El síndrome del ejecutivo

Vivir para trabajar pasa factura al cuerpo y a la mente. En este artículo hablaremos de sus consecuencias y también de distintas estrategias de prevención y afrontamiento que te pueden ayudar a evitarlas.
El síndrome del ejecutivo
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 10 septiembre, 2022

Es posible que el trabajo sea pesado, agobiante y desees salir de la oficina a cada minuto, pero cuando te llaman estando fuera lo coges y resuelves el problema. O terminas esa tarea que te ha quedado pendiente, porque sabes que de lo contrario vas a pasar una mala noche. O pasas todas las vacaciones pegado al teléfono con tu jefe, ya que si no vas a encontrarte un lío tremendo a tu vuelta.

¿Te suenan todas estas situaciones? ¿Conoces a alguien así? Es posible que todos esos comportamientos y actitudes en conjunto formen el síndrome del ejecutivo o workaholism.

Si no sabías que existía un nombre para estar enganchado al trabajo, aquí puedes saberlo todo sobre ello. Vamos a ahondar en la cuestión.

¿Qué es el síndrome del ejecutivo?

El término de síndrome del ejecutivo o workaholism da nombre a la preocupación permanente por el trabajo, hasta el punto que el resto de la vida se ve afectada. Se trata de personas que no consiguen desconectar en su tiempo libre, así como disfrutar del ocio y descansar adecuadamente.

En contra de lo que se pueda pensar, el rendimiento en el trabajo también se acaba viendo afectado. El cansancio crónico, la ansiedad y la preocupación constantes acaban por pasar factura a la salud, por lo que su rendimiento laboral también se verá afectado.

Hombre preocupado trabajando
Cuando el trabajo es una constante puede acabar por influir todos los aspectos de la vida de una persona.

Causas del síndrome del ejecutivo

¿Qué lleva a una persona a hacerse adicta a su trabajo? Lo cierto es que no suele deberse a la calidad del trabajo, es decir, que el ansia por seguir conectado no es porque se perciba la actividad como placentera. De hecho, el estado mental que predomina es el estrés; entonces, ¿por qué no alejarse de ello? Vamos a ver algunas causas:

  • La persona es ambiciosa, perfeccionista y autoexigente, necesitada de estímulos e incapaz de desconectar.
  • Se siente imprescindible en su puesto y teme que la cadena de trabajo se desmorone en su ausencia, con las consecuencias que ello conlleva al volver.
  • Uso excesivo del teléfono móvil o la compulsión de estar siempre conectado, lo que hace mucho más visibles los avisos del trabajo en el tiempo libre.
  • Presión por parte de la empresa, que acosa al trabajador en su tiempo libre para que siga trabajando.
  • El trabajo sirve como refugio para otras situaciones desagradables, como un mal ambiente en el hogar o un duelo problemático.
  • Convenciones sociales que equiparan la valía personal con la laboral, así como creencias sobre lo mal que está irse del trabajo dejando una tarea a medias, que se debe elevar la productividad sin límite, etcétera.

Síntomas

Como ves, el perfil del workaholic es el de una persona incapaz de desconectar (física y mentalmente) de su trabajo, ya sea por compulsión o por acoso de la empresa. Este ritmo de vida, sumado a la emocionalidad intensa y obsesiva, acaba por somatizarse y producir síntomas como los siguientes:

  • Estrés psicológico intenso.
  • Síndrome de burnout.
  • Problemas de sueño.
  • Afectación del sistema digestivo, la piel o el cabello como parte de las señales de estrés crónico.
  • Ansiedad intensa, hasta el punto de poder sufrir ataques de ansiedad y pánico.
  • Uso excesivo de dispositivos móviles.

Además, y como se decía anteriormente, este estado mental acaba por afectar a la vida personal. Es común encontrar que el entorno del paciente ha reclamado su atención o señalado su adicción al trabajo.

¿Cómo evitar padecer un síndrome del ejecutivo?

Seguramente estés pensando en que, si fuera por tus jefes, podrías estar trabajando sin parar hasta morir de agotamiento. También es probable que hayas analizado alguna vez el bombardeo constante que sufrimos para que consumamos, produzcamos y, además, no encante todo ello.

Si es tu caso, enhorabuena, pues estás en la primera etapa de la construcción de tu escudo para el síndrome del ejecutivo: la deconstrucción del pensamiento. Nadie está libre de la influencia de la sociedad, pero sí puedes reajustar tus valores personales y exigirte trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

Por otro lado, conviene realizar un trabajo de introspección rutinario para identificar síntomas, en especial si tu trabajo es muy exigente o estás sufriendo acoso hasta que encuentres uno mejor. En estos casos, todo tu trabajo debería centrarse en el autocuidado y en aprender a desconectar según sales por la puerta de la oficina o apagas el ordenador.

Hombre relajado con los ojos cerrados
Para gestionar el síndrome del ejecutivo es esencial aprender a desconectar.

¿Qué hacer si crees que ya lo estás sufriendo?

Cuando ya vives con ansiedad constante, pegado al teléfono y tienes el pensamiento atascado en los problemas que te vas a encontrar mañana si no respondes a tu jefe, es posible que debas acudir a un psicólogo. Como todo, en el síndrome del ejecutivo hay grados, pero abandonar una situación así por tu propio pie y salir airoso puede ser tan difícil que lo acabes dejando.

Si tratar de cuidar tu sueño, comer mejor, meditar y practicar ejercicio no está funcionando, ve a consulta. Aprender a dosificar aquello que te quieren hacer creer que es lo más importante de tu vida no es tarea fácil, pero tampoco hay que intentarlo en soledad.

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