Se olvidó de ponerse la capa, pero sigue siendo una superheroína

Adriana Díez · 2 julio, 2017

Os contaré una historia de superación, de admiración, porque no todo el mundo sabe salir cuando cae muy abajo, ni seguir hacia adelante cuando no sabes que en medio de la aridez que te rodea solo es posible ver espejismos. Ella es una superheroína, aunque a veces se olvide de ello.

Su sonrisa no es una sonrisa cualquiera. Nace de su historia, luce un pasado. A pesar de su corta edad, ha conocido de manera íntima a la tristeza y a la desesperación. Afortunadamente, hoy puede hablar de este encuentro y explicar las razones por las que decidió abandonarlas como compañeras de vida… pese a las tentaciones que le ofrecían.

No todo el mundo tendrá la suerte de conocerla de verdad, de saber que cuando calla esconde mucho. De intuir que cuando ríe, ríe con ganas y porque lo siente; no todo el mundo entiende su forma de expresar lo que quiere y lo que ama, porque solo quienes tenemos la suerte de poder ver a través de su burbuja sabemos qué guarda dentro.

Aún queda mucho por salir. Va explotando poco a poco, pero no quiere que salpique a los demás, por ello a veces su capa se trasforma en un escudo protector. También tiene miedo, por eso es valiente.

Es una superheroína porque ahora utiliza lo vivido para ayudar a los demás, porque ha aprendido a poner palabras y emociones a todo lo que le rodeaba. Porque aprender y enseñar ha sido su decisión personal.

Seguir hacia adelante

Muchos superhéroes luchan contra otros, pero en esta historia la lucha es para seguir hacia adelante, para saber cómo utilizar lo que tienes fuera para hacerte fuerte por dentro. Una fuerza que impide que se doblegue a los prejuicios que ponen grilletes falsos, tan bien hechos que parecen verdad, para lastrar la libertad.

Mujer triste mirando hacia abajo

Siempre hacia adelante, porque aunque te topes con un final, no es el definitivo. Siempre queda algún motivo para continuar y volver a levantarse, es una superheroína porque ha demostrado su valor y su fuerza, sus ganas y su lucha, ella puede con todo, ahora estoy segura.

La admiro porque ha sabido apoyarse en los demás sin perjudicarles, porque ha sabido romper la barrera que la separaba del mundo. La admiro porque cada día se levanta y sigue sonriendo, con esa sonrisa tan llena de historia y de fuerza. La admiro porque cuida de los demás con el mismo cariño que cuida de ella. En este sentido, no hace una separación entre ellas y las personas a las que quiere.

El final está por escribir

Saber pedir ayuda también es de superhéroe, porque a veces tú solo no puedes encontrar la salida y con un poco de ayuda y ordenando tus habilidades sabrás cómo hacer frente a todo lo que te venga. Estoy segura de que has aprendido a hacerlo muy bien.

Superheroína volando

Mi superheroína cuenta con un ejército limitado en número, pero muy grande en valor. Ella es un tesoro y siempre que se canse tendrá a su alrededor alguien para ayudarle. Al igual que los corredores tienen a quien les proporciona agua en la carrera, cuando ella se canse allí estarán, sin duda alguna, todo su ejército para darle fuerzas. Estarán cuando se olvide de los superpoderes que tiene como un señuelo para que el recuerdo vuelva.

No está escrito el final, el final lo escribimos nosotros. Dejamos de vivir cuando ya no quedan ganas de luchar, cuando la tentación de tirar la toalla es más grande que la frescura de nuestros músculos, cansados de sujetarla durante mucho tiempo.

Mi superheroína se olvidó de que tenia capa y tuvo que hacérsela ella. No fue fácil, pero se construyó toda una historia de superación y hoy se la muestra al mundo orgullosa. Porque pocas acciones causan más orgullo que las de avanzar hacia un objetivo cuando el viento sopla en contra, pocos fuegos tienen un poder tan grande para darle valor al espíritu.

Tu ejército te protege y disfruta ahora cada paso que das, gracias por abrir tu burbuja y dar todo lo que das, porque esa capa que te hiciste tú ahora luce los colores más bonitos del arcoíris.