El fascinante descubrimiento de Leonardo da Vinci - La Mente es Maravillosa

El fascinante descubrimiento de Leonardo da Vinci

Yamila Papa 18 marzo, 2014 en Actualidad y psicología 4 compartidos

Sus grandes inventos no son una novedad, pero cada vez nos vamos enterando de nuevos descubrimientos que en su época y también hoy en día, siguen dando que hablar. La figura de Da Vinci está rodeada de misterios, mitos y leyendas, y también de investigaciones y objetos que se han ido dilucidando y perfeccionando con el paso del tiempo.En su época, fue sin duda la persona que más se interesó por laanatomía humana, pasión que sigue siendo un ejemplo para los galenos actuales.

Pero, ¿Cuál es ese gran descubrimiento que nos lleva hoy a publicar este artículo? Lo cierto es que, en el año 1500, Leonardo Da Vinci resolvió un gran misterio después de estudiar mucho tiempo: el brillo del planeta tierra. Descubrió que solamente se puede observar el brillo de la tierra cuandohay luna creciente y se pone el sol, es decir, en el horizonte. Es preciso buscar entre las puntas de nuestro satélite para ver una imagen fantasmal, como si estuviera llena. Hasta la teoría de Da Vinci se creía que era el brillo propio de la luna que reflejaba en el planeta, pero es al revés.

Esto se pudo comprobar más adelante en el tiempo (unos 500 años después) cuando el Apolo envió a los primeros hombres al satélite. Pensemos que en la época de Leonardo esto era más difícil de probar (tecnológicamente era imposible realizar un viaje al espacio) pero igualmenteélestaba convencido de su hipótesis.Cuando el sol se pone en la luna, se oscurece esta última, pero no en su totalidad. Todavía queda una luz más en el cielo, que es ni más ni menos que la Tierra. El planeta en el que habitamos es el que se encarga de iluminar en la noche, con un brillo que es 50 veces más fuerte que el de la luna cuando está en su fase completa, es decir, cuando está llena. Esto produce un resplandor ceniciento, que le da al satélite un aire fantasma.

Imaginemos por un momento que estamos en el año 1500. Necesitaríamos de una capacidad realmente extraordinaria para pensar lo mismo que Da Vinci. Es que hasta ese momento, el centro del universo giraba en torno a la tierra. Y esa idea siguió por algunas décadas más. Por ejemplo, a mediados del siglo XVI, 24 años después de la muerte de Leonardo, le fue refutada a Nicolás Copérnico su hipótesis de que la tierra giraba alrededor del sol y no a la inversa (heliocentrismo).

Pero volviendo a Da Vinci, fue el primero que “miró” como si estuviera sentado en la luna con un telescopio observando la tierra. La mayoría de la gente pensaba que estaba loco, que eso era imposible. Pero si hay algo que este maravilloso científico tenía de sobra era imaginación. Sólo basta mirar sus cuadernos y anotaciones para darnos cuenta de ello.

Los bocetos de tanques militares, máquinas que volaban, escafandras y hasta un robot nos permiten pensar que estaba mucho tiempo adelantado a su época. Para él, el brillo de la tierra fue un tema que lo tuvo mucho tiempo en vela. Estaba muy interesado en todo lo relacionado a la luz y a la sombra, en su papel de artista o dibujante. Cuando estaba en su rol de ingeniero o matemático, su pasión era la geometría. El resto del tiempo, pensaba cómo viajar a la luna.

En el Códice Leicester de Da Vinci, del año 1510, encontramos una página que se titula “Sobre la luna: ningún cuerpo sólido es más ligero que el aire”. Esto indica que cree fervientemente en que el satélite luna tiene atmósfera y océanos, que es un excelente reflector de luz y que estaba cubierta por una gran cantidad de agua. En relación a su “resplandor misterioso”, cabe destacar que su explicación decía que se trataba de “la luz del sol que rebota en los océanos de la tierra y es como si golpeara en la luna”.

Da Vinci estaba equivocado en dos cuestiones (pero no por ello vamos a quitarle mérito a todos sus descubrimientos y teorías). En primer lugar que la luna no dispone de océanos. Esto se confirmó cuando los astronautas del Apolo aterrizaron en el “mar de la tranquilidad” y caminaron sobre roca. En realidad, lo mares de la luna son de lava endurecida y no de agua. En segundo término, los océanos no son la razón por las que la luz del sol refleja en la tierra o al brillo terrestre, como se quiera decir. Son las nubes las encargadas de este fenómeno.

Esto también fue atestiguado por los tripulantes de la nave espacial. Ellos vieron que las partes donde hay océanos estaban oscuras y donde había más nubes, nuestro planeta brillaba. Sin embargo, Da Vinci había
comprendido lo general de esta idea y sentó un precedente en la historia, como con la mayoría (por no decir todos) de sus inventos.

Es probable que los humanos viajen a ese sitio que cubrió gran parte de la imaginación de Leonardo hace 500 años. La NASA tiene pensado enviar astronautas a la Luna en el año 2018 y permanecerán allí por semanas o meses (los del Apolo 11 estuvieron un par de días). En el proceso quieren analizar el anochecer y el halo del brillo terrestre. Algo que también hubiera gustado mucho cumplir nuestro querido inventor del siglo XVI.

Yamila Papa

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