Secuelas del abuso sexual en la infancia

Edith Sánchez · 20 agosto, 2017

La pederastia es un término que escuchamos cada vez más. Aunque las autoridades sean conscientes de la situación, como integrantes de la sociedad no nos podemos olvidar de las secuelas del abuso sexual en niños. Estos crímenes ocurren en cualquier lugar y abarcan todas las clases sociales sin atender al nivel educativo, la raza o la religión.

El abuso sexual a los niños no es un fenómeno nuevo. No es posible determinar desde cuándo comenzó a presentarse, pero es probable que haya existido desde los mismísimos orígenes de la humanidad.

“Aquello que no es raro, encontradlo extraño. Lo que es habitual, halladlo inexplicable. Que lo común os asombre. Que la regla os parezca un abuso. Y allí donde deis con el abuso, ponedle remedio”

-Bertolt Brecht-

Todas las culturas tienen antiguos mitos y leyendas que buscan proscribir el incesto, es decir, las relaciones sexuales entre familiares consanguíneos. En el caso de las relaciones entre padres e hijas, las diferentes sociedades parecen haber sido un poco más permisivas.

Mujer deprimida abrazándose a un cuadro

Se sabe que el porcentaje más alto de abusos sexuales a menores se originan en el padre o padrastro y que las principales víctimas son sus hijas o hijastras.

Sin embargo, también hay muchos casos en los que el violador es otro familiar cercano; se estima que entre el 80% y el 95% de los abusos sexuales a los niños se dan en el seno de la familia. Los niños varones también son víctimas, aunque en menor proporción.

El desarrollo de los niños

Uno de los descubrimientos más importantes y, a la vez más controvertidos, de Sigmund Freud, fue la comprobación de que los seres humanos estamos dotados de pulsiones sexuales desde el momento de nacer. El psicoanálisis develó que los niños tienen fantasías, deseos y expresiones sexuales.

La sexualidad infantil es muy diferente de la sexualidad adulta. Esto es obvio, dada la inmadurez física, emocional e intelectual que la acompaña.

El niño, básicamente, descubre su propio cuerpo y las primeras sensaciones placenteras frente a determinados estímulos. Sin embargo, hay algo más importante que el niño debe descubrir: las normas del parentesco.

Niña asustada se tapa el rostro

La primera gran prohibición a la que debe enfrentarse para poder alcanzar su desarrollo es la de no tener relaciones sexuales con su padre o su madre. Y, por extensión, con otros miembros de su familia.

Gracias al acatamiento de esta prohibición, el niño logra acceder a la ley y a la cultura. Aprende a renunciar a sus deseos imposibles y adquiere un principio de realidad que es lo que le permitirá tener la habilidad para reconocer y respetar los límites de lo permitido.

Si la prohibición no tiene éxito, el niño comenzará a percibir el mundo como un caos en el que es muy difícil encontrar el sentido. También se sentirá culpable y avergonzado, aunque no sepa exactamente por qué.

Es importante dejar claro que el abuso sexual a los niños se configura cuando se produce un contacto sexual, consentido o no, entre un adulto y un menor de edad. También cuando ese contacto se da entre dos niños, si entre ellos media una diferencia de tres años de edad.

Las secuelas del abuso sexual

Las secuelas del abuso sexual a un niño varían de un caso a otro. Depende de muchos factores:

  • La edad que tenía el niño cuando ocurrieron los hechos.
  • El abusado o agresor (siempre es más grave cuando el niño fue abusado por su padre o su madre).
  • Las características de la situación (grado de intimidación y/o violencia o seducción).
  • La duración del abuso.
  • Las características psicológicas de la víctima.
  • La forma como se “resolvió” la situación.

En casi todos los casos se ha detectado que se presentan secuelas a corto y largo plazo.

Secuelas a corto plazo

A corto plazo, lo más probable es que las secuelas del abuso sexual sean regresiones a una edad anterior: puede volver a chuparse el dedo, o perder el control de esfínteres, por ejemplo.

También es usual que el niño se vuelva ansioso y depresivo. Muy frecuentemente baja su rendimiento escolar y puede mostrarse aislado o huraño. Así mismo, puede volverse seductor, precoz sexualmente o desarrollar adicciones y conductas suicidas.

El aislamiento, una de las secuelas del abuso sexual en un niño

Secuelas a largo plazo

Los efectos a largo plazo dependen de la severidad del abuso y del apoyo terapéutico que el niño o el adulto hayan recibido.

Lo más probable es que se presenten dificultades para dormir o pesadillas frecuentes, además de tendencia hacia la depresión y baja autoestima.

El abuso sexual a los niños se configura cuando se produce un contacto sexual, consentido o no, entre un adulto y un menor de edad.

Las mayores dificultades se verán reflejadas en la vida sexual y de pareja. Pueden aparecer fobias sexuales o una incomprensible tendencia a establecer relaciones amorosas altamente insatisfactorias.

En los casos más graves, las secuelas del abuso sexual incluyen una fuerte predisposición a desarrollar esquizofrenia, a tener tentativas de suicidio o a desarrollar conductas promiscuas altamente peligrosas.

Quien haya sido víctima de abuso sexual en la infancia, indefectiblemente, debe ser tratado por un psicólogo o psicoanalista para lograr  reducir las secuelas de estos hechos. Cuánto más pronto, mucho mejor.

Imagen cortesía de Beatriz Vidal, Kelly Vivanco