Química, conexión y compatibilidad en la pareja: ¿cuáles son las diferencias?

Ser compatibles, tener química y conectar a un nivel son elementos distintos. En este artículo te contamos cómo puede afectar cada uno a las relaciones de pareja.
Química, conexión y compatibilidad en la pareja: ¿cuáles son las diferencias?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 10 marzo, 2022

Las relaciones románticas son uno de los entornos sociales en los que más conflictos se producen. ¿Cómo es posible que algo que, en origen, debería proporcionar calma y placer llegue a afectar tan negativamente a nuestra vida? La razón puede estar en una confusión de conceptos: normalmente utilizamos términos como química, conexión y compatibilidad en la pareja indistintamente, pero estos reflejan realidades diferentes.

Piensa por un momento, ¿crees que gozas de estos tres elementos en tu relación actual o que los tuviste en tus relaciones pasadas? Has de saber que no necesariamente todos deben estar presentes al mismo tiempo, y que unos tienen más importancia que otros. De hecho, la insatisfacción en las relaciones puede provenir de centrarnos en buscar y potenciar el ingrediente equivocado. Si quieres saber más al respecto, te invitamos a seguir leyendo.

Química, conexión y compatibilidad en la pareja

Aunque estos términos son de uso común, podemos decir que Stephan Labossiere es uno de los autores que más energía ha dedicado a clarificarlos y darles forma. Este orador y coach de relaciones, también conocido como Stephan Speaks, afirma que hay grandes diferencias entre estos conceptos y que conocerlas es clave para disfrutar de relaciones exitosas y satisfactorias.

Pero, ¿en qué consisten realmente cada uno?

Pareja paseando
La química es la capacidad de entenderse con el otro, un aspecto que puede estar presente en otro tipo de relaciones.

Química

Solemos definir la química como la atracción sexual existente entre dos personas, la pasión o el impulso de estar junto al otro. Es el elemento más presente al inicio de las relaciones, cuando ambos aún se están conociendo y suele llevar a lo que Sternberg denomina encaprichamiento en su teoría triangular del amor.

Sin embargo, bajo el concepto de Stephan Labossiere, la química es la fluidez de la relación, la capacidad para entenderse con el otro y trabajar en equipo. Así, está puede presentarse en cualquier ámbito: no solo en las relaciones románticas, sino también con amistades, socios o compañeros de trabajo.

Compatibilidad

La compatibilidad designa el grado de afinidad, intereses y gustos compartidos. Hay parejas que disfrutan del deporte y las actividades al aire libre, otras de la música y otras de la cocina o los videojuegos. Cuando estas aficiones son comunes a ambos, la compatibilidad aumenta.

Es este ingrediente el que puede llevarnos a pensar que dos personas “están hechas para estar juntas”; es en lo que nos fijamos cuando tratamos de emparejar a dos amigos que no se conocen. Invierten su tiempo en las mismas áreas, tienen ideas y hobbies similares, por tanto, deducimos que son compatibles.

Conexión

La conexión es el elemento más subjetivo e intangible; no puede predecirse ni está sujeto a hechos y acciones externas. Se trata de una profunda atracción espiritual, una que se siente sin buscarlo, sin esfuerzo y sin una base lógica o racional.

Hay quienes denominan a esto “amor a primera vista”, pero no debe confundirse con una pura atracción física. Hablamos de cuando sientes conexión con una persona prácticamente desde el primer instante, aunque no puedas explicar el porqué ni tengas mucha idea de a dónde conducirá esa relación, pero eres consciente de que es una sensación que no experimentas con otras personas.

La compatibilidad en la pareja no es imprescindible

Ahora bien, cabría pensar que para que una relación dure es fundamental que exista compatibilidad en la pareja. De hecho, el día a día es más sencillo si ambos compartís opiniones, hobbies y puntos de vista.

Sin embargo, ¿cuántas veces encontramos parejas conformadas por personas que aparentemente no tienen nada que ver? Y, lo más sorprendente, ¿en cuántas ocasiones son las relaciones más sólidas y felices? Esto se explica, según Stephan Speaks porque la conexión es el ingrediente realmente imprescindible en un vínculo exitoso. Y es, además, el único elemento que no se puede construir a base de trabajo, esfuerzo, diálogo o negociación.

Por supuesto, compartir opiniones, hobbies y puntos de vista facilita mucho la relación y permite a sus integrantes disfrutar de actividades conjuntas. Igualmente, la química ayuda a evitar conflictos y resolverlos, a hacer un buen equipo en el día a día y a trabajar por un proyecto común.

Sin embargo, sin una conexión genuina de base, esto conducirá a un amor sociable o vacío, de compañeros, pero no al amor consumado que todos deseamos experimentar.

Pareja abrazándose
La conexión es el ingrediente imprescindible para que una relación funcione.

Busca una conexión verdadera

Todos podemos aprender a trabajar con nuestra pareja, a comunicarnos mejor. Además, compartir las aficiones del otro se vuelve apetecible y natural cuando sentimos una conexión profunda. Por esto, quizá deberíamos reordenar nuestras prioridades y aprender a identificar cuándo esa conexión está presente y cuando no.

El amor no debería forzarse, no deberíamos estar junto a alguien que es perfecto sobre el papel, pero que no despierta nada en lo más profundo de nuestro ser. Si el miedo a la soledad te lleva a permanecer en un vínculo que no te llena, consultar con un profesional podría ayudarte.

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  • Young, N. (1992). Exceptional love relationships: Initial validation of a bonded couple scale (Doctoral dissertation, Institute of Transpersonal Psychology).
  • Sternberg, R. J. (1986). A triangular theory of love. Psychological review93(2), 119.