Siete arrepentimientos tardíos

Edith Sánchez · 29 abril, 2014

El arrepentimiento es uno de los sentimientos más inútiles de la vida. Te induce a un conflicto permanente contigo mismo y, aún así, no puedes hacer nada al respecto, salvo perdonarte. Lo mejor es no llegar a sentirlo. La medicina, en este caso, debe ser preventiva. Por eso te traemos un listado de situaciones de las que puedes llegar a arrepentirte, si no tomas medidas al respecto y a tiempo.

No decir “te amo”

Da escozor en el alma cuando no se le dijo “te amo” a una persona especial que, por una u otra razón, ya no está. No hay que ser tacaños con las expresiones del afecto. ¿Para qué te guardas esas palabras que pueden hacer feliz a alguien y que te niegas a decir? Hoy mismo dile cuánto quieres a quienes quieres.


Prolongar un “mal amor”

¿Quién no ha estado involucrado en una relación de amor tormentosa? Son ese tipo de vínculos que tú sabes dañinos, pero aún así los mantienes por pura obstinación. Son esa clase de amores en donde priman las peleas, gritos, celos, indiferencia y quién sabe qué otras cosas más. Finalmente cuando tomas valor y rompes con esa relación, te das cuenta de todo lo que te estorbó mientras existía.


No compartir suficiente tiempo con los seres queridos

A veces la rutina te envuelve y pierdes la perspectiva de muchos momentos valiosos. Te llenas de compromisos o de hábitos mecánicos y terminas dedicando la mayor parte de tu tiempo a actividades laborales o domésticas. Pero no sacas un rato para hablar con esas personas especiales que de verdad merecen tu tiempo y que enriquecen profundamente tu vida.


Olvidar a los abuelos

Los abuelos son el germen de tu propia historia. Son ellos quienes te permiten reconocer de dónde vienes y, en gran medida, quién eres. Sus vidas son un libro abierto para quien quiera leerlo. Tienen la sabiduría que da la experiencia y aunque no siempre tengan la razón, te pueden aportar una perspectiva probada frente a muchos temas de la vida.


No jugar con los hijos

Quien haya visto el desarrollo de un niño se da cuenta fácilmente de una realidad desconcertante: crecen a una velocidad impensable. Hoy apenas son unos bebés que piden todo de ti, pero en un abrir y cerrar de ojos se convierten en adolescentes que no quieren verte inmiscuido en sus asuntos. Los ratos de juego con tus hijos se habrán ido para siempre, sin apenas darte cuenta.


No haber dejado un mal trabajo

Hay quienes prefieren tolerar un trabajo que detestan, antes que tomar el riesgo de buscar nuevos horizontes. El tiempo pasa rápidamente y si no tomas una decisión al respecto, podrías gastar los mejores años de tu vida en una actividad que, al final, no te aportó más que protección para tus miedos.


Vivir para la opinión de los demás

Actuar para complacer a otros es una de las pérdidas de tiempo más grandes que puede haber en la vida. Todo, absolutamente todo, lo que hagas puede ser objeto de críticas. Pero que alguien piense mal de ti no altera en nada tu vida, a menos que tú lo quieras. Te puedes arrepentir de no haberte atrevido a ser tú mismo.

Imagen cortesía de Cirofono.