¿Qué es el cerebelo, qué partes lo conforman y qué función tiene? - La Mente es Maravillosa

¿Qué es el cerebelo, qué partes lo conforman y qué función tiene?

Carolina López De Luis 16, Mayo 2017 en Psicología 484 compartidos
imagen del cerebelo

El cerebelo es una estructura que conforma el 10% del volumen total del encéfalo, aproximadamente. Está especializado en el control de los movimientos, de las integraciones sensitivomotoras y del equilibrio corporal. Esta parte del encéfalo se encuentra bajo los hemisferios cerebrales, envolviendo el tronco del encéfalo por su parte dorsal.

Lo que une el cerebelo al resto del encéfalo son tres tractos llamados pedúnculos cerebelosos. Tiene múltiples conexiones con diferentes partes del córtex cerebral que envían información sobre los movimientos del cuerpo. Junto con los ganglios basales, interacciona con el sistema sensoriomotor, coordinando y modulando su actividad.

En definitiva, se encarga de regular el movimiento y la postura, ajustando las salidas de los principales sistemas motores. Su función es muy importante y la lesión de este puede provocar déficits muy importantes e incapacitantes en el movimiento, el equilibrio y el aprendizaje de secuencias motoras.

Estructura del cerebelo

La corteza cerebelosa está formada por sustancia gris, aunque en la sustancia blanca del cerebelo (vías de comunicación) podemos encontrar cuatro pares de núcleos llamados núcleos profundos.

Partes del cerebelo

La superficie cerebelosa se puede clasificar en tres partes diferenciadas: dos hemisferios y vermis. En cuanto a su organización, el cerebelo posee 3 capas:

  • La capa granular. Es la más interna y está formada por gran número de interneuronas (granulares y de Golgi).
  • La molecular. Es donde se encuentran los axones de las células granulares. También hay interneuronas, pero diferentes (estrelladas y de cesto).
  • La de células de Purkinje. Se encuentra entre las dos capas anteriores y está formado por los cuerpos de las células de Purkinje, las únicas células de proyección de la corteza cerebelosa. Sus axones se dirigen a los núcleos profundos del cerebelo.

En cuanto a los núcleos profundos, en el interior de la sustancia blanca podemos encontrar 4 pares de núcleos de sustancia gris:

  • Núcleo dentado. El cerebelo envía el resultado del análisis de la información de la corteza motora sobre el inicio del movimiento. Está involucrado en el aprendizaje de nuevos patrones motores.
  • Núcleos interpuestos (emboliforme y globoso). Se encarga del movimiento de brazos y manos (sistema rubroespinal). También del aprendizaje de nuevos patrones motores.
  • Núcleo fastigio o del techo. Se ocupa del equilibrio y de funciones automáticas del movimiento.
  • Núcleo pontino. Comunica la corteza frontal de asociación y la motora primaria con la zona lateral del cerebelo.

Principales funciones del cerebelo

Tiene dos papeles fundamentales. En primer lugar, actúa como un comparador que compensa errores de movimiento, al comparar movimientos proyectados con los que se van a realizar, se retroalimenta.

La otra función es la del aprendizaje motor. Elabora programas neurales para el control de los movimientos aprendidos. Controla los movimientos que se han convertido en automáticos, como conducir, por ejemplo.

Hombre conduciendo y conel cerebelo controlando el movimiento

A grandes rasgos esas son las dos funciones principales que lleva a cabo. Además, el cerebelo tiene conexiones con diferentes partes del sistema nervioso central con múltiples funciones:

  • Vestíbulo-cerebelar. Envía señales correctivas a los núcleos vestibulares para modificar la postura y restablecer el equilibrio. La lesión de esta vía puede causar inestabilidad y nistagmus (movimientos pequeños y rápidos de los ojos).
  • Espino-cerebeloso. Interviene en el control de la postura y la locomoción y modifica el tono muscular. Controla los movimientos de las extremidades. Una lesión en esta vía provocaría un andar atáxico (tambaleo y balanceo al caminar).
  • Cerebro-cerebelar. Modulador de los sistemas descendentes de la corteza cerebral. Es clave para la coordinación de movimientos voluntarios. Está involucrado en el inicio de los movimientos. Una lesión en está conexión provocaría que los movimientos tardasen más en iniciarse y en terminarse.

