Santiago Ramón y Cajal: biografía del padre de la Neurociencia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 enero, 2019
Sonia Budner · 4 enero, 2019
Sus aportaciones a la neurociencia fueron fundamentales para el avance del conocimiento del cerebro humano, la neuroplasticidad y la estructura de las neuronas, a las que él llamaba “las mariposas del alma”

Ramón y Cajal ha sido uno de los científicos más importantes de la historia. A la altura de Galileo, Einstein y muchos otros. Esas son las palabras con las que Eduardo Punset le describe. Y tiene razón. Este histólogo español sentó las bases más importantes de la neurociencia moderna. Expuso conceptos totalmente contrarios a la forma de pensar que dominaba la ciencia en su momento, para comprobar después que tenía razón.

Descubrió la individualidad de las neuronas, sentó las bases de lo que hoy conocemos como neuroplasticidad y nos presentó a las células gliales. Ramón y Cajal fue siempre un rebelde, en el buen sentido de la palabra, que no tuvo reparos a la hora de contradecir el pensamiento establecido. Fue una mente brillante, con un sentido extraordinario de la curiosidad, metódico e incansable. Cualidades que le hicieron llegar a ser el primer premio Nobel de Medicina en España.

Sus primeros años

Nació en Petilla de Aragón en 1852. Su padre fue un médico de provincias que quiso inculcar a su hijo el amor por la medicina. Aunque le costó bastante. Santiago Ramón y Cajal fue un niño inquieto, con más pasión por hacer descubrimientos en la realidad que en los libros.

Sus dos pasiones fueron la naturaleza y la pintura. Su familia decidió enviarle a un internado para obligarle a estudiar, pero no funcionó. Siendo aún un adolescente, su padre quiso darle un escarmiento y le puso a trabajar como aprendiz de barbero y más tarde de zapatero. Dicen que llegó a adquirir una gran habilidad en este oficio. Y es que ese niño, por su naturaleza, hubiera sido bueno en cualquier campo al que se hubiera dedicado.

Finalmente decide estudiar Medicina en la Universidad de Zaragoza, donde su padre había conseguido una plaza como profesor de disección anatómica. Las clases con su padre le permitieron desarrollar sus dotes como dibujante, habilidades que aplicaba a los dibujos del cuerpo humano.

Terminada la carrera de medicina, es llamado a filas y enviado a la guerra de Cuba, donde pasó algunos meses en condiciones muy precarias hasta que enfermó. A su vuelta de Cuba se doctoró en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid y adquirió una plaza de ayudante interino de anatomía en la Escuela de Medicina de Zaragoza. Por esa misma época, uno de sus mentores, Maestre de San Juan, le formaba ya en las técnicas de observación microscópica.

Ramón y Cajal

Su carrera

Su descubrimiento del microscopio le permitió desarrollar otra de sus pasiones y se dice que llegó a convertirlo casi en una extensión de su cuerpo. Se casó y tuvo siete hijos, aunque dos murieron durante la infancia. Tras obtener varios cargos importantes en la Universidades de Zaragoza y más tarde en Valencia, finalmente se traslada con su familia un tiempo a la Universidad de Barcelona en 1887, ocupando la cátedra de histología y en 1892 la de anatomía patológica en Madrid.

Una de sus hijas contrajo meningitis y parece que este hecho le afectó profundamente; haría refugiarse en la investigación y en su laboratorio día y noche. El mismo día que su hija fallece, Ramón y Cajal dio con uno de sus descubrimientos más importantes. Recordaría durante toda su vida la intensidad de sentimientos contrapuestos que vivió en ese momento.

Creó métodos propios de tinción de muestras para el estudio de las conexiones de células nerviosas. Fue gracias a esta metodología que consiguió demostrar que las neuronas son células independientes no conectadas físicamente unas a otras. La ciencia de aquel momento se basaba en la idea de que las células nerviosas no estaban separadas unas de otras y que formaban una masa enmarañada y compacta.

Neuronas

Ramón y Cajal y el premio Nobel

Santiago Ramón y Cajal estudió también en profundidad la estructura del cerebelo, la médula espinal y el bulbo raquídeo, junto a diversos centros sensoriales como el olfato o la retina. Tras un viaje a Berlín y la presentación en un congreso de sus avances en el conocimiento de la estructura del sistema nervioso y de las neuronas se le otorga el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1906.

No dejó de trabajar un solo día de su vida. Dicen que incluso el mismo día de su fallecimiento, ocurrido en 1934, lo pasó trabajando en la cama, ya gravemente enfermo. Las aportaciones a la neurociencia y el legado de Santiago Ramón y Cajal fueron fundamentales para el avance del conocimiento del cerebro humano, la neuroplasticidad y la estructura de las neuronas, a las que él llamaba “las mariposas del alma”.

“Las neuronas son células de formas delicadas y elegantes, las misteriosas mariposas del alma, cuyo batir de alas quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental”.

-Santiago Ramón y Cajal-