Siete pasos para diseñar tu vida

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 7 agosto, 2017
Yamila Papa · 29 julio, 2014

 

“Las cosas deberían ser lo más simples posibles, pero no más simples”. Esta frase que parece ser un enredo, en realidad, habla de cómo tendríamos que comportarnos en la vida. No nos damos cuenta de lo difícil que convertimos cada tema, cada situación, cada charla.

De una gota, armamos un océano… y eso no está nada bien. ¿Cómo podemos lograr simplificar nuestra vida para ser más felices y realmente disfrutarla como nos merecemos?

1 – Realiza un listado pequeño con lo más importante de tu vida: Toma una hoja de papel y dóblala al medio. Repite para que te queden cuatro “cuadros” marcados. En cada uno de ellos coloca lo que más te importa en la vida, de manera general. Por ejemplo, mis hijos, mis amigos, mi carrera, mi trabajo.

Piensa en qué es lo que realmente vale la pena, lo que debe tener prioridad, lo que está más allá de todo. Lo que quedó afuera de este “mini listado” es todo aquello que te complica la existencia.

2 – Deja un compromiso: Ponte a analizar todas las cosas en las que estás comprometido u obligado a hacer. Tal vez sea aquello que está ocupando demasiadas horas de tu día y no te está ofreciendo nada bueno a cambio.

Quizás sea el equipo de trabajo en el que te encuentras, que no te ayuda a crecer en lo profesional o puede que sumas cada vez más tareas y actividades en tu agenda pero en realidad no puedes hacer ninguna bien (recuerda la frase “el que mucho aprieta, poco ahorca”). No dudes en decir que no si algo escapa a tus posibilidades. Eso no quiere decir dejar de superarse, pero hay veces en que no sabemos el valor de la palabra “no”. Solo dos letras que tanto nos simplificarían la vida.

3 – Limpia un cajón o un armario: Puede ser también un estante, una repisa, un mueble, el garaje, etc, desde una área enorme a una esquina pequeña de la habitación. La idea es que partas de la base que debes vaciar todo primero y elegir solamente aquellas cosas que realmente (remarcando el “realmente”) estimes o utilices.

Todo lo demás, tíralo a la basura. No importa si es mucho o poco, ya es un paso. Si no te sientes capacitado para tirarlo, dónalo. Si hay objetos de otras personas que te prestaron y nunca devolviste, es un excelente momento para hacerlo.

4 – Define límites: así todo va a ser mucho más sencillo. Determina qué es lo que quieres hacer, cómo, cuándo y para qué. Intenta seguir esas directrices lo mejor posible. Simplifica a su vez tus listas de “pendientes”. Si tiene más de 10 ítems, seguro que la puedes acortar a 4 o 5. Identifica aquellas tareas que no son necesarias, las que puedes delegar, las que te conviene automatizar y las que directamente, tienes que ignorar. Repite esto todas las semanas.

5-Libera tiempo: Uno de los bienes más preciados de los hombres, más que el dinero o el oro, no puede ser desperdiciado por no ser simples en la vida. Cada día, deja libre un espacio de 30 minutos para ser libre de todo, disfrutar de lo que te gusta, hacer aquello que vienes postergando hace mucho tiempo, dormir un poco más, salir a tomar sol o aire al parque, desconectarte de la tecnología, mirar menos televisión y leer un libro, etc.

6 – Despeja tu área de trabajo: Si tienes un escritorio repleto de papeles, carpetas, cuadros, anotadores, lapiceros, etc, es más difícil que puedas pensar con claridad y por consiguiente, tener una vida más simple. Limpia todo aquello que no uses, ordena según las prioridades, deja sitios “sin nada”, etc. Puedes hacer lo mismo en tu casa con tu cocina, tu mesa de luz, tu biblioteca, etc.

7 – Haz una tarea a la vez: El “single task” es uno de los métodos que ha conseguido mayor eficacia en las empresas de todo el mundo. ¿Por qué? Básicamente porque si prestamos atención a sólo una cosa, las terminamos antes y con mejores resultados.

Foto cortesía de Ulyana Vyugina