Rosemary Kennedy, su triste historia

Rosemary Kennedy, su triste historia

Valeria Sabater 11 diciembre, 2014 en Actualidad y psicología 57 compartidos
Rosemary Kennedy

Hermana de Robert, Ted y John Fitzgerald Kennedy, Rosemary Kennedy fue víctima de una de las técnicas psiquiátricas más terribles de aquella época: la lobotomía.

La historia de las lobotomías es aún demasiado reciente como pasar página. Durante una buena parte del siglo XX fue una técnica usada para corregir enfermedades como la esquizofrenia, la depresión e incluso comportamientos considerados desordenados o violentos.

Uno de sus máximos artífices fue, sin duda, Walter Freeman, un médico que desarrolló la técnica originaria desarrollada por Egas Moniz y que en su expediente, contó con más de 3.000 lobotomías realizadas, a veces hasta 25 en un mismo día. Finalmente fue cesado, pasando gran parte de su vida intentando demostrar que, efectivamente, esta técnica fue beneficiosa para sus pacientes.

Pero ¿fue la lobotomía un modo adecuado de solucionar las conductas violentas y enfermedades como las esquizofrenia? Seccionar las vías nerviosas entre el lóbulo frontal y los núcleos subcorticales no evitaba las conductas agresivas. Más tarde llegaron los antipsicóticos y la clorpromazina, por ejemplo, abriendo entonces un nuevo campo terapéutico.

Pero eso sí, dejando tras esta terrible estela numerosas víctimas anónimas. Víctimas que fueron saliendo a la luz de su oscuridad, evidenciando que alguna de ellas no eran precisamente anónimas ni desconocidas. Entre esas víctimas estuvo Rosemary Kennedy.

El secreto de la familia Kennedy

Familia de Rosemary Kennedy

Hermana de John Fitzgerald, Rosemary era la tercera de la extensa familia Kennedy y fue la más lenta y menos brillante de todos. Tenía dislexia y se deduce por las descripciones de la época que padecía un retraso leve, un borderline quizá.

A ello se le sumó sin duda la dura competencia interna en su familia, ahí donde sus hermanos eran siempre los que tenían éxito en los estudios y múltiples reconocimientos sociales. Era casi deducible que, llegada la adolescencia, los problemas se agudizaran y se iniciaran los comportamientos desafiantes, las protestas y las discusiones.

Su padre, Joe Kennedy tenía como favoritos a sus hermanos y no podía concebir tener una hija con capacidades lentas. Pero la situación se agravó en el momento en que Rosemary empezó a escaparse de casa, llegando cada día con un novio diferente. No iba bien en los estudios ni mantenía una pareja estable con la cual conseguir un matrimonio aceptable.

El señor Kennedy podía aceptar que sus hijos varones tuvieran las amantes que desearan, pero el cabeza de familia temía ante todo el que Rosalyn quedara embarazada. Un escándalo que no podrían asumir de cara a su imagen pública. ¿Qué podía hacer?

Una terrible solución

No tardaron en entrar en contacto con el doctor Walter Freeman y su revolucionaria técnica médica. Los comportamientos agresivos y fuera de lugar de la joven serían rápidamente corregidos. Y es más, esperaban conseguir lo que Joe Kennedy más ansiaba, elevar el cociente intelectual de su hija.

Walter Freeman,médico que lobotomizó a Rosemary Kennedy

Así pues, todo fue dispuesto y preparado para que fuera intervenida. Bien es cierto que tanto los hermanos como gran parte de la familia se oponía a esa operación, pero las decisiones del patriarca Kennedy pesaban demasiado para poner objeciones.

Rosemary tenía 23 años cuando fue lobotomizada en 1941. Y se hizo de un modo tan salvaje que una de las enfermeras que apoyó el trabajo de Walter Freeman dejó el trabajo al día siguiente.

Pero ¿sirvió de algo esta intervención? Ya puedes suponer cuál fue el resultado. Tras la operación Rosemary Kennedy quedó con la edad mental de un niño de tres años.

El descubrimiento de Rosemary Kennedy

Rosemary Kennedy

Después de que Joe Kennedy viera el resultado de aquella intervención, tomó una rápida decisión. Rosemary dejó de existir públicamente. Se dijo durante un tiempo que trabajaba de institutriz en Winsconsin, más tarde que padecía una meningitis y que por eso estaba hospitalizada.

Pero la realidad fue otra más triste. Esta mujer pasó toda su vida institucionalizada en sanatorios a lo largo de todo el territorio de Estados Unidos. Se dice que el patriarca de los Kennedy no se arrepintió nunca de aquella decisión, la carrera de sus hijos empezaba a hacerse un hueco en el panorama político y la figura de alguien como Rosemary, podía ser contraproducente.

Fue en octubre de 1975 cuando la verdad salió a la luz bajo el titular “Descubierto el Kennedy invisible”. Habían llevado a Rosemary Kennedy a un oficio religioso y se había escapado. Había huido de la iglesia sin que las enfermeras o su familia se dieran cuenta. Un periodista la siguió y se dio cuenta de lo que ocurría. Por aquel entonces tenía 57 años y estaba recluida en un convento de Santa Colette (Winsconsin).

Toda una lástima y un ejemplo de las técnicas psiquiatras más incomprensibles de la historia. Rosemary Kennedy falleció en el 2005, siendo, sin darse cuenta, una de las pocas supervivientes de esa familia tan llena de éxitos y tragedias.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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