Querer y ser querido, huellas emocionales

7 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
Desde que nacemos el amor nos forja, nos acompaña y nos alienta. Querer y ser queridos es nuestra mayor huella emocional.

Cuando pensamos en huellas emocionales imaginamos acontecimientos negativos, traumáticos, que marcan nuestro carácter para siempre. Todos nosotros hemos experimentado vivencias tan dolorosas, desoladoras o decepcionantes que han quedado grabadas en nuestra alma, como un lastre que arrastramos mientras tratamos de continuar avanzando. Sin embargo ¿qué hay de las huellas emocionales positivas?, el impacto de querer y ser querido en un ser humano es verdaderamente importante.

Desgraciadamente estamos acostumbrados a centrarnos en lo negativo, a recordar lo que nos dañó mientras pasamos por alto el amor que nos rodea. No obstante, desde que nacemos, el afecto es una de las fuerzas con mayor influencia en nuestro ser. Rescatemos el poder de lo positivo, saquemos del amor la motivación para alcanzar nuestra mejor versión.

Mujer viendo pasar un tren

Querer y ser querido, el origen de una existencia feliz

Cuando llegamos a este mundo somos como un papel en blanco. Indefensos quedamos en mano de nuestros padres para plasmar en nosotros los primeros conceptos sobre el mundo. En esta etapa de la vida ser querido es el mejor regalo que se puede obtener. El calor, el sustento, el afecto maternal son nuestra base para crecer sintiéndonos seguros y valiosos.

El sacrificio que nuestras figuras de apego realizan para acudir a nosotros cuando lloramos, para satisfacer nuestras demandas es el elemento principal de nuestra salud mental como futuros adultos. Es su entrega, su capacidad de conectar con nosotros cuando nos encontramos más indefensos, lo que nos permite crecer y desarrollarnos física y emocionalmente.

Es este amor primario el que nos acompaña mientras crecemos, haciendo de red de seguridad mientras exploramos poco a poco el mundo. En esencia nuestro origen es el amor, es la primera huella emocional que se imprime en nosotros, y es la que hace posible el resto de nuestra existencia. 

Relaciones sociales

A medida que crecemos el amor es el motor que sigue moviendo nuestro mundo. Experimentamos nuestras primeras amistades que nos acompañan, nos escuchan y nos apoyan mientras enfrentamos la dura tarea de crecer. El cariño de nuestros amigos hace que el colegio sea una experiencia mucho más positiva y enriquecedora. Su apoyo es indispensable para atravesar los cambios de la adolescencia de una forma saludable.

Pareja abrazada mostrandocómo querer y ser querido

Es incalculable el valor de una amistad, de contar con alguien que crece a nuestro lado desarrollando la complicidad y la confianza. Estos vínculos forjan nuestra autoestima, nos hacen sentir especiales, valiosos e importantes. Nos impulsan a superar nuestros miedos, a afrontar retos y nos dan la mano cuando caemos.

El apoyo social puede proporcionarnos la fuerza que necesitamos para salir de situaciones dañinas y para enfrentar enfermedades con mayor optimismo. La imagen positiva de ti mismo que tus amigos ayudan a crear puede protegerte de situaciones dañinas y motivarte a buscar lo mejor para ti. Su amor te inyecta el impulso para amarte.

Lo mismo ocurre con las relaciones de pareja. Ese intenso sentimiento nos mueve a querer ser mejores, a mirar la vida con optimismo, a sentirnos afortunados y agradecidos. Querer y ser querido llena el alma, despierta la ilusión y desarrolla las áreas más íntimas de nuestro ser. Incluso cuando una relación termina, si en ella ha habido amor, quedamos con la gratitud y el aprendizaje que ese amor nos ha proporcionado.

Pareja hablando

Amor propio

Sin embargo, el amor más importante y más valioso con que podemos contar, es el propio. Quererte a ti mismo te cambia la vida, es la huella emocional con más relevancia que podrás encontrar en cualquier ser humano. Desarrollar la autoestima (tengas la edad que tengas) influirá poderosamente en tu presente, tu pasado y tu futuro. Te ayudará a interpretar de un modo más adecuado y beneficioso el dolor pasado. Te motivará a vivir el presente con calma y plenitud y a afrontar el futuro con optimismo.

Las huellas emocionales no son únicamente negativas, el amor (tanto si es de ida como de vuelta) se nos graba en la mente potenciándonos como personas. Cada segundo de afecto que experimentamos en la vida nos vuelve más sensibles, más empáticos, más elevados y más felices. Dejemos de desdeñar el amor y comencemos a utilizarlo a nuestro favor: el afecto de nuestros familiares, amigos, pareja y, sobre todo, de nosotros mismos es la más poderosa fuerza que ha de guiar nuestra conducta.

  • Branden, N. (1993). Poder de la Autoestima. Paidos Iberica, Ediciones S. A..
  • Feeney, J., & Noller, P. (2001). Apego adulto. Bilbao: Desclée de Brouwer.