Signos de que alguien está sobrepasando nuestros límites

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 11 junio, 2018
Yamila Papa · 21 mayo, 2014

Que alguien esté sobrepasando nuestros límites psicológicos se puede comparar con una gota de agua que va cayendo sobre una gran piedra. Deben pasar millones de años para que ese goteo haga una erosión notable en la dura roca. En el caso de las personas, no es preciso que sea tanto tiempo, claramente, pero sí que es muy difícil que nos demos cuenta. (La historia de la rana confiada).

Esto se debe a que la manipulación es sutil y no es sencilla de detectar. Lamentablemente, no nos damos cuenta de que alguien está pasando la línea a partir de la cual se pone en peligro tu integridad, por ejemplo. Sin embargo, el problema principal es que casi todos nosotros no somos realmente conscientes de los límites que debemos poner, de cuándo comienza y acaba nuestro plano emocional. Esto puede ser complejo y casi nadie piensa en ello.

Así, es más difícil determinar si alguien se ha pasado de “listo” (en cualquier sentido). Para poder evitarnos cualquier inconveniente, pasamos por alto ese incidente, creemos que ha sido algo “aislado”. Esto es sinónimo de extender nuestros límites, de manera inconsciente, claro está, pero hay veces en que los dejamos pasar más allá de lo recomendable y es más complicado, después, volver a recuperar el territorio que nos corresponde.

Es bueno saber, que el hecho de que extiendas tus límites de vez en cuando o con ciertas personas no es una decisión poco acertada o negativa en sí. En realidad, está comprobado que las personas más inteligentes, creativas y sensibles son aquellas que cuentan con límites flexibles. Pero, cuidado, una flexibilidad sensible y asertiva.

Cuando alguien está sobrepasando nuestros límites, tenemos que preguntarnos si nos estamos dando nuestro lugar, si estamos sabiendo decir “no”.

Existen ciertas ocasiones, sin embargo, en las que debemos hacernos valer, demostrar que nuestros derechos son infranqueables; de lo contrario, estaremos más expuestos a que nos sometan. El primer paso es aprender a detectar el momento preciso en que alguien está sobrepasando nuestros límites, una vez que ya hemos determinado cuáles son y para que nos sirven.

Signos que nos dicen si alguien está sobrepasando nuestros límites

A continuación, vamos a identificar algunas señales que nos indican si alguien está sobrepasando nuestros límites o no. Esto nos va a ayudar de manera significativa para empezar a cambiar nuestra manera de relacionarnos con los demás, siendo más asertivos. Porque, en ocasiones, tendemos a permitir que los demás se aprovechen de nosotros.

Mujer con brazos espalda

1. Justificar el mal comportamiento del otro

Esas excusas que podemos poner cuando alguien nos trata de una manera poco afectiva, nos desprecia, es despectivo, etc. Esto es muy habitual en la relaciones de pareja cuando uno es violento y el otro, la víctima.

La justificación o excusa más frecuente es “es muy bueno conmigo, pero está nervioso porque en el trabajo le va mal” o “nunca antes se había comportado así, seguro es porque no tiene dinero”.

Una manera de que sobrepasen nuestros límites es cuando dejas pasar los malos actos porque en el fondo “te quiere”. Aunque estemos 100% seguros de que la otra persona nos ama, la violencia nunca está permitida, así como otros tipos de comportamientos que causan daño.

Es preciso estar muy atentos porque hay solamente un paso entre comprender y someterse. Cuando quieras comprender por qué el otro te trata de una manera, no lo justifiques ni te mientas a ti mismo solo por evitar una discusión o enfrentar la realidad.

2. Culparse si algo sale mal

Si constantemente te echas la culpa si una cosa no va como lo esperabas, ya sea en el trabajo, en casa, en la Universidad, etc, es porque alguien de tu entorno está sobrepasando sus límites. Es que asumir la responsabilidad por nuestras acciones está bien, pero no cargar con los debes y obligaciones del otro, así como tampoco culparnos por cosas que nos exceden.

Así será imposible resolver el problema y tardarás más en lograr buenos resultados. Si tu compañero de equipo ha “tomado” tu esfuerzo y tu parte en un proyecto, no creas que se debe a que tú mismo no lo supiste defender en ese momento. Tal vez haya otro inconveniente de fondo, como que tienes miedo a generar conflictos en el trabajo, no sabes hablar en público, te da vergüenza plantear ciertos temas, etc. No te culpes, sino lucha por aquello que sabes que te corresponde.

Mujer culpándose

3. Dudar de la propia decisión al escuchar otra opinión

Si una vez que has pensado mucho sobre un tema y has tomado una decisión, viene alguien y con sólo esbozar su criterio comienzas a dudar, es probable que esa persona empiece a “aprovechar” esta ventaja. No quiere decir que siempre será así, pero ten cuidado.

Es válido consultar con los demás cuando no sabemos que decidir o elegir en nuestra vida, pero lo que no es aceptable es que cada vez que hables con “X” persona, después termines haciendo todo lo contrario a lo que ya habías planteado o decidido. En ocasiones, los puntos de vista de los demás nos pueden “marear” o “ayudar”, todo depende de quién proviene.

Hay una línea muy delgada entre la manipulación y la cooperación. Por ejemplo, esto ocurre cuando los padres dicen que apoyan la decisión de su hijo de manera incondicional, pero después lo cuestionan por ello.

Cuando tengamos la certeza de que alguien está sobrepasando nuestros límites, no dudemos en exponerlo con claridad. Expresemos lo que estamos sintiendo, lo que pensamos, dejemos bien en claro cuál es nuestra posición sobre ello, para que no se vuelva a repetir. Nada de hacer un drama o enfadarse con el otro, sino siempre respetar el tono relajado y decidido en la voz. Transmitamos que en ciertos aspectos no estamos dispuestos a ceder.