7 señales de que es hora de renunciar a un trabajo

¿Te has planteado alguna vez dejarlo todo y renunciar a tu trabajo? ¿Cuándo es recomendable valorar esta opción como real más allá de un punto de mucho estrés o desazón? ¡En este artículo te lo contamos!
7 señales de que es hora de renunciar a un trabajo
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 12 julio, 2022

La decisión de renunciar a un trabajo suele tener una cantidad de implicaciones tan profunda que merece, al menos, una reflexión. Un análisis que es recomendable hacer desde un estado emocional neutro, aunque considerando siempre los mensajes emocionales que hemos ido recibiendo durante los últimos meses.

Dicho esto, también es importante aprender a leer las señales de que ha llegado el momento de renunciar al trabajo. No es bueno postergarlo , si pensamos realmente que ha llegado el momento de hacerlo. Si bien puede existir una sensación de temor a cauda de la incertidumbre; si hay buenas razones, lo indicado es dar el paso.

También es posible que se llegue a la conclusión de que lo más adecuado es renunciar a un trabajo, pero aún no es tiempo de hacerlo. No sería una decisión  inteligente saltar al vacío, a menos que el precio de no hacerlo sea muy alto. Para aclarar todo esto, veamos cuáles son esas señales de que ha llegado el momento de irte.

La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada”.

-José Ortega y Gasset-

1. Hay una sensación de hastío frente a nuestra rutina laboral

La mayoría de las actividades laborales tienen varias tareas que no son precisamente del agrado de quien las realiza. Lo usual es que no todo sea tan atractivo y que también de cuando en cuando haya algo de aburrimiento o desmotivación frente a algunas tareas específicas.

Sin embargo, si esa sensación es constante y se extiende a prácticamente todas las labores, quizás sea momento de pensar en renunciar al trabajo. El rechazo a lo que se hace se traduce en desmotivación y en esas condiciones es necesario cambiar de rumbo.

Chica aburrida en el trabajo
Si la sensación de desmotivación y aburrimiento en el trabajo es constante, es importante reflexionar sobre la posibilidad de renuncia.

2. La remuneración como tema de preocupación constante

Este es otro punto en el que es habitual que haya cierta preocupación. La retribución que recibimos por nuestro trabajo rara vez satisface nuestras aspiraciones. Es curioso, pero nos adaptamos de manera muy rápida a los cambios positivos (es decir, la motivación o la alegría por los aumentos suele durarnos muy poco; en cambio, el malestar por la sensación de que estamos recibiendo una retribución desajustada a la responsabilidad que asumimos suele ser mucho más permanente en el tiempo).

De todos modos, si este es un motivo de preocupación  frecuente y genera malestar, incluso cuando se es austero, es posible que se requiera un cambio. En principio, lo adecuado sería solicitar un aumento. Si esto no se logra, es tiempo de buscar otras alternativas laborales.

3. La tensión con el jefe

Lo más habitual es que en este aspecto siempre haya algún margen de tensión, en especial en situaciones conflictivas. Mantener algunas desavenencias con el jefe  es incluso saludable dentro de la dinámica organizacional. Esto puede propiciar cambios positivos para ambas partes.

Otra cosa es que la tensión llegue a ser muy elevada, al punto en que pueda considerarse algo personal. Si hay comportamientos abusivos, persecución o irrespeto, es importante buscar otro trabajo. Unas circunstancias de ese tipo son lo suficientemente dañinas como para renunciar.

4. La sensación de que no hay futuro allí

Un factor decisivo en la motivación y en el sentido de pertenencia en un trabajo es la convicción de que un buen desempeño es también una siembra hacia el futuro. Toda organización saludable tiene estímulos o planes de promoción.

Si sientes que tus esfuerzos no son valorados o que no existe ninguna posibilidad de evolucionar en lo que haces, quizás sea hora de renunciar a un trabajo. De lo contrario, es posible que estés avanzando solo hacia el conformismo y el estancamiento.

5. El trabajo genera problemas personales

El deterioro en la vida personal por causa del trabajo es señal de que las cosas no andan nada bien. Muchas veces eso se detecta en aspectos físicos, como la salud o la apariencia. El estrés laboral continuo hace que sean más frecuentes los malestares físicos y es posible que se refleje en el autocuidado.

Así mismo, un trabajo inadecuado hace que una persona se convierta en un desastre emocional. Hay enojo constante, aislamiento y sentimientos de desesperanza. Si la causa es el trabajo, es momento de buscar un nuevo rumbo.

6. Se han agotado las opciones

Este aspecto es muy importante para tomar una decisión sensata. Antes de renunciar a un trabajo es necesario haber agotado las opciones que hay a la mano. Obviamente, se deben identificar los problemas existentes, pero además de esto, intentar solucionarlos.

Si ya se ha hecho esto, pero aun así las cosas no cambian y siguen sin funcionar, es evidente que ha llegado el momento de tomar otro camino. No hacerlo es atentar contra el propio bienestar y crear las condiciones para un futuro poco halagador.

Hombre preocupado trabajando
Si la renuncia laboral es una opción, es recomendable explorar las alternativas posibles.

7. Hay un plan B o se llegó al límite

Lo ideal es que antes de renunciar a un trabajo ya contemos con un plan B. Esto es, una opción concreta para generar nuevos ingresos. A veces puede ser un emprendimiento, a veces otra alternativa laboral. Al menos, debe haber un cierto soporte financiero para no caer en el vacío.

Si las señales indican que ha llegado el momento de renunciar, lo recomendable es que lo hagas de la manera más cordial posible. Planear muy bien cuándo y cómo finalizarás la relación laboral. Si bien muchas veces se trata de una decisión sin garantías de éxito, de todos modos es mejor esto que alimentar una situación destructiva.


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  • García, J. I. U. (2008). La remuneración del trabajo. Universidad Catolica Andres.
  • Rivas, A. M. (2006). El empleo o la vida: Perder el empleo para conservar la vida o renunciar a la vida para conservar el empleo ¿de qué conciliación hablamos? AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana, 1(3), 361-368.

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