3 señales que indican distancia afectiva en la pareja

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 enero, 2018
Rafa Aragón · 31 mayo, 2016

La distancia afectiva es un claro indicador de que existe una crisis en la relación de pareja. Este vínculo está estrechamente relacionado con la intimidad, con el compartir y disfrutar el uno del otro, siendo uno de los pilares esenciales. Por eso el vínculo afectivo requiere de un continuo cuidado.

Cuando nos importa la relación que estamos viviendo con esa persona especial estamos pendientes, prestamos atención y cuidamos todos los aspectos que refuerzan el vínculo. Además, lo hacemos sin otro fin que el de mirar juntos hacia un futuro compartido.

Esto sería lo ideal, sin embargo, muchas relaciones comienzan cuando las personas están cargadas de expectativas, de historias pasadas, de miedos e inseguridades. Esto hace que pueda complicarse mucho la comunicación, que haya malentendidos y que finalmente se genere una distancia afectiva.

Ser conscientes de estos momentos críticos, atender a las señales que van apareciendo puede ayudarnos a construir una relación sólida, que no se derrumbe al más mínimo conflicto.

“Sin el amor que encanta, la soledad de un ermitaño espanta. ¡Pero es más espantosa todavía la soledad de dos en compañía!”

-Ramon de Campoamor-

¿Qué supone la distancia afectiva?

Conozcas lo que significa la distancia afectiva a modo teórico o no, esto es algo que seguro has experimentado en cualquier relación, ya sea familiar, laboral, de amistad o de pareja. Nuestros vínculos afectivos tienden a pasar por diferentes etapas y es inevitable estar menos presente en la relación ante ciertas circunstancias.

Pareja rota mostrando distancia emocional

El vínculo afectivo nos une a la otra persona, permitiéndonos ofrecerle nuestra atención, escucha y comprensión. Es un acto de amor en el que no se espera nada a cambio. En este vínculo existe la intimidad, la confianza, el cariño y el cuidado mutuo, siendo estas características básicas.

El vínculo afectivo es la base para que se mantenga el amor y para que los conflictos y las dificultades sean simples piedras en el camino: retos que atravesar conjuntamente para ir salir fortalecidos.

Al contrario de lo que se piensa, la distancia afectiva no significa evitar conflictos. Más bien supone poner obstáculos al amor, para que no se desarrolle.

“Los conflictos reales entre dos personas, los que no sirven para ocultar o proyectar, sino que se experimentan en un nivel profundo de la realidad interior a la que pertenecen, no son destructivos. Contribuyen a aclarar, producen una catarsis de la que ambas personas emergen con más conocimiento y mayor fuerza”

-Erich Fromm-

Falta de intimidad y contacto sexual

Muchas dificultades que se van presentando en la relación de pareja nos sirven como indicadores de algo que está funcionando mal. Hacer oídos sordos o ponerse la venda en los ojos no solo lo complica todo, sino que además es el preludio de la destrucción del vínculo afectivo en la pareja.

La intimidad en la relación es una de las claves fundamentales que hay que atender, ya que al descuidarse se deteriora la comunicación, la confianza, el deseo sexual y las ganas de compartir gustos y pasiones. Cuando las situaciones de intimidad con nuestra pareja nos incomodan es necesario prestar atención al problema que hay debajo.

El contacto sexual puede verse a su vez deteriorado, puesto que existe menos apetencia, disminuye la pasión y los encuentros sexuales cada vez son menos. Si no hay otros problemas más profundos que sean los causantes, estas señales son indicadores de que hay distancia afectiva en la relación.

La intimidad y las relaciones sexuales son aspectos muy importantes en la relación, por ello que nos sirven como señales de crisis en la pareja.

Manipulación y aislamiento

Pareja dándose la espalda

Cuando las parejas acumulan asuntos sin resolver, aunque sean pequeños, crean el hábito de no mostrar sus emociones. Van encerrándose cada vez más en sus propios mundos, aislándose y replegándose. Dependiendo de la pareja esto provocará fuertes peleas por lo más mínimo. También es una fuente de silencios, aburrimiento y falta de interés por estar juntos.

La manipulación en este sentido está presente constantemente, ya que al no expresar cada uno lo que se necesita y lo que quiere dentro de la relación, acaba apareciendo mediante reproches, chantajes, victimismo y todo un repertorio de actitudes que convierten la relación en tóxica. Esta situación informa claramente de la distancia afectiva.

Cuando nos vemos confundidos, gravemente afectados, desorientados y sin recursos para poder afrontar la situación que estamos viviendo en nuestra relación, podemos llegar a percibir la situación como insoportable. Esta es precisamente la manera en la que la distancia afectiva comienza a ser cada vez mayor.

Lo cierto es que, intentando evitar el dolor emocional nos alejamos, huimos porque tenemos la sensación de que es la única manera de esquivar un hielo que no podemos romper y que cada vez se hace más grande. Por eso, la principal enemiga de la distancia afectiva es la comunicación.

“El amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos. Que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos.”

-Erich Fromm-