hemos acumulado presiones por mucho tiempo! Dormir bien es el mejor consejo en estos casos. Permite que el cerebro esté alejado de tanta saturación de información. Verás qué fácil es concentrarte y lograr que el tiempo pase rápido. ¡Tus días de descanso llegarán antes de lo esperado!