Siempre a tu lado, Hachiko

Cristina Pérez · 27 febrero, 2014

La película Siempre a tu lado, protagonizada por el actor Richard Gere, nos enseña el gran amor de un perro hacia su dueño. Está basada en un hecho real sobre Hachiko, un perro japonés de la raza akita que, tras la muerte de su amo, estuvo durante 9 años esperándole en la estación donde su dueño cogía el tren a diario para acudir al trabajo.

La historia fue tan conmovedora y tuvo tal impacto social entre la población, que se decidió crear una estatua de bronce en honor al perro fiel, situada justo en la estación de Shibuya, donde el perro esperaba día tras día a su dueño. Un año después falleció Hachiko, al pie de su propia estatua.

Estatua de Hachiko

Resumen de la película sobre Hachiko

Un cachorro de la raza akita es enviado por su criador japonés a Estados Unidos por encargo. Pero en el transporte del perro, la jaula se cae del vehículo y va a dar a una estación de tren. Allí, un profesor de universidad llamado Parker Wilson (Richard Gere) encuentra al perro perdido y levemente herido.

Trata de ayudarlo y de buscar dónde dejarlo. Habla con el controlador de la estación de tren, pero le pone impedimentos para quedárselo, así que decide llevárselo a casa hasta que encuentre al dueño que reclame por él.

Pasan los días y nadie reclama al cachorro y tampoco encuentra quien quiera adoptarlo. El profesor Parker se encariña con la mascota, pero su mujer se opone a que se lo queden, hasta que se empezó a crear un bonito vínculo entre la mascota y el profesor, y su mujer, al ver lo encariñado que estaba su marido con el cachorro acabó aceptando que se quedara con ellos.

Un vínculo irrompible

Hachiko disecado

Tras días de juego y cariño mutuo, el profesor y el cachorro establecieron un vínculo muy fuerte, hasta el punto de que cuando tenía que ir a trabajar, “hachi” como así bautizó a su cachorro, le acompañaba todos los días hasta la estación de tren. Cuando veía que su dueño desaparecía entre la multitud, le esperaba en la misma estación hasta que de vuelta de trabajar, se reencontraban para caminar juntos hacia casa.

Parker había tratado por todos los medios que su mascota se quedara en casa mientras él acudía a trabajar, pero nada funcionaba, el perro terminaba escapándose para acompañarlo a la estación de tren y de allí no se movía hasta que su dueño terminara su jornada laboral y volviera a la estación.

Fidelidad hasta la muerte

Un día, dando clases en la universidad, el profesor Parker sufrió un ataque cardíaco y murió. Su perro siguió esperándole en la estación, hasta que un familiar se lo llevó de vuelta a casa. A pesar de ello, al día siguiente Hachi se escapa y vuelve a la estación a esperar a su amo, al ver que no llega, se pasa allí el día y la noche.

La mujer del profesor Parker vende la casa, se traslada a vivir con su hija y se lleva al perro. Pero aún alejados de la casa donde residían, el perro se escapa camino hacia la casa antigua. Sin embargo, al ver que vivía otra familia desconocida, regresó a la estación de tren en busca de su querido dueño.

Allí sigue esperando durante horas, pero al ver que su amo no aparece se queda deambulando por la zona y duerme bajo los vagones de un tren abandonado. Va sobreviviendo gracias a un vendedor de perritos calientes, amigo del fallecido profesor, que le va alimentando.

Pasan los años y Hachi sigue yendo cada mañana a la estación de tren para esperar a su dueño y así pasa los largos días de su vida. La familia del profesor presenciaron cómo después de muchos años, Hachi seguía esperando a su dueño en la estación de siempre, con aspecto envejecido y débil.

Muerte de Hachiko

Finalmente, una noche fría bajo los vagones de un tren, Hachiko muere, soñando instantes antes con la presencia de su dueño en la estación. La hija del profesor, le cuenta a su hijo de 10 años la historia de su padre y su mascota leal. El niño aprende lo que es el amor y la lealtad verdadera y lo cuenta en la escuela en un ejercicio donde les hacen explicar a quién consideran un héroe.

El perro, el mejor amigo del hombre

Una película que sin duda no dejará indiferente a los amantes de los animales, ya que es altamente conmovedora y dramática. Hachiko nos enseña que el amor, la lealtad y amistad pueden llegar a ser infinitos, y que no solo las personas somos capaces de sentir, sino que el mundo animal no queda exento de ello.

Los animales sienten las mismas emociones que nosotros, aman, se ponen contentos, tristes, lamentan las pérdidas, celebran reencuentros. Lo que ocurre es que la manera de expresar las emociones es diferente, pero sienten totalmente igual que cualquier persona

Cuidemos el mundo animal y recordemos que aunque no puedan hablar o razonar, sienten dolor, tienen emociones y su lealtad puede ser sorprendente, como la del héroe de esta conmovedora película.

Imágenes cortesía de wikimediacommons y Jared Goralnick