Si amas a alguien, regálale un libro

23 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Regalar libros es un acto de amor. Con este gesto, ofrecemos al otro un universo de emociones, de historias, conocimientos y también de libertad. Elegir el título más acertado para esa persona especial también alimenta nuestra ilusión.

Si amas a alguien, regálale un libro. Si tienes un amigo al que aprecias de corazón, hazlo también, elige un libro y házselo llegar. Piensa que una novela, un ensayo, un manual de autoayuda, un recetario o una recopilación de cuentos contienen universos de conocimiento que nos enriquecen mientras nos hacen un poco más libres.

Cada 23 de abril se celebra el día del libro. Como bien sabemos, esta festividad es muy rica y diversa a la hora de movilizar eventos, de acercarnos a nuestros escritores favoritos para reflexionar sobre su labor, y también, para recordarnos el trabajo encomiable de los libreros.

El mundo sin todos ellos sería menos mundo; estaríamos perdidos en un palacio desnudo, faltos de puertas al aprendizaje, a la aventura, al descubrimiento.

Siempre es bueno valorar estos oficios. Como siempre es acertado también descubrir autores nuevos y abrirnos a otros géneros para tomar conciencia de lo infinito de ese crisol literario.

Al fin y al cabo, como decía José Luis Borges, de todos los instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro, porque es una extensión maravillosa de su imaginación y su memoria.

Imagen representando que cuando quieres a alguien regálale un libro

Si aprecias a alguien regálale un libro

Hay libros malos y libros inolvidables. Hay libros para pasar el rato y otros para dejar huella. Unos nos hacen descubrir nuevas perspectivas, otros nos anclan a sus tramas policiales y con algunos, disfrutamos mientras nos producen escalofríos de terror.

Dicen también, que no hay nada como las primeras lecturas de infancia y adolescencia, momentos en los cuales, determinados títulos nos cambiaron la vida y lograron también, abrirnos la mente hacia nuevas pasiones, aprendizajes y aficiones.

Uno puede iniciarse en el arte de la lectura con Julio Verne o Arthur Conan Doyle y llegar a la madurez siendo omnívoro en cuestión de géneros, épocas y autores.

A veces, apetecen los clásicos como Chéjov, volver a la Montaña Mágica de Thomas Mann o descubrir lo último de Joël Dicker o Ian McEwan. Lo que importa, al fin y al cabo, es el placer de sumergirse en un mar de letras para dejarse llevar.

Le decía un alumno al personaje de Anthony Hopkins en Tierras de Penumbra que las personas leemos para no sentirnos solas. Tal vez sea verdad o tal vez no, pero lo que desean por encima de todo las editoriales es que lo hagamos, que leamos y cuanto más mejor.

Sin embargo, los auténticos amantes de la lectura no hacemos de las librerías nuestra segunda casa solo por el placer de leer. Lo que nos ofrecen en verdad los libros es la oportunidad de pensar.

El arte de elegir un título para alguien especial, una tarea profunda

Si aprecias a alguien, regálale un libro. Porque estos objetos al uso son algo más que una cubierta y un número determinado de hojas. En ellos se inscriben conocimientos. En cada página hay decenas de pensamientos y reflexiones. En caso de ser una novela, compartiremos un tiempo limitado y a menudo inolvidable con unos personajes y unas emociones entrelazadas.

Generalmente, cuando vamos a regalarle un libro a alguien no lo hacemos al azar. Es más, muchos tenemos la irremediable costumbre de elegir esos títulos que a nosotros ya nos han cautivado.

Queremos que esa persona, la que va recibir nuestro presente, sienta lo que sentimos nosotros en su momento con esa lectura. Ansiamos compartir experiencias y viajar a esos mismos rincones que se describen en la trama.

La verdad sobre los libros de autoayuda

Pareja, amigo, compañero de trabajo o a tu hijo… ¡Regálale un libro!

Hay libros para comprender el mundo. Hay libros que nos enseñan, que nos ayudan. Los hay que nos entretienen y están también, los que nos marcan para siempre. Si tienes a alguien que, como tú, sufre de bibliofilia, regálale un libro, el último que a ti te cautivó y que no puedes olvidar.

Si tienes un amigo, familiar o compañero de trabajo que prefiere las series a la lectura, no te rindas: regálale un libro. No obstante, eso sí, elígelo bien. Sondea sus gustos y sorpréndele con un título al que no pueda resistirse.

Por otro lado, si tienes hijos, sobrinos, hermanos o amigos con niños, no lo dudes tampoco, regálale un libro a ese chico o esa chica tenga la edad que tenga.

Le estarás haciendo un favor, le estarás dando una llave para viajar, descubrir, ser libres y volar alto. Cuando descubrimos el placer de la lectura en la infancia ya no hay cura. Es un veneno sin antídoto, pero con tratamiento paliativo: lecturas frecuentes y cuantas más, mejor.

Tarde o temprano, como bien decía Thomas Carlyle, descubrimos que los libros son amigos que nunca decepcionan. Tengámoslos presentes, rodeémonos de ellos y no dejemos nunca de regalarlos.