Síndrome extrapiramidal, ¿qué es y por qué se produce?

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica Sara Viruega
5 agosto, 2019
El síndrome extrapiramidal puede aparecer como consecuencia de un tratamiento farmacológico que bloquee los receptores de la dopamina o ser la consecuencia de un daño directo en determinadas regiones cerebrales. En este artículo lo analizamos con más detalle.

El síndrome extrapiramidal es un trastorno motor producido, principalmente, como reacción adversa al tratamiento con fármacos antipsicóticos. Hablamos de un trastorno motor producido por una lesión del sistema extrapiramidal, formado por los ganglios basales del cerebro, que incluyen los núcleos grises y sus vías y conexiones.

El sistema extrapiramidal se encarga del control de los movimientos voluntarios y del tono muscular, así como de la producción de movimientos automáticos, instintivos y aprendidos. Por eso, ante un problema en este sistema, se producen trastornos del movimiento, del tono y de la postura.

El ejemplo más claro de enfermedad extrapiramidal es el párkinson. De hecho, para definir el síndrome extrapiramidal, se habla de síntomas parkinsonianos.

Mano cogiendo otro brazo temblando

¿Por qué se produce el síndrome extrapiramidal?

El síndrome extrapiramidal se produce, principalmente, como reacción adversa al tratamiento con fármacos antipsicóticos, aunque también puede producirse por un daño en determinadas regiones cerebrales. La causa fundamental es la falta de regulación de la dopamina, el neurotransmisor de la función motora del organismo.

Los fármacos antipsicóticos o neurolépticos bloquean, principalmente, los receptores D2 de dopamina para controlar el aumento de la activación de las rutas dopaminérgicas que se produce en las psicosis. Al bloquear los receptores de dopamina, provocan las alteraciones de la motricidad que llamamos síndrome extrapiramidal.

Los antipsicóticos típicos son los que más síntomas extrapiramidales provocan. De hecho, los atípicos surgieron para evitar este efecto secundario tan frecuente. Los fármacos más comunes que pueden provocar este síndrome son, por ejemplo, el haloperidol o la clorpromazina.

Síntomas del síndrome extrapiramidal

Los síntomas principales del síndrome extrapiramidal son:

  • Hipocinesia: disminución de la velocidad y la capacidad para realizar movimientos voluntarios. Se necesita mucho esfuerzo y el resultado son movimientos lentos y torpes.
  • Hipertonía: aumento de la tensión muscular, especialmente en las extremidades, así como distonías agudas en los músculos de la cara, del cuello y de la lengua.
  • Acatisia: cuadro de inquietud, ansiedad y agitación que imposibilita el estar sentado.

Además, existen otros muchos síntomas motores relacionados que caracterizan este síndrome. Algunos de ellos son, por ejemplo:

  • Hipercinesia: movimientos involuntarios como tics, balismos o mioclonías.
  • Temblores involuntarios, oscilatorios y rítmicos, que pueden producirse en reposo o durante el mantenimiento de una postura concreta.
  • Movimientos parkinsonianos, con la cabeza y el tronco inclinados hacia delante y los codos, las rodillas y las muñecas flexionados.
  • Amimia: ausencia de expresión en el rostro por la rigidez de los músculos de la cara.
  • Alteraciones de la marcha, con pasos pequeños, sin movimiento oscilatorio de brazos y con mucha facilidad para perder el equilibrio.
  • Alteraciones del lenguaje y de la escritura.
  • Ausencia de reflejos posturales y de movimientos automáticos y rápidos.

Médico con una persona con párkinson

Tratamiento del síndrome extrapiramidal

Por norma, cuando es necesaria una actuación rápida, el tratamiento del síndrome extrapiramidal se lleva a cabo con fármacos anticolinérgicos y dopaminérgicos. Sin embargo, la mayoría de las veces, el objetivo prioritario es retirar los fármacos que han provocado esta reacción adversa. En el caso de un tratamiento con antipsicóticos típicos, lo normal es intentar sustituirlos por otros con menos efectos secundarios, como son los antipsicóticos atípicos.

No obstante, para evitar la aparición del síndrome extrapiramidal durante el tratamiento con fármacos antipsicóticos, se deben controlar con especial cuidado las dosis administradas, así como llevar un control y vigilar las posibles reacciones que puedan aparecer para actuar de manera precoz y evitar complicaciones.

Respecto al tratamiento de la rigidez muscular y de las alteraciones motoras, especialmente cuando han sido provocadas o derivadas de daños cerebrales en las vías extrapiramidales, la fisioterapia es una especialidad que juega un papel muy importante. Su aportación, de cara a la rehabilitación del paciente, tiene un enorme valor: lo que vamos a pretender es mejorar la calidad de vida del paciente.

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