Relación de pareja: cuando Peter Pan encuentra a Wendy

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2015
Alex Bayorti · 9 octubre, 2012

Cuando James M. Barrie decidió escribir Peter Pan y sus aventuras en el País de Nunca Jamás, no hubiera imaginado la repercusión que su obra ha tenido para dar explicación a un síndrome que, cien años después, tiene una prevalencia superior entre personas que tienen edades comprendidas entre los 30 y los 50 años.

Actualmente, los hábitos de vida así como las tendencias han incrementado esta horquilla, alcanzando edades más tardías. Realmente aparece como desorden principalmente por tratarse de una afección que genera la imposibilidad de desarrollar relaciones afectivas en un marco de igual a igual, y que tiene fuertes consecuencias tales como la angustia, la ansiedad o la depresión.

Síndromes de género: cuando la identidad se genera por imitación En numerosos estudios sociológicos y antropológicos realizados en las últimas dos décadas, se han incluido experimentos relacionados con la influencia que la niñez y los referentes tienen sobre el futuro adulto. Lo cierto es que basándose en que la década de los ochenta supone una ruptura con el clásico canon respecto a hombres y mujeres, se da un tipo de persona que se caracteriza por el miedo al compromiso, baja tolerancia a la frustración, egolatría y bajos niveles de empatía.

A este modelo se opone otro con el que se complementa, el síndrome de Wendy, que es padecido por individuos que se sienten imprescindibles y desarrollan una labor paternalista o maternalista con su pareja hasta el punto de ser quienes se encarguen de su alimentación o indumentaria.

Obviamente, los rasgos distintivos de uno y otro están muy ligados al género y a lo que la educación hizo de él, pero en los últimos tiempos, esto va cambiando y tanto mujeres como hombres desempeñan uno u otro rol indistintamente, con el mismo resultado: un tipo de relación basada en la dependencia que puede llegar a acabar con los sentimientos más profundos.