Querer relacionarnos con pocas personas: un lujo, una necesidad y una decisión personal

Querer relacionarnos con pocas personas es un lujo y una elección. Podemos tener muchos conocidos, pero las relaciones profundas de amistad requieren dedicación y honestidad.
Querer relacionarnos con pocas personas: un lujo, una necesidad y una decisión personal
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera.

Última actualización: 26 diciembre, 2022

Que alguien quiera relacionarse con pocas personas es un lujo, una decisión y una decisión personal. Nada más, y nada menos.

Muchos de nosotros hemos sido educados en la creencia de que tener muchos amigos es señal de éxito. Si analizamos la frase, hay tres conceptos erróneos en una afirmación tan breve.

Un amigo no es igual que un conocido. La amistad necesita tiempo, intimidad, conversaciones difíciles, sinceridad y capacidad para perdonar.

Por otro lado, si quieres rodearte de personas para dar la sensación de que tienes éxito, posiblemente estés solo o te rodeas de personas que te hacen sentir así. Porque cuando te sientes completo, no tienes la necesidad de demostrarlo. Puedes desear compartirlo en un momento determinado, pero el fin no es demostrarlo o validarte.

Otro concepto que tenemos que empezar a desechar es el de la “cantidad”. Es prácticamente imposible establecer relaciones relevantes e intensas con todas las personas con las que nos relacionamos en el día. Eso implicaría un estado de saturación emocional y de responsabilidad excesiva en lo que los demás esperan de nosotros.

Amigas hablando
En la amistad, la calidad es más importante que la cantidad, aunque esta última parezca que nos aporte más estatus social.

¿Cuántos amigos son demasiados? Tener amigos es inherentemente bueno, por innumerables razones, muchas de las cuales son obvias. Ahora bien, mostrarle al mundo que tienes muchos amigos en las redes sociales puede parecer una estrategia ganadora, si tu objetivo es ampliar tu red social.

Una vez que las personas vean lo popular que eres (o eso es lo que se piensa), inevitablemente querrán unirse, tal vez con la esperanza de que algo de tu popularidad se les contagie. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology demuestra que tener demasiados amigos puede ir en tu contra a la hora de establecer amistades profundas.

En una serie de experimentos, los autores muestran que la gente siempre prefiere entablar amistad con personas que tienen menos amigos -en comparación con ellas-, y no más. El estudio demostró la paradoja del número de amigos, o el concepto de que creemos que atraeremos más amigos si somos más populares, pero al mismo tiempo estamos más interesados ​​en entablar amistad con otros si sabemos que su grupo es pequeño.

La paradoja del número de amigos

Los lazos sociales son obviamente importantes. Como escriben los autores del estudio, son los bloques de construcción del mundo social. Tener más de estas conexiones implica mayor valor social, y en muchos casos poder contar con más recursos.

Por lo tanto, parece razonable suponer que las personas centrarán sus esfuerzos en hacerse amigos de personas que ya tienen muchos amigos. El problema es que estos lazos sociales solo son valiosos si hay reciprocidad: esta puede ser una de las razones de querer relacionarse con pocas personas.

La amistad va de la mano con ciertas obligaciones y expectativas implícitas. Es posible que las personas con muchos amigos no puedan cumplir con esas obligaciones, especialmente las personas con demasiados amigos. En otras palabras, la calidad de la relación importa tanto, si no más, que la cantidad de amigos.

Tener muchos amigos significa que tus recursos sociales se diluyen, haciéndote menos capaz de ser un buen amigo. Y otras personas toman eso en cuenta, consciente o inconscientemente, cuando deciden hacerse amigos suyos. No quieren gastar su valioso capital social en alguien que es poco probable que lo devuelva.

No es necesario mostrar tu valía social

Quizás te educaron en la creencia de que tener muchos amigos era un indicador del tipo de persona que eras. La idea dominante era que un buen grupo de amigos era señal de que las personas crecían bien adaptadas y “normales”, mientras que las que luchaban por construir conexiones eran extrañas o de alguna manera ineptas.

Así, es de esperar que hayas dejado esa forma de pensar, aunque solo sea por el hecho puro y simple de que tener menos amigos es mejor para ti. Además, tener más o menos amigos y conocidos es circunstancial.

Puede ser que hayas tenido bastantes amigos en el colegio y pocos en el instituto; después un pequeño grupo, pero unido en la universidad y que te hayas sentido solo estudiando o trabajando del extranjero. Hacer más o menos amigos depende de tu apetencia, de lo feliz que ya estés con tu círculo cercano, de que tu trabajo te permita interacciones nuevas, de si estás pasando por un momento psicológico difícil, etc.

Eres una persona, no un influencer. No debes demostrar tu valía social. Si sientes esa presión, ¿de dónde puede surgir? Todo ello es interesante verlo en terapia.

Es más importante la cantidad

En 2015, un estudio de la revista Psychology and Aging indicó que a medida que envejecemos, nuestros círculos sociales tienden a reducirse. Esto puede explicarse por los estilos de vida y la demografía cambiantes. Pero, también, por el hecho de que la calidad supera a la cantidad.

La felicidad de la mediana edad se puede predecir por dos cosas: la cantidad de amigos a los 20 años y la calidad de las amistades a los 30. En cierto modo, tu yo de 50 años se beneficiará tanto de las interminables rondas de fiestas con amigos de la universidad como de las largas conversaciones con amigos cercanos una década después.

Con un auge de la ansiedad y la depresión entre los adultos jóvenes que se describe como una “epidemia”, un pequeño círculo de amigos cercanos es mucho más útil que un gran círculo de conocidos.

Personas mayores jugando a juegos de mesa
A medida que pasan los años, nuestros círculos sociales tienden a reducirse.

Relacionarse con pocas personas, una señal de independencia

Un pequeño círculo social también puede ser indicador de que has tomado medidas para eliminar a personas que no te tratan bien. Y que tienes la suficiente fortaleza y capacidad de independencia para hacerlo.

Los amigos que “no te quieren bien” pueden dañar tu salud mental, cambiar la forma en que te ves a ti mismo y evitar que desarrolles tu potencial.

Es posible que extrañes a las personas que un día solían formar una parte central de tu grupo de amistades, pero la lucha por la salud mental es demasiado real como para aferrarte a personas que se han convertido en malas amistades para ti.

Puedes ser más introvertido y tener otra forma de relacionarte

Querer relacionarse con pocas personas no significa necesariamente que seas introvertido. Algunos introvertidos son personas que se relacionan en círculos sociales bastante grandes.

Ahora bien, si se tiene un pequeño grupo de amigos, se experimenta incomodidad en grandes reuniones sociales y se tiende a estar cerca de casa para reagruparse, entonces es probable que esté presente la introversión (y no pasa nada por ello).

¿Es normal querer relacionarse con pocas personas?

En resumen, sí. Es normal tener un círculo interno pequeño. No hay ningún beneficio inherente a contar con 100 conocidos y ningún amigo cercano.

Hay relaciones con las que creces y personas que demuestran que no merecen tu tiempo y esfuerzo. Tener un pequeño grupo de amigos es probablemente más normal que la alternativa.



  • Carmichael, Cheryl. With a Little Help From My Friends: Long-term Self-perceived Health, Neuroendocrine, and Well-being Correlates of Early Adult Social Activity. Psychology and Aging
  • Kao Si, Xianchi Dai y Robert Wyer. “La paradoja del número amigo”. 30 de abril de 2020. Journal of Personality and Social Psychology.

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