Según un estudio, los hijos únicos son más creativos

Aunque todos tenemos un alto potencial creativo, la ciencia nos dice que los hijos únicos tienen mayor imaginación y competencias en creatividad e innovación. Explicamos las interesantes causas que dan forma a esta ventaja...
Según un estudio, los hijos únicos son más creativos
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 20 abril, 2022

Crecer sin hermanos puede parecer a muchos triste y descorazonador. Sin embargo, cuando se analizan las características de quienes no han tenido a estas figuras en sus vidas, parece que hay más ventajas que inconvenientes. Es más, la ciencia nos señala que los hijos únicos son más creativos. También, que sus cerebros evidencian singulares y fascinantes particularidades.

Bien es cierto que todos venimos al mundo con un potencial creativo. También, que habrá personas con uno, tres o siete hermanos que demuestran grandes competencias en materia de creatividad e innovación. Sin embargo, por término medio, los niños sin hermanos demuestran unas habilidades más desarrolladas en estas áreas.

La causa no está en el hecho de nacer en una familia sin más niños para que, de pronto, surja esta ventaja. El origen se encuentra en una mayor estimulación ambiental, en múltiples oportunidades de aprendizaje y, sobre todo, en esa atención más centralizada por parte de los progenitores.

Ahora bien, como casi siempre sucede, toda ventaja tiene su desventaja. Los estudios nos dicen que estos niños y estas niñas son, en ocasiones, un poco menos sociables. Analizamos las causas a continuación.

Por lo general, los padres de un hijo único tienen más tiempo para enseñarle a ese pequeño determinadas habilidades.

Niño simbolizando que los hijos únicos son más creativos
Por término medio, los hijos únicos son más felices porque cuentan con toda la atención de los progenitores.

Los hijos únicos son más creativos: factores que lo explican

La investigación que nos habla de esta relación se llevó a cabo en el laboratorio de cognición y personalidad de la Universidad del Suroeste. El trabajo, publicado en la revista Brain Imaging and Behavior, concluye con el hecho de que los hijos únicos son más creativos, y esto se aprecia además mediante ciertas características neurológicas.

Lo que hizo el equipo de expertos es realizar una resonancia magnética cerebral a cientos de estudiantes universitarios, de los cuales, la mitad eran hijos únicos. Además de las pruebas técnicas, se les aplicó también un test de personalidad, creatividad e inteligencia. Lo que descubrieron, resultaron bastante significativos.

Los niños que crecen siendo hijos únicos demuestran tener, por término medio, mayor creatividad y flexibilidad mental.

Mayor densidad de materia gris

Las imágenes de resonancia magnética de conectividad funcional evidenciaron que aquellos jóvenes que eran hijos únicos tenían mayor densidad de materia gris. Recordemos, esta área define la capa externa del cerebro y está constituida por somas y dendritas neuronales. Se estima que en el cerebro humano la materia gris conforma un 40 % del área total, mientras la materia blanca ocupa el 60%.

Bien, en el caso de quien ha crecido sin hermanos, parece que ese porcentaje es un poco más elevado en esa capa que contiene la mayoría de los cuerpos celulares cerebrales. Por otro lado, también se apreció que la materia gris era más densa en la circunvolución supramarginal y que esto se relacionaba con una mayor flexibilidad mental e imaginación.

Niños con mayores refuerzos, atención y oportunidades de aprendizaje

Si los hijos únicos son más creativos y evidencian un cerebro más propicio para las habilidades creativas, no es casual. No olvidemos que pocas cosas son más poderosas que la estimulación, los refuerzos, la motivación y las oportunidades de aprendizaje. Así, y por término medio, algo de lo que disponen los niños que crecen sin hermanos es de toda la atención de sus padres.

No tienen que competir por recibir las miradas, el afecto y las palabras amables de sus progenitores. Todo está dirigido a ellos y la conexión suele ser además mucho más íntima. Además, al comunicarse de manera constante con los adultos, sus capacidades lingüísticas pueden estar más avanzadas.

También es común que los padres tengan grandes expectativas sobre sus hijos únicos. Les ofrecen mayores estímulos y recursos, e incluso despiertan en ellos múltiples intereses. A esto se le añade esa gran habilidad de estos pequeños para estar solos y conectados en sus propios universos. Algo así favorece sin duda la introspección y la imaginación.

Crecer sin hermanos hace que estos niños aprendan desde muy temprano a aceptar la soledad. Esto favorece competencias como la introspección, la reflexión y la imaginación.

Niño estudiando simbolizando que los hijos únicos son más creativos
Los hijos únicos pueden ser menos hábiles en determinadas prácticas sociales como la resolución de conflictos.

Los hijos únicos son más creativos y menos hábiles socialmente

El doctor Junyi Yang y el equipo que realizó el presente estudio descubrieron otros datos que consideraron de interés. Los hijos únicos son más creativos, pero menos hábiles en dimensiones como la amabilidad, la resolución de conflictos o el trabajo en equipo. Esto podría explicarse por el hecho de no haber tenido tantas oportunidades de aprendizaje en dimensiones sociales como compartir, esperar turnos, etc.

Crecer sin hermanos resta (en algunos casos) de esa capacidad para efectuar tareas en grupo, habilitarse en el arte de las discusiones y la resolución de conflictos. Aunque obviamente siempre está la escuela para desarrollar en todos los niños este tipo de competencias.

No ocurre en todos los casos

Crecer sin hermanos tiene beneficios y también desafíos. Tal y como señala este estudio, es posible que los hijos únicos sean más creativos de media que aquellos que crecieron con hermanos. Sin embargo, no es algo que pueda extrapolarse a absolutamente todos los casos.

No todos los pequeños contarán con unos progenitores atentos y estimulantes, no todos disfrutarán de sus instantes de soledad o tendrán problemas para realizar tareas en equipo. Hay múltiples variables que orquestan grandes diferencias interindividuales entre este sector poblacional.

No obstante, hay algo que queda en luminosa evidencia: ser hijo único no es un problema, ni hay mayor riesgo de desarrollar una personalidad neurótica ni de tener más rasgos narcisistas. Cada persona evidencia unas características propias y no es bueno caer en este tipo de razonamientos.

En un mundo en el que cada vez es más común ver familias con un solo hijo, seguramente tendremos datos más concluyentes en unas décadas.

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