Qué produce la pérdida de interés

Frecuentemente perdemos el interés en empleos, personas, relaciones... Esto no siempre constituye un proceso normal e irreversible. Podemos actuar.
Qué produce la pérdida de interés
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 09 mayo, 2022

Todos hemos sido víctimas de la pérdida de interés en algún ámbito de nuestra vida. Ese trabajo, esa amistad, esa pareja romántica que antes nos generaban euforia y una gran satisfacción, pero que más tarde ya ni siquiera llaman nuestra atención… ¿Qué ha ocurrido? ¿Tal vez nos equivocamos al hacer la elección? ¿Quizá sobredimensionamos las cualidades positivas de aquella persona o situación o hay algo más?

Perder el interés en algo o en alguien puede llevarnos a sentir culpabilidad, frustración y una gran indecisión respecto a cómo actuar. Por tanto, es recomendable que indaguemos sobre el origen de este desinterés para poder tomar decisiones acordes.

¿Qué produce la pérdida de interés?

Existen varios motivos por los que se puede producir una pérdida de interés. Los más habituales son los que tienes en los siguientes apartados.

Habituación

La habituación es uno de los procesos de aprendizaje más primitivos y comunes que existen. El mismo consiste en un decremento de la respuesta ante un estímulo que se presenta repetidas veces. Es decir, es el proceso por el cual dejamos de responder a aquello que ya no constituye una novedad.

A lo largo del día, podemos encontrar numerosos ejemplos de este fenómeno. El ruido de un electrodoméstico deja de sobresaltarnos a medida que lo escuchamos a diario. La publicidad situada a un lado de la carretera en el camino al trabajo pasa desapercibida para nosotros. Los gritos de unos padres que constantemente se dirigen así a su hijo dejarán de producir efecto en el niño.

Cuando nos acostumbramos a un estímulo, este pierde el poder de evocar una respuesta en nosotros. De este modo, la ilusión se desvanece en el día a día y comenzamos a encontrar mil y un defectos a la persona que en un principio casi considerábamos como perfecta.

Igualmente, si nos referimos a relaciones de pareja, los niveles de distintos neurotransmisores se estabilizan con el paso del tiempo. De esta forma, el enamoramiento da paso a un amor compañero en el que la euforia inicial se ve sustituida por mayores niveles de intimidad y compromiso.

Hombre con pérdida de interés trabajando

Exceso de seguridad

Otras veces ocurre que perdemos el interés porque damos por sentado lo que tenemos. Cuando algo supone un reto nos ponemos en marcha para trabajar por ello. Tener un objetivo nos impulsa a movilizar nuestros recursos y habilidades, y la satisfacción al lograrlo es elevada.

En cambio, cuando ya es nuestro, es común que nos relajemos y nos asentemos. La felicidad por aquello que hemos obtenido va perdiendo intensidad. Cuando tenemos un empleo fijo o cuando las personas nos muestran excesiva atención, sentimos que ya no hay necesidad de esforzarse y el elemento reto desaparece.

El denominador común en ambos casos es que, de una forma o de otra, dejamos de valorar las situaciones o a las personas que nos rodean. Ya sea por costumbre o por excesiva confianza, no nos planteamos que realmente podemos perder lo que tenemos.

El perjuicio que provoca esta situación es evidente: nuestro rendimiento laboral será mucho menor, nuestras relaciones sociales irán perdiendo calidad por no cuidarlas y nuestra pareja puede marcharse al no sentirse valorada.

Escapar del dolor

Muchas veces, la ausencia de interés en el mundo que rodea a la persona es un mecanismo de defensa de la mente. Cuando la realidad sobrepasa los límites emocionales de alguien, es fácil encontrar cuadros de disociación, evasión y represión.

Así, una persona que pasa los días frente al televisor o las redes sociales mientras sus problemas se agravan más y más podría no ser un caso de desidia, sino de depresión. La sensación de no poder más, de impotencia ante las dificultades de la vida, acaba por desconectar a la persona de su mundo exterior para terminar con el sufrimiento psicológico continuo.

En estos casos, la pérdida de interés se manifiesta más en la letargia y la ensoñación vacía que en un sentimiento de desmotivación como tal.

Mujer preocupada por la pérdida de interés de su pareja

La pérdida de interés también se trabaja

Muchas personas piensan que la pérdida de interés es inevitable, que es parte del proceso normal de la vida. Así, adoptan una actitud pasiva y se acomodan en situaciones que ya no les hacen verdaderamente felices. O, por el contrario, saltan de una situación vital a otra esperando que en la próxima el desinterés no haga acto de presencia.

Es imprescindible saber que el interés se trabaja mediante acciones diarias. Si sientes apatía por todo lo que te rodea, probablemente se deba a que has dejado de otorgarle valor, y esto es algo que nace de tus pensamientos. Tenemos el hábito de pasar por alto las cosas buenas que conforman nuestra vida y así nos estamos privando de la capacidad de disfrutar.

Adopta la costumbre de ser consciente cada día de todo lo que tienes, de sentir plenamente la felicidad que esto proporciona. Trabaja tu gratitud y enseña a tu mente a no dar nada por sentado. Recuerda cuánto anhelabas lo que ahora posees y dedícate activamente a disfrutar de su presencia en tu vida.

Una mente agradecida y enfocada en lo positivo experimenta niveles mucho más elevados de felicidad y satisfacción. Además, de forma natural cuida sus relaciones y sus circunstancias, dando lo mejor de sí en cada una de ellas. La persona que actúa de este modo puede estar segura de que la pérdida de interés dejará de acompañarle en su viaje.

Anhedonia: el término clínica para la pérdida de interés

Por último, es pertinente mencionar que la pérdida de interés puede ser un síntoma característico en diversos trastornos psicológicos, tales como la depresión o la esquizofrenia.

En estos casos, el término clínico utilizado para describir dicha actitud es “anhedonia, el cual hace referencia a la incapacidad de experimentar placer, así como la falta de interés o la satisfacción en casi todos los aspectos de la vida. No obstante, esta también puede manifestarse en aspectos concretos, tales como el apetito por la comida, las relaciones sexuales o en las actividades de ocio frente a las que antes se disfrutaba.

De cualquier forma, existen grados, por lo que hay quienes sufren una incapacidad total de disfrutar y obtener placer y otros solo un descenso en dicha capacidad.

Esta incapacidad para disfrutar no es un síndrome en sí misma, sino que suele manifestarse en trastornos, como la depresión o la adicción a sustancias. Muchas veces, estas enfermedades pasan desapercibidas y no se llegan a diagnosticar.

Por ello, es importante estar atento a este tipo de manifestaciones. Si la pérdida de interés persiste con el paso del tiempo, lo ideal es pedir ayuda a un profesional de la salud mental. A través de la terapia se podrán identificar las causas de la anhedonia y cómo tratarlas.

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