Reuniones familiares: 5 consejos para afrontarlas con éxito

Reuniones familiares: 5 consejos para afrontarlas con éxito

Julia Marquez Arrico 12 diciembre, 2017 en Familia 260 compartidos
Familia brindando en la cena como representando las reuniones familiares

Se acerca el final de año y esto es igual a cena de empresa, reuniones familiares y con los amigos. En principio, nada tiene por qué salir mal en las reuniones familiares, pero, como en todas las familias hay conflictos no resueltos, estos encuentran una buena oportunidad para emerger en las fiestas de navidad. En cualquier caso, la Navidad es una época complicada para la mayoría de los adultos; si en tu caso es así, no te sientas un “bicho raro”.

Es importante destacar que, los conflictos son una parte de la vida en familia y es normal que alguna vez nos siente mal la actuación de “alguno de los nuestros”. El peligro aparece cuando este conflicto no se resuelve, da lugar a emociones negativas que se guardan y alimentan, explotando en la cena de Nochebuena o la comida de Navidad. ¿Te sientes identificado con esta situación? Si la respuesta es afirmativa, nosotros queremos ayudarte a que la circunstancias previas no terminen adueñándose del escenario, ya sea cena o comida, estropeando la fiesta.

Por esta razón, en este artículo recopilamos 5 consejos para afrontar las reuniones familiares con éxito. La idea es que con estas pequeñas estrategias seas capaz de estar con quienes has tenido o tienes un problema e incluso llegar a disfrutar y participar del ambiente festivo. Estos consejos están pensados para que los tengas memorizados y los utilices como un plan de emergencia en el caso de que en la reunión comience una escalada de tensión y comiences a “olfatear” el conflicto.

Familia cenando en Navidad

5 consejos para afrontar con éxito las reuniones familiares en estas fiestas

1. Evita ceder a las provocaciones, si hay que hablar del tema ese no es el momento

Cuando tenemos un problema sin resolver con alguien, es tentador utilizar la primera ocasión de la que dispongamos para poder hablar y ponerle punto y final. Por ello, cuando nos encontramos con personas con quienes tenemos un problema, sin darnos cuenta, podemos tanto provocar como ser provocados.

En este sentido, es importante que detectes las provocaciones cuanto antes. El objetivo será redirigir la conversación hacia un tema que no sea conflictivo, de manera que la tensión se disipe. Seguramente las reuniones familiares en Navidad no son el momento más indicado para hablar de temas sensibles.

2. Concéntrate en quienes se sienten afortunados por tener a la familia reunida, hazlo por ellos.

En muchas familias hay figuras, como una madre, un padre o un abuelo que es muy feliz cuando tiene a toda la familia reunida. El resto de los integrantes acceden a participar en las reuniones familiares en parte motivados por satisfacer el deseo de esa figura que tanto espera esa reunión. Por tanto, si en tu caso no encuentras motivación para reunirte con algún familiar, concéntrate en la capacidad que tiene tu gesto de hacer feliz a otra persona que aprecias.

3. Indaga y sincérate contigo mismo: ¿qué es lo que realmente te molesta? ¿Tiene solución?

Cuando estar con alguien nos molesta, tenemos que saber qué es lo que realmente pasa. ¿Nos molesta algo que se puede cambiar? ¿Nos molesta una característica del otro que en realidad compartimos con él? Contestar a estas preguntas es fundamental para poder gestionar las emociones que surgen ante un conflicto. Así, en algunos casos nos molesta una característica personal de un familiar que este no va a cambiar, de manera que tendremos que ser nosotros quienes subamos nuestro nivel de tolerancia o quienes evitemos compartir con él las circunstancias en las que manifiesta dicha característica.

De una manera o de otra, una reunión familiar navideña no es el territorio más propicio si queremos propiciar el cambio en alguien. Por mucho que nuestras intenciones sean las mejores y solo queramos su bien. No es el mejor momento para decirle a alguien que igual fuma demasiado o que debería comer más. Tenemos todo el año para hacerlo, de manera que no enfanguemos estos encuentros con comentarios que a alguien le pueden doler, por mucho que en el fondo no sean ofensivos.

Mujer aburrida en Navidad

4. Habla contigo mismo y piensa: ¿vale la pena tener un conflicto durante la reunión?

Siempre que te enfades, intenta tomarte unos minutos para hablar contigo mismo y reflexionar si realmente vale la pena iniciar una disputa en ese momento. Cuando digo que “hables contigo mismo” me refiero a que utilices a tu favor el poder de las autoinstrucciones (instrucciones que nos damos a nosotros mismos).

Dicho de otro modo, las palabras que nos decimos a nosotros mismos funcionan como órdenes en el cerebro. En este sentido, si las órdenes que te das son de calma y serenidad, te será más fácil soportar las reuniones familiares y superarlas con éxito.

5. Evita llegar al límite y retírate antes de que sea tarde

La evitación no siempre es una estrategia de afrontamiento negativa; más bien, es la mejor estrategia cuando tenemos que afrontar situaciones complicadas y no es ni el momento ni el lugar. Además, la evitación también es lo mejor que puedes hacer cuando ya sabes que vas a enfadarte, perder el control y hacer pasar un mal momento a otras personas. Querer controlar tu enfado cuando tu paciencia se ha agotado no es un objetivo realista.

Por otra parte, es necesario que sepas poner límites en tus relaciones familiares antes de que llegue la Navidad. Cada familia sigue un modelo de funcionamiento, puedes tener una familia con un modelo independiente o con un modelo aglutinado. Si tu familia tiene un modelo independiente, los límites entre las vidas de cada uno de sus miembros están delimitados y se respetan. En este caso, cuando lleguen las reuniones familiares ya tienes el trabajo hecho.

Sin embargo, si tienes una familia que sigue un modelo aglutinado, los límites entre la vida de cada uno de los miembros no están bien delimitados o no se respetan. Y por tanto, en este caso será una buena idea que estos límites queden definidos antes de las propias reuniones. Porque, las reuniones familiares no son el mejor momento para explicar tus necesidades personales ni para mantener a raya a quienes tienen facilidad para entrometerse en los aspectos más íntimos de tu vida.

En cualquier caso, siempre es bueno poner límites en las relaciones familiares y ser claro respecto a qué queremos compartir y qué no, y cuándo queremos consejos y cuando no. Recuerda que tienes derecho a tomar tus propias decisiones incluso, cuando sientas que van en contra de lo que la mayor parte de tu familia piensa.

Finalmente, aprovecha estas fiestas para disfrutar de los aspectos positivos de las reuniones familiares y centra tu atención en ellos. Y sobre todo, recuerda que tener paciencia y no entrar en conflictos puede hacer que una buena iniciativa no termine convirtiéndose en desagradable para quienes participan de ella. En este sentido, tu actitud en estas fechas puede tener un gran impacto en el bienestar de otras personas.

Julia Marquez Arrico

Doctora en Psicología Clínica, formadora y redactora de contenidos online. Psicóloga en Barcelona, especialista en terapia de adultos, parejas y adicciones.

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