¿Qué es la dopamina y qué funciones tiene?

Alejandro Sanfeliciano · 8 octubre, 2017

La dopamina es uno de los neurotransmisores más conocidos de nuestro sistema nervioso. Activa el placer y los circuitos de recompensa del cerebro, además de la sensación de calma y relajación entre otros sofisticados procesos. Este compuesto químico fascinante es además uno de los más importantes a la hora de regular nuestra conducta.

Antes de nada, debemos saber que los neurotransmisores son biomoléculas que se liberan en la sinapsis de las neuronas con la misión de transmitir o alterar la transmisión de la información. En el caso de la dopamina, las neuronas dopaminérgicas son las encargadas de liberar y producir este neurotransmisor.

La dopamina es sintetizada a través del aminoácido tirosina y se acumula en las vesículas sinápticas de los terminales axónicos de las neuronas dopaminérgicas. Estas neuronas se encuentran principalmente en una parte de nuestro cerebro denominada sustancia negra. Es a partir de ahí donde dichas neuronas se extienden por diferentes vías, cada una de ellas con una función distinta.

Veamos más datos sobre este neurotransmisor.

Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.

-Santiago Ramón y Cajal-

La dopamina nos hace humanos

Efectivamente, no nos equivocamos si decimos que la dopamina nos hace humanos. De hecho, todos nosotros no solo necesita un nivel adecuado de este neurotransmisor, sino que es necesario que se reparta de forma adecuada en nuestro cerebro para llevar a cabo un sinfín de funciones.

La dopamina, por ejemplo, nos motiva para ser competitivos, para defendernos de un peligro o para alcanzar una meta personal. Nos anima a hallar energía para resolver problemas, es esencial para regular el metabolismo, la cognición, nuestro comportamiento e incluso nuestro estado de ánimo.

No podemos olvidar a su vez que tal y como nos revela un estudio de la Universidad de Dublín y publicado en la revista Neurosciencie Biobehaviour, la dopamina es clave para promover la sexualidad, el deseo, los procesos de seducción…

Es imposible concebir lo que somos sin este particular y poderoso compuesto biológico…

El sistema de recompensa: la vía dopaminérgica mesolímbica

Aquí tenemos las neuronas que se proyectan hacia las diferentes áreas del sistema límbico, como el núcleo accumbens. El sistema límbico es el principal encargado de los procesos emocionales de nuestro cerebro. Aquí la dopamina cumple importantes funciones en diversos comportamientos emocionales.

Una de esas funciones es la gestión del sistema de recompensa del cerebro. Así, tal y como nos revela un estudio de la Universidad de  Connecticut, y publicado en la revista Neuron, cuando realizamos acciones que nuestro cuerpo valora como beneficiosas, se libera dopamina en esta vía.

Es entonces cuando se crea una sensación subjetiva de placer que nos lleva a repetir dichas conductