¿Qué tipo de ejercicio es mejor para el cerebro?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 5 abril, 2018
Eva Maria Rodríguez · 5 abril, 2018

Hacer ejercicio no solo es extremadamente positivo para la salud de nuestros corazones, también es bueno para el cerebro. De hecho, hacer ejercicio no solo es una forma de mantenernos en buena forma física o de mejorar nuestro estado de ánimo, sino que es también una forma completamente natural de mejorar nuestra memoria y proteger nuestro cerebro contra el deterioro cognitivo asociado al paso de los años.

Sin embargo, no todos los tipos de ejercicio son igual de beneficiosos para el cerebro. En este artículo vamos a ver qué tipo de ejercicio es mejor para el cerebro, según los resultados de los últimos estudios científicos.

En este sentido, una gran cantidad de investigaciones recientes sugieren que cualquier tipo de ejercicio que eleve la frecuencia cardíaca y nos haga movernos y sudar durante un período prolongado de tiempo (es decir, el ejercicio aeróbico) tiene un impacto significativo y muy beneficioso en el cerebro.

En general, el ejercicio cambia la estructura y la función del cerebro. Los estudios en animales y personas han demostrado que la actividad física generalmente aumenta el volumen del cerebro y puede reducir el número y el tamaño de los problemas relacionados con la edad en la materia blanca y gris del cerebro. Además, el ejercicio aumenta la neurogénesis adulta, la creación de nuevas neuronas en un cerebro ya maduro.

Cerebro con mecanismo para representar las frases de Alexander Luria

Ejercicio aeróbico, clave para un cerebro saludable

Ya podemos disfrutar de algunos beneficios del ejercicio a los pocos minutos de comenzar a practicarlo. Otros, como la mejora de la memoria, pueden tardar varias semanas en aparecer. Eso implica que el mejor tipo de acondicionamiento físico para el cerebro es cualquier ejercicio aeróbico que se pueda realizar regularmente y de manera consistente durante al menos 45 minutos.

Un estudio en personas con depresión severa encontró que tan solo 30 minutos caminando en una cinta durante 10 días consecutivos era suficiente para producir una reducción clínicamente relevante y estadísticamente significativa de la sintomatología depresiva.

Los entrenamientos aeróbicos también pueden ayudar a las personas que no sufren de depresión clínica a sentirse menos estresadas. Lo que ocurre es que descienden los niveles de las hormonas naturales del estrés del cuerpo, como la adrenalina y el cortisol, según un estudio reciente en el Journal of Physical Therapy Science.

Por otra parte, un estudio publicado en el British Journal sugiere que los mejores resultados para las personas de más de 50 años provienen de la combinación de ejercicios aeróbicos y de resistencia. Estas combinaciones pueden incluir desde entrenamientos de intervalos de alta intensidad hasta flujos dinámicos de yoga, intercalados con ejercicios de fuerza (con pesas o con peso corporal) o movimientos de baile.

Otro estudio apoya esa investigación. Dicho estudio encontró que, en adultos de 60 a 88 años, caminar durante 30 minutos, cuatro días a la semana, durante 12 semanas, parecía mejorar la actividad sináptica en zonas del cerebro relacionadas con la memoria y sensibles al deterioro con el paso de los años.

Después de hacer ejercicio, pensamos mejor

Los investigadores todavía no están seguros de por qué el ejercicio, concretamente el ejercicio aeróbico, parece mejorar el funcionamiento del cerebro. El caso es que los estudios sugieren que tiene que ver con el aumento del flujo sanguíneo, que proporciona al cerebro energía y oxígeno. Pero no es la única explicación.

De hecho, todos podemos experimentar, si no lo hemos hecho ya, los efectos que tienen en nuestra mente salir a dar un paseo o hacer un poco de ejercicio después de un día de trabajo. Ese paseo, o cualquier otra forma de ejercicio, nos hace sentir más lúcidos.

Chica corriendo al aire libre

Esta sensación no está solo en nuestra mente. Las investigaciones sugieren que pensamos y aprendemos mejor cuando caminamos o hacemos otra forma de ejercicio. La investigación muestra que, cuando hacemos ejercicio, la presión sanguínea y el flujo sanguíneo aumentan en todo el cuerpo, incluido el cerebro. Eso dar lugar a más energía y oxígeno, lo que hace que nuestro cerebro funcione mejor.

Otra explicación de por qué el hecho de sudar aumenta nuestra capacidad mental es que el hipocampo, una parte del cerebro esencial para el aprendizaje y la memoria, está muy activo durante el ejercicio. Cuando las neuronas en esta estructura se aceleran, nuestra función cognitiva mejora.

En este sentido, un estudio en mujeres mayores que mostraron síntomas potenciales de demencia descubrió que el ejercicio aeróbico estaba relacionado con un aumento en el tamaño del hipocampo. Según los investigadores, este estudio sugiere que cualquier persona con buena salud de más de 50 años debe hacer 45 minutos de ejercicio aeróbico 4-5 días de la semana, en la medida que sea posible.