En las diferentes conexiones del cerebelo con el resto de áreas, aunque tiene múltiples funciones, coincide en que actúa como regulador. Registra la información y regula los movimientos de diferentes partes del cuerpo, dependiendo de la estructura a la que esté conectado. Funciones como mantener el equilibrio o aprender un movimiento podrían dificultarse si se rompen estas vías.

¿Qué pasa cuando se lesiona el cerebelo?

Cuando el cerebelo se lesiona algunas de sus funciones pueden verse comprometidas y causar problemas a nivel motor. Puede producirse una pérdida de la capacidad para controlar con precisión la dirección, la fuerza, velocidad y amplitud de los movimientos, así como la capacidad para adaptar los patrones de outputs al cambio de condiciones.

Los déficits pueden ser producidos de manera súbita por una lesión, o paulatinamente por degeneración del cerebelo. El síndrome cerebeloso puede ser producido por la lesión del cerebelo o de las vías cerebelosas.

La lesión del órgano puede dar lugar a dos síndromes sintomáticos diferentes: el síndrome vermiano (arquicerebeloso) con alteraciones en la estática y marcha, y el síndrome cerebeloso hemisférico (neocerebeloso) con alteraciones en la coordinación del movimiento. La lesión de vías aferentes produce un síndrome arquicerebeloso, y la de las vías eferentes se manifiesta por un síndrome neocerebeloso.

Hombre con lesión en el cerebelo caminando

A una persona con una lesión cerebelar le puede resultar difícil mantener una postura estacional (mantenerse de pie) y el hecho de intentarlo da paso a los temblores. También es común detectar anomalías en el equilibrio, la marcha, el habla e incluso en el control de los movimientos oculares. Por lo que se pueden afectar movimientos de todo tipo. Al que la sufre, se le hace complicado aprender nuevas secuencias motoras.

Patologías que producen degeneración del cerebelo

Algunas enfermedades neurológicas pueden producir la muerte neuronal en el cerebelo, teniendo repercusión en sus funciones. Las siguientes son algunas de las patologías que podrían provocar degeneración cerebelar:

  • Esclerosis múltiple, en el cual el daño en la mielina puede afectar al cerebelo.
  • Encefalopatías espongiformes transmisibles. Como, por ejemplo, la enfermedad de las vacas locas. Las proteínas anormales causan inflamación del cerebro, especialmente del cerebelo.
  • Ataxia de Friedreich. Ocasionada por mutaciones genéticas hereditarias que matan progresivamente neuronas del cerebelo, del tronco encefálico y de la médula espinal.
  • Las enfermedades endocrinas que que afectan la tiroides o la glándula pituitaria
  • El abuso crónico de alcohol que ocasiona daño cerebeloso temporal o crónico.

Los síntomas más característicos de la degeneración cerebelosa son una marcha tambaleante e inestable con las piernas separadas, por lo general, acompañada por un bamboleo del tronco, hacia delante y hacia atrás.

Otros síntomas incluyen movimientos lentos, inestables y espasmódicos de los brazos y de las piernas, habla lenta y arrastrando las palabras y nistagmo (movimientos pequeños y rápidos de los ojos).

La degeneración cerebelosa es a menudo consecuencia de mutaciones genéticas hereditarias que alteran la producción normal de proteínas específicas necesarias para la supervivencia de las neuronas. El tratamiento de los trastornos del cerebelo se limita a la terapia física y aprendizaje a vivir con la falta o defectos en las habilidades motoras.

Los trastornos del cerebelo son poco frecuentes, pero su impacto puede ser muy perjudicial y afectar seriamente la calidad de vida de las personas que lo sufren.

Carlson, N.(1996). Fisiología de la conducta. Barcelona:Ariel.

Jonh H. Martin (2004). Neuroanatomía (2ª edición). Prentice Hall.

Pinel, J. (2006). Biopsicología (6ª edición). Prentice Hall.

Carolina López De Luis

Psicóloga, Máster y doctoranda en Neurociencias. Me apasiona estudiar los procesos neurológicos que subyacen a nuestro comportamiento, emociones y salud.

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