Severance: trabajo a cambio de sumisión mental

¿Qué pasaría si no pudiéramos recordar nada de lo sucedido en el trabajo? ¿Y si al llegar al puesto laboral nuestra vida personal no existiera? Esta idea es la que nos propone Severance, el último éxito de Apple Tv. 
Severance: trabajo a cambio de sumisión mental
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 10 octubre, 2022

Separar de nuestra mente la vida personal de la laboral puede ser para más de uno algo tentador. Sin embargo, la idea resulta tan kafkiana que es inevitable experimentar cierto escalofrío. Esto es precisamente lo que busca el último gran éxito televisivo, Severance (separación), una serie cuyo artífice en la dirección y producción es ni más ni menos que Ben Stiller.

Lo cierto es que este argumento de puro horror distópico nos llega en un momento de lo más idóneo. En estos tiempos pospandémicos, las narrativas televisivas al más puro estilo George Orwell siempre son bienvenidas. El guion nos presenta a la enigmática empresa Lumon Industries. Todo el que desee trabajar aquí debe someterse a una singular intervención quirúrgica.

Cada empleado ha dado su permiso para que se le inserte un chip con el que separar su yo laboral (innies) de su yo hogareño (outies). El objetivo -en apariencia- es lograr ese perfecto equilibrio entre lo personal y lo profesional, en el que lejos de existir fricciones, la armonía es perfecta porque cada día se establece un preciso borrado de memoria al entrar y salir de la empresa.

Lumon Industries evoca un aséptico entorno hospitalario, de larguísimos y espeluznantes pasillos blancos y salas minimalistas, en las que se llevan a cabo tareas de lo más inverosímiles. La serie es una metáfora de lo perverso de una parte de nuestro mercado laboral actual. Micromundos en los que el ser humano queda sometido, borrado, asfixiado y manipulado.

“Somos personas, no partes de personas. Incluso con lo poco que nos dieron, estas son nuestras vidas. Nadie puede apagarte”.

-Severance-

severance
La serie nos muestra cómo las grandes corporaciones usan a sus empleados como ratas de laboratorio porque estos han dado su consentimiento.

Severance y el lado oscuro de la cultura corporativa

La serie nos presenta a cuatro trabajadores del departamento de refinamiento de macrodatos (MDR) de Lumon Industries. Como ya sabemos, dicha corporación ha desarrollado un sofisticado proceso de bifurcación mental con el que separar la vida laboral de un empleado de su vida personal. De este modo, las ansiedades y cargas que cada uno trae de casa se quedan en el vestíbulo.

En el momento en que suben al ascensor ya se produce el borrado y la consiguiente transición de una esfera a la otra. Esto, en realidad, puede ser un alivio, una estrategia de escape para los problemas de la vida. Ejemplo de ello es Mark Scout, uno de los ingresadores de datos que ha perdido a su mujer. Considera que tal vez sea beneficioso pasar una parte de sus días alejado del dolor del duelo. O al menos, eso cree en un inicio.

La jornada laboral se desenvuelve metódicamente en una sala con cuatro cubículos en los que se distribuyen sendos escritorios, sus ordenadores retrofuturistas y las sillas. Es aquí donde trabajan los cuatro protagonistas, quienes no pueden interactuar con otros departamentos y desconocen cuántos empleados más puede haber en dicha empresa…

La serie es una oscura metáfora sobre cómo algunas megacorporaciones tratan a sus empleados.

Empleados atrapados en un entorno vigilante y controlador

Los integrantes del departamento de refinamiento de macrodatos evidencian personalidades conformistas; a excepción de la nueva empleada: Helly. La joven de carácter rebelde intenta escribirse notas para que su yo exterior renuncie a ese empleo, desde su primer día. Sin embargo, todo desesperado esfuerzo por escapar de ese escenario -incluido el suicidio- es eficazmente impedido.

Es fácil intuir que algo siniestro se esconde en Lumon Industries. Así, la pista más evidente la tenemos en un momento en que el yo externo de Mark se encuentra con Petey. Este individuo afirma ser su mejor amigo en el trabajo y haber sido “reintegrado”. Es decir, sus dos personalidades se han unido y esto le permite recordar todo lo que está sucediendo en esa gran y misteriosa corporación…

Es entonces cuando, de manera progresiva, el Mark conformista, metódico y obediente, despierta y empieza a interesarse por el proceso de reintegración. Tal vez, haber cedido a separar su vida personal de la laboral, no haya sido la solución a su sufrimiento. Puede que esté ensombreciendo aún más su existencia y velando ciertas verdades…

“La forma más segura de domar a un prisionero es hacerle creer que es libre”.

-Severance-

La denuncia del esclavismo laboral en Severance

Severance nos trae una siniestra metáfora sobre cómo las todopoderosas megacorporaciones oprimen y dominan a sus empleados. Lumon Industries es casi como si Amazon estuviera dirigida por malvados cienciólogos. En este caso, por una aterradora Patricia Arquette a quien se la venera casi como a una entidad religiosa.

De este modo, la serie nos sumerge en un entorno laboral triste y tóxico que evoca un capitalismo occidental que nunca caduca. De hecho, a pesar de lo distópico, ese micromundo en el que se mueven los protagonistas nos es muy conocido. Ahí están las rencillas internas, las alianzas inesperadas entre compañeros, las dinámicas de grupos, el trabajo por incentivos y hasta esa apasionada defensa por la sindicalización.

La cultura corporativa más fría deconstruye a las personas y crea estas situaciones distópicas que invitan siempre a la denuncia, a la reflexión. También a la eterna pregunta de si vivimos para trabajar o trabajamos para vivir.

El abrazo compasivo hacia los trabajadores

Llevamos muchos años en que el mercado de series nos trae a personalidades que logran el éxito en su trabajo. Recordemos Suits, así como tantas otras en las que casi siempre destaca la perspectiva del CEO. De quien triunfa y está en lo más alto. Severance baja escalafones y abraza la figura de los empleados rasos. 

De quienes, como abejas que procesan números, subsisten en una empresa en la que hay hasta estatuas de cera de cada director ejecutivo. La serie nos da a entender que, tal vez, nunca alcancemos esos cargos. Primero, porque estaremos demasiado ocupados trabajando. Segundo, porque lo mejor es no ser como ellos y evitar así, decisiones poco éticas, maquiavélicas y nada humanas…


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.