Rituales de separación y adaptación: ¿cómo ayudan a los niños con la vuelta al cole?

Los rituales facilitan a los niños la adaptación a la escuela, ayudándoles a despedirse de sus padres y a confiar en sus educadores. En este artículo, te contamos en qué consisten y cómo puedes ponerlos en marcha.
Rituales de separación y adaptación: ¿cómo ayudan a los niños con la vuelta al cole?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 18 septiembre, 2022

Cada niño vive la vuelta al cole de una forma diferente. Para muchos volver a clase es motivo de ilusión y alegría, pero para otros supone una auténtica fuente de angustia y ansiedad, especialmente si están comenzando la escolarización. Para ningún padre es plato de buen gusto ver a su hijo sufrir, pero no siempre sabemos cómo conseguirlo. Por ello, queremos contarte cómo los rituales de separación pueden ayudar.

Lo cierto es que tanto familias como escuelas son cada vez más conscientes y respetuosas con las emociones de los niños. Cada vez comprendemos mejor que no es sencillo para ellos separarse de sus figuras de apego y de su entorno y adaptarse al ritmo de las clases. Por ello, se marcan periodos de adaptación que hagan determinados cambios, que pueden llegar a causar mucha ansiedad, más progresivos.

Sin embargo, esto no siempre es suficiente. Afortunadamente, hay algunas estrategias que pueden ayudar a los pequeños a dar ese paso sin sufrir en exceso.

Hija despidiéndose del padre
Respetar los ritmos de los niños es esencial para una buena incorporación escolar.

Rituales de separación y adaptación a la escuela

La vuelta al cole (en cualquier etapa educativa, pero especialmente el año que se inicia la escolarización) supone una serie de retos y desafíos para los niños. En muchos casos estos se contemplan como un mero trámite y se asume que el niño tarde o temprano se adaptará. Por el contrario, desde la crianza con apego se busca comprender el mundo emocional del niño y respetar sus ritmos y procesos vitales.

Sin ninguna duda, la adaptación a la escuela será mucho más sencilla en este segundo contexto. Es cierto que no es posible que un niño pase todas sus horas de escuela llorando; sin embargo, esto no quiere decir que haya dejado de sufrir: puede significar una aceptación de este sufrimiento más que una adaptación real.

Los rituales de separación surgen como herramienta para acompañar y facilitar este proceso. Se ponen en marcha durante las primeras semanas o meses y pueden ser de diversos tipos.

Rituales de presentación

Cuando padres y madres buscan una escuela suelen fijarse en el centro, en sus profesores y en su metodología. Quieren saber cómo son y cómo trabajan para tener la confianza de dejar a sus hijos a su cuidado. Pues bien, los niños también lo necesitan. Requieren de un periodo de acercamiento, de compartir con los educadores desde la relajación y el disfrute, para crear un vínculo con ellos. Y esto es muy complicado si simplemente se les deja en el aula hasta la hora de salida.

Los rituales de presentación se producen cuando, en esas primeras semanas, padres, niños y educadores comparten el espacio. De este modo, el infante puede explorar, descubrir y comenzar a relacionarse con maestros y compañeros, sabiendo que sus figuras principales están presentes y disponibles para ofrecer apoyo.

El tiempo de duración de esta etapa dependerá de las necesidades de cada niño. En esencia, ha de verse esta etapa de adaptación no como un mero aumento de las horas que el niño está en el aula, sino como una oportunidad para él de comenzar a confiar en quien será su nuevo referente adulto.

Rituales de despedida

Los centros educativos respetuosos con la infancia prevén que cada niño puede reaccionar de una forma diferente a la separación; y están dispuestos a acompañar con afecto ese momento en que los padres se van del aula. Algunos pequeños sencillamente se quedan tranquilos jugando o interactuando con maestros y compañeros, pero otros pueden sentirse angustiados y necesitar un apoyo extra.

Estos rituales los construye cada niño y los pone en marcha cada mañana cuando sus progenitores se van. Para algunos consistirá en un beso de despedida, otros querrán acompañar a sus padres a la puerta, otros despedirlos por la ventana… En cualquier caso, cuando los maestros permiten la expresión emocional (llanto, ira, miedo…) y se prestan a seguir ese ritual que cada niño necesita, facilitan la construcción de la seguridad y la confianza.

Niño llorando con su madre en la puerta del colegio
La validación emocional por parte de padres y profesoras es fundamental para que los niños se sientan más seguros y confiados.

Rituales de separación

Por último, es común que a los niños se les dificulte estar tanto tiempo separados de sus padres y que añoren y necesiten sentirlos cerca. Para esto, durante los primeros días, los progenitores pueden buscar un modo de hacerles sentir que “siguen conectados”. Por ejemplo, haciendo un pequeño dibujo en la mano del niño y dejando que este dibuje otro igual en la mano de papá o de mamá.

Antes de separarse se le puede explicar que, cuando sienta añoranza, cuando necesite acordarse de sus papás, puede mirar o tocar ese dibujo en su mano y sentir que están conectados. Que al hacerlo sabrá que sus padres también están pensando en él, que lo aman y que se volverán a reunir muy pronto.

En lugar de un dibujo, también se pueden utilizar pegatinas, pulseras o cualquier otro elemento. La clave es que sea algo que el niño pueda llevar consigo todo el día y que le aporte esa seguridad que puede flaquear en algún momento.

En suma, si abandonamos el adultocentrismo y analizamos las situaciones desde el punto de vista de los más pequeños, entenderemos mejor lo que supone iniciar el colegio o volver a clases. Validar las emociones de los niños, respetar sus ritmos y acompañarlos con respeto y afecto desde la familia y la escuela facilitará en gran medida su adaptación. De este modo, en lugar de un sentimiento de soledad, miedo o abandono, se podrá construir confianza, vínculos seguros y facilidad para abrirse al mundo.

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