Rombencéfalo, estructura y funciones

13 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez
El rombencéfalo es una parte muy importante de nuestro cerebro. En este artículo explicamos su desarrollo, las responsabilidades que asume y qué puede ocurrir si se produce una lesión en esta parte del cerebro.

Dividimos al cerebro en diferentes partes para intentar entender mejor su funcionalidad y desarrollo. Una de ellas es el rombencéfalo, una región que proviene de la vesícula embrionaria primaria caudal.

Cuando se habla de rombencéfalo se hace referencia al cerebro posterior. Se trata de la estructura que a lo largo de su desarrollo irá dando lugar a diferentes subestructuras, encargadas de realizar distintas funciones esenciales para el organismo.

A través de este texto te mostraremos cuál es la estructura, cómo se da el proceso de diferenciación y las funciones de este increíble centro de relevo. ¡Comencemos la exploración!

Cerebro

Diferenciación del rombencéfalo

Para comenzar, hay que comprender el origen del rombencéfalo. Y para ello, es importante aclarar qué es la diferenciación. Según Bears Connors y Paradiso, autores del libro Neurociencia. La exploración del cerebro se trata de un proceso en el que las estructuras se hacen más complejas y se especializan funcionalmente.

El primer paso en la diferenciación del encéfalo es el desarrollo de tres engrosamientos llamados vesículas primarias del tubo neural que se originan en el extremo rostral.

La parte más rostral de las vesículas primarias es el prosencéfalo o cerebro anterior; la vesícula ubicada detrás del prosencéfalo se llama mesencéfalo o cerebro medio, y la parte más caudal de las vesículas vendría siendo el rombencéfalo o cerebro posterior, que a su vez conecta con la parte caudal del tubo neural.

Entonces, el rombencéfalo se forma durante el desarrollo embrionario. Lo hace a través de segmentaciones transversales a las que se les denomina rombómeros, compartimientos que permiten crear grupos celulares que se van a desarrollar de forma distinta; además, van a procesar diferentes funciones. El rombencéfalo se diferencia en tres estructuras esenciales:

  • Cerebelo. Se une al tronco cerebral en el puente, y es un centro de control del movimiento fundamental para nuestro organismo. Deriva de la porción rostral.
  • Puente. Se trata de una parte del rombencéfalo rostral. Se encuentra en posición anterior respecto del cerebelo y el cuatro ventrículo.
  • Bulbo raquídeo o médula oblongada. Se encuentra situado en posición caudal respecto al puente y el cerebelo. Deriva de la porción caudal.

Ahora bien, en la etapa de las vesículas, el rombencéfalo rostral en sección transversal tiene forma de tubo. Posteriormente, el labio rómbico o tejido de la pared dorsolateral del tubo va creciendo en dirección rostral y medial hasta que se fusiona con el lado opuesto. Además, pliegue que resulta crece formando el cerebelo. Además, la pared ventral del tubo se dilata para formar el puente o protuberancia.

Por otra parte, en la diferenciación de la mitad caudal del cerebro posterior en el bulbo raquídeo, se dan cambios, pero menos acentuados. Por un lado, las paredes se dilatan y dejan solamente el techo cubierto por células ependimales no neuronales. Y por otro, a lo largo de la superficie ventral de cada lado de la médula oblongada o bulbo raquídeo están presentes sistemas de sustancia blanca.

Finalmente, en cuanto al hueco que ocupa el líquido cefalorraquídeo se va a convertir en el cuarto ventrículo, que va a continuar con el acueducto cerebral del mesencéfalo.

Funciones del rombencéfalo

El cerebro posterior cuenta con diversas funciones. Veamos:

  • Es un lugar de paso fundamental para la información, desde el prosencéfalo a la médula espinal y viceversa. Por ejemplo, de sistemas de sustancia blanca.
  • Sus neuronas colaboran en el procesamiento de la información sensorial.
  • Hay una contribución por parte de las neuronas del rombencéfalo al control del movimiento voluntario. Además, ayudan a regular el sistema autónomo.
  • El cerebelo, también llamado cerebro pequeño, regula el movimiento, como si fuera un centro de control. También recibe entradas de axones masivas, que vienen de la médula espinal y del puente. Por otra parte, el cerebelo se encarga de comparar la informaciones que llegan y calcula las secuencias de las contracciones musculares, esenciales para llevar a cabo el movimiento.
  • El bulbo raquídeo se encarga de llevar la información somática de la médula espinal al tálamo. Además, de controlar los movimientos de la lengua. Y, está asociado a funciones sensoriales de tacto y gusto.
  • Los axones de los nervios auditivos se encargan de llevar información desde los oídos, a los núcleos cocleares del bulbo. Los núcleos se encargan de proyectar axones a diferentes estructuras. Entre ellas, al téctum del mesencéfalo.

Ahora bien, las entradas que provienen de la médula espinal traen información sobre la posición espacial del cuerpo. Además, las entradas del puente se encargan de llevar información de la corteza cerebral. Y, se encargan de especificar la finalidad del movimiento.

Rombencéfalo

Posibles afecciones asociadas al rombencéfalo

Si el desarrollo cerebral no es adecuado, el rombencéfalo podría verse afectado, igual que sus funciones, que son vitales para nuestra supervivencia. Veamos otras de sus afecciones:

  • Lesiones en el romboencéfalo pueden provocar problemas de movimiento, como movimientos descoordinados e inexactos, como los propios de la ataxia.
  • Su daño podría llegar a producir sordera, por ejemplo, si hay una lesión en los núcleos cocleares.
  • Problemas relacionados con el tacto y el gusto.
  • Síndrome de Dandy Walker, y Arnold Chiari, síndromes que derivan del desarrollo anormal del rombencéfalo.
  • Su daño puede producir, vómitos, debilidad, problemas en la respiración y de circulación.
  • Rombencefalitis, es decir la inflamación del rombencéfalo causada por distintos factores.

Entonces, el rombencéfalo es una parte fundamental de nuestro organismo. A través de sus funciones motoras, sensoriales y viscerales ayuda a regularlo. Las consecuencias de que falle o no esté presente pueden afectar gravemente a nuestra supervivencia.

  • Bear, M. F. Connors, B. W., Paradiso, M.A., Nuin, X. U., Guillén, X. V. & Sol Jaquotot, M. J. (2008). Neurociencias: la exploración del cerebro. Wolters Kluwer/Lippincott Williams & Wikins.
  • Kandel, E.R; Schwartz, J.H. & Jessell, T.M. (2001). Principios de neurociencia. Madrid: McGrawHill Interamericana.