¿Cómo olvidar recuerdos tristes o negativos?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 30 octubre, 2018
Arantxa Alvaro Fariñas · 16 julio, 2015
Los recuerdos, positivos o negativos son los ladrillos que erigen lo que somos. En lugar de borrar aquellos que duelen debemos ser capaces de convivir con ellos.

A lo largo de nuestra existencia vivimos situaciones o circunstancias dolorosas que permanecen en nosotros como recuerdos que no logramos olvidar, condicionando nuestro comportamiento y nuestra forma de ser. Estas situaciones dolorosas pueden ser de muy diverso tipo: la muerte de un ser querido, un desengaño amoroso, un fracaso laboral, etc.

Ahora bien, si nos detienes un momento a pensar en lo que nos sucede, nos daremos cuenta de algo: en un solo día vivimos muchas situaciones bonitas y agradables. Un beso de tu hijo, una llamada de alguien con quien hace tiempo que no hablas, comer nuestro postre favorito, jugar con nuestra mascota, leer unas páginas de un libro que te emociona, conocer a alguien interesante..

Los malos recuerdos, las vivencias negativas o adversas forman parte de lo que somos. Son nuestra historia. De este modo, tanto si lo queremos como si no, las personas estamos formadas de experiencias positivas como las que se hilan en nuestra cotidianidad, y también de esos hechos complejos sucedidos en un pasado aún reciente.

Olvidar o desear borrar para siempre esos capítulos del ayer supondría en cierto modo, querer deshacernos de esas piezas que forman parte de nuestro ser. La clave está en aprender a vivir con ello sin que nos duela en exceso, sin que vete nuestra capacidad de ser felices de nuevo.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”

(Viktor Frankl)

Recuerdos tristes

¿Cómo podemos olvidar un recuerdo negativo o triste?

Varios científicos de las universidades de Birmingham y Cambridge publicaron en marzo del 2015 un estudio en la revista Nature Neuroscience. En este trabajo exponían cómo habían logrado detectar esos mecanismos por los cuales, el cerebro olvida o elige recordar un evento, un dato, una experiencia.

Mediante un sistema de resonancia magnética se midió la actividad cerebral de un grupo de voluntarios, a los que se les pidió que recordasen imágenes que les habían mostrado. Con esta técnica, pudieron conocer a nivel neuronal, los recuerdos que resultarían borrados y los que no.

El Dr. Michael Anderson, neurocientífico y uno de los coautores del estudio, sostiene lo siguiente: “La gente está acostumbrada a pensar en el olvido como algo pasivo. Nuestra investigación revela que las personas están más comprometidas de lo que perciben en la conformación de lo que recuerdan de sus vidas”,

  • Somos nosotros mismos los que controlamos nuestro recuerdo y nuestro olvido, es el propio cerebro y nuestra propia mente la que elige con qué quedarse y qué es mejor desechar.

Cómo manejar los recuerdos que duelen

Lo señalábamos al inicio. No se trata de borrar los malos recuerdos, no debemos ni mucho menos reprimir los hechos complicados, guardarlos para siempre en el arcón de las malas vivencias.

El ser humano ha lidiado desde siempre con toda adversidad. Hemos avanzado como especie gracias a nuestra valentía para obtener aprendizajes de las batallas más duras, de las pérdidas más dolorosas. Querer olvidar esos retazos es perder la oportunidad de avanzar con mayor sabiduría, dignidad y coraje.

Por lo tanto, debemos asumir que los malos recuerdos no se borran ni el pasado tiene por qué determinar nuestro presente. Somos nosotros los que tenemos la responsabilidad última de decidir qué tipo de presente queremos construir aquí y ahora. Por tanto, vale la pena reflexionar en las siguientes ideas.

Aceptar

Debemos ser conscientes de que no podemos cambiar el pasado, pero sí el presente y el futuro. Así que vive tu presente aceptando el pasado y dejándolo atrás si te hace daño y prepara un futuro libre de toda culpa para disfrutar de cada momento único.

Aprender

Por muy negativo que sea, nuestro recuerdo siempre encierra una enseñanza. Reflexionar sobre la enseñanza que nos proporciona nuestro recuerdo e incluso escribir sobre ella para recordarla, nos ayudará a asociar un recuerdo negativo o triste a una enseñanza útil para nuestro futuro.

“A veces se gana… A veces se aprende.”

(Robert Kiyosaki)

Perdonar

Perdona a los demás y sobre todo perdónate a ti mismo. Siempre tenemos momentos nuevos y estimulantes que vivir así que perdona y sigue adelante, todos comentemos errores y es inútil martirizarse por ello.

Finalmente te proponemos tres técnicas fáciles de practicar para ayudarte a olvidar aquellos recuerdos negativos o tristes que te asaltan a veces.

Escribe

Uno de los recursos más sencillos y útiles es escribir. La escritura tiene algo profundamente terapéutico y podemos sacar a la luz al escribir todo lo negativo que tenemos en nuestra mente. Escribe de forma automática, todo lo que se te ocurra, no te pares a pensar y deja fluir las letras sobre el papel. Te darás cuenta que al terminar de escribir te sentirás mejor.

Recuerdos tristes

Párate un instante

El psicólogo argentino Walter Riso sugiere, en su libro “Manual para no morir de amor” una técnica para olvidar a un ex que denomina “La técnica del stop”.

Esta técnica consiste en que cada vez que nos vengan a la mente recuerdos de él o ella, demos una palmada y digamos en voz alta: ¡STOP! Esto nos permitirá hacer una parada en nuestros pensamientos, que se desordenarán y nos darán un respiro. No es infalible pero, tal y como sostiene Riso, alivia.

Minfulness

Finalmente, una práctica bastante útil para relajarnos y controlar nuestros pensamientos, recuerdos y sentimientos es el mindfulness.

El mindfulness se puede definir como una técnica de meditación que consiste en poner atención plena en el momento presente sin juzgar, con aceptación y curiosidad.

Por otra parte, la meditación es un ejercicio intelectual por el que se pretende lograr un estado de concentración en un pensamiento, un objeto o en nosotros mismos a través de la respiración, por ejemplo.

Existen diferentes técnicas de meditación, algunas ejercitan la concentración y otras, como el mindfulness, ejercitan la conciencia plena.

La práctica de mindfulness nos demuestra que un estado de atención plena y consciente nos puede ayudar a reducir el estrés, a ser más creativos y a valorar las situaciones con mayor objetividad para disfrutar más de lo que hacemos y ejercitar nuestra resistencia antes las emociones.

Por lo tanto, ¡deja tus malos recuerdos atrás, sigue el camino de tu vida y disfrútalo al máximo!

  • Alink, A., Charest, I., Kriegeskorte, N., Anderson, M. C., & Wimber, M. (2015). Retrieval induces adaptive forgetting of competing memories via cortical pattern suppression. Nature Neuroscience18(4), 1–11. https://doi.org/10.1038/nn.3973