Razonamiento emocional: qué es y cuáles son sus consecuencias

Eva Maria Rodríguez · 2 enero, 2018

¿Sabes lo que es sentir con intensidad una realidad sin que exista ninguna base que la sustente? Entonces sabes de primera mano lo que implica uno de los problemas psicológicos más desconcertantes, un problema frecuente que se conoce como razonamiento emocional.

El razonamiento emocional es un término que trata de describir un tipo particular de distorsión cognitiva. Este término fue empleado por primera vez en los años 70 por Aaron Beck, el fundador de la Terapia Cognitiva.

Según Beck, cada vez que alguien llega a la conclusión de que su reacción emocional define su realidad se produce un razonamiento emocional. Así, cualquier evidencia observada es descartada o relegada en un segundo plano en favor de la supuesta “verdad” a la que dan forma los propios sentimientos. Además, Beck creía que ese razonamiento se originaba en pensamientos negativos, que eran además involuntarios, incontrolables o automáticos.

Los sentimientos no son hechos

El razonamiento emocional asume que lo que sientes debe ser verdad (Ej. Si te sientes triste, tiene que ser verdad que no te sonríe la fortuna, que eres un desgraciado). Y, aunque suele ser útil ponerse en contacto con los propios sentimientos, lo que sientes puede ser bastante diferente de lo que realmente estás sucediendo.

Chico poniéndose mano en el corazón

La fuerza del sentimiento crea convicción, que se mantienen normalmente hasta que la tormenta emocional empieza a desvanecerse. Cuando usamos el razonamiento emocional, creemos en los pensamientos automáticos que causan malestar emocional y luego tratamos de razonar sobre la base de nuestros sentimientos.

Por lo tanto, el razonamiento emocional generalmente distorsiona y colorea la realidad con un pincel negativo -también lo puede hacer con un pincel positivo, pero en este artículo no nos vamos a centrar en estos casos-. Un pincel que se integra perfectamente en nuestra perfección, sin que podamos notar su influencia, de manera que en ningún momento nos cuestionamos si eso que entendemos que sucede es realmente cierto, si está manipulado por nosotros.

“Las emociones negativas como la soledad, la envidia y la culpa tienen un papel importante que desempeñar en una vida feliz; son señales grandes y destelleantes de que algo necesita cambiar”.

-Gretchen Rubin-

Pensar emocionalmente puede sabotear tu presente

El razonamiento emocional es un tipo de razonamiento es engañoso, porque está basado en sentimientos, y los sentimientos reflejan pensamientos y creencias, no realidades. Por ejemplo, todos alguna vez nos hemos sentido idiotas. Pero, ¿significa eso que seamos idiotas?

¡No! Se trata de un sentimiento distorsionado y, por lo tanto, las emociones derivadas no son válidas para justificar que seamos realmente idiotas. Lo mismo ocurre cuando, por ejemplo, te sientes abrumado o desesperanzado por algo. Esos sentimientos no implican que tus problemas sean imposibles de resolver y que, por tanto, todo esté perdido.

El razonamiento emocional tiene un efecto secundario común: la procrastinación. Si sientes que vas a fallar en algo, probablemente lo pospongas o incluso no lo intentes. La procrastinación se interpone en el camino de tomar decisiones saludables en torno al cuidado personal.

Ante la certeza de algo, la reacción natural es no luchar por evitarlo o eliminarlo, sino que nos abandonamos a esa realidad percibida y asumida como real. Como consecuencia, finalmente esa realidad percibida se hace realidad en la mayoría de los casos.

Mujer pensando en alguien

Razonamiento emocional y depresión

El razonamiento emocional juega un papel fundamental en casi todas las depresiones. Debido a que las cosas se sienten de manera tan negativa, una persona deprimida asume que realmente lo es. No se les ocurre desafiar la validez de la percepción que crean sus sentimientos.

Las personas deprimidas con frecuencia terminan razonando emocionalmente. Por ejemplo, pueden dedicarse a filtrar y concentrarse en un aspecto negativo dentro de un resultado muy positivo precisamente porque también navegan en un estado de ánimo negativo. Por otro lado, no importa si realmente tienen algún poder para influir en su situación, porque este hecho se pasará por alto siempre que el razonamiento emocional prevalezca.

Uno de los problemas que surgen es que, en realidad, el razonamiento emocional es un patrón aprendido, puesto que muchas personas razonan así. Y, aunque el razonamiento emocional no sea el culpable de la depresión, la pauta de pensamiento hace que sea muy difícil combatirlo cuando se padece depresión.

Y es que el razonamiento emocional es muy común. Nos gusta pensar que tomamos decisiones lógicos cuando en realidad no es así, porque es más fácil dejarse llevar por los sentimientos.

De hecho, por la forma en que se conecta el cerebro, es mucho más fácil tomar una decisión basada en el sentimiento que una basada en hechos. No tendemos a buscar hechos que respalden nuestras conclusiones; solo los aceptamos porque resulta más fácil.

Cambia tus creencias limitantes y frena el razonamiento emocional

El principal problema con los errores de pensamiento, esos que entran en juego en el razonamiento emocional, es que una vez que decidimos que nuestras emociones son hechos, dejamos de buscar explicaciones alternativas para explicar cualquier situación. Por eso se vuelven terriblemente limitantes, a la vez que acusadores.

Para evitarlo, cada vez que te des cuenta de que el razonamiento emocional se apodera de tu pensamiento, intenta detenerte por unos segundos y considera lo siguiente:

  • Toma nota de tus pensamiento y, si detectas un razonamiento emocinonal, considera que estos sentimientos pueden tener poco que ver con lo que sucede a tu alrededor y piensa objetivamente sobre ello.
  • Ponte tus “gafas de la tranquilidad”. Pregúntate si pensarían en la situación actual de manera diferente si estuvieras mucho más tranquilo. Intenta examinar la evidencia y decidir si las emociones que estás experimentando son apropiadas y comprensibles dada la situación real.
  • Dale tiempo a las emociones para que se disipen. Las emociones pueden desvanecerse razonablemente rápido, así que date un poco de tiempo y luego vuelve a evaluar tus conclusiones una vez que el “aguijón” emocional desaparezca. Es fácil que descubras una perspectiva diferente una vez que te hayas calmado.

No pierdas de vista que el razonamiento emocional es un engaño mental, una ilusión que aparece cuando tenemos dificultad para gestionar las propias emociones que se alimentan de los sentimientos. Pero las emociones, por muy negativas que sean, no son malas en sí mismas, sino que están ahí para ayudarnos a sobrevivir.

“Correr un maratón con una mochila es difícil y puede dificultar que ganes la carrera. No dejes que el equipaje de tu pasado, cargado de miedo, culpa e ira, te frene”.

-Maddy Malhotra-