Rivastigmina, una alternativa para la demencia

Este artículo ha sido escrito y verificado por la farmacéutica Sara Viruega
Los trastornos de deterioro cognitivo son cada vez más frecuentes. Esto se debe, principalmente, al aumento de la esperanza de vida y a que la sociedad cada vez está más envejecida.
 

Rivastigmina es un fármaco utilizado en el tratamiento de la demencia, especialmente aquella asociada a la enfermedad de Alzheimer o a la enfermedad de Parkinson.

La demencia se manifiesta en una pérdida progresiva de funciones cerebrales, como la memoria, el lenguaje, la atención, la orientación, etc. También puede ir asociada a otros síntomas de tipo psicológico, como depresión, ansiedad o agitación. Suele llevar a la incapacidad para realizar las tareas cotidianas.

Los trastornos que implican un deterioro cognitivo son cada vez más frecuentes en nuestro mundo. Esto se debe, principalmente, al aumento de la esperanza de vida y a que la sociedad cada vez está más envejecida. Por eso, no dejan de investigarse tratamientos que puedan mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Mujer con demencia

¿Qué es la rivastigmina y cómo actúa?

La rivastigmina es un fármaco anticolinesterásico. Esto quiere decir que es un inhibidor de la enzima acetilcolinesterasa, que se encarga de destruir la acetilcolina. Lo que hacen estos fármacos es aumentar los niveles de este neurotransmisor o mensajero químico en el cerebro.

La acetilcolina es una sustancia que muy relacionada con la memoria y con el aprendizaje, así como en el mantenimiento de la atención. Tiene una función de excitación en el sistema nervioso central. Desde hace muchos años, se ha visto que el deterioro cognitivo está relacionado con una disminución en este neurotransmisor.

 

Otros inhibidores de la acetilcolinesterasa son el donepezilo y la galantamina, también utilizados actualmente en el tratamiento de las demencias de grado leve a moderado. En concreto, la rivastigmina inhibe también otra enzima llamada butirilcolinesterasa.

Uso de la rivastigmina en Alzheimer y Parkinson

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que constituye la forma más frecuente de demencia en la actualidad. Se considera que es irreversible, por lo que los tratamientos son sintomáticos; se centran en frenar y retardar lo más posible la progresión de la enfermedad.

La rivastigmina, como hemos dicho, se utiliza principalmente para el tratamiento de la demencia asociada a la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, también se utiliza en otros tipos de demencia, como la originada a consecuencia de la enfermedad de Parkinson.

Como hemos dicho, estas enfermedades son irreversibles y, de momento, no tienen cura. Sin embargo, fármacos, como la rivastigmina, han demostrado enlentecer su progreso y mejorar los síntomas del deterioro cognitivo asociado a las mismas, aumentando la calidad de vida de los pacientes.

Inicialmente, la rivastigmina se administraba por vía oral, bien en forma de cápsulas o en solución. Sin embargo, en la actualidad lo más frecuente es administrarla en forma de parches transdérmicos. Al utilizar esta última vía, se consigue un nivel de fármaco más sostenido en el tiempo y una disminución de los efectos adversos.

 

Para que el fármaco sea eficaz, y más en el caso de enfermedades como el Alzheimer, es muy importante facilitar a los pacientes la adherencia al tratamiento. En el caso de los parches, la administración es bastante fácil. Se utiliza un parche diario y es necesario retirar el anterior antes de colocar el siguiente en una zona distinta de la piel.

Efectos secundarios

Rivastigmina puede producir efectos secundarios de tipo gastrointestinal, como dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea. Deben tener especial precaución al utilizar este medicamento aquellos pacientes con úlcera de estómago o predisposición a ella, ya que puede aumentar las secreciones gástricas.

Otra reacción adversa que puede producirse es la disminución del apetito, así como una pérdida de peso corporal, insomnio, bradicardias e, incluso, mareos. Si se detecta la aparición de alguno de estos efectos u otros no deseados, es necesario consultarlo con el médico.

En el caso de la administración en forma de parches transdérmicos, pueden producirse reacciones locales en la piel de la zona. Generalmente son leves, pero conviene vigilarlas, ya que, si no desaparecen o se agravan, puede tratarse de una dermatitis o una alergia.

 

La utilización de rivastigmina no está aconsejada en pacientes con asma o EPOC -Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica-. Tampoco en aquellos que tienen predisposición a sufrir una obstrucción urinaria, ya que estas condiciones se podrían ver agravadas.

Mujer mayor con dolor estomacal

Una opción posible para enlentecer la demencia

Rivastigmina es un fármaco utilizado en el tratamiento de la demencia, especialmente en la enfermedad de Alzheimer. Aunque no revierte la enfermedad, sí ha demostrado enlentecer su progreso y mejorar los síntomas del deterioro cognitivo.

No debe administrarse sin prescripción médica. Es importante ajustarse a la dosis prescrita, ya que una sobredosis puede provocar efectos graves. Así mismo, se deben seguir las indicaciones del médico sobre la administración del medicamento.

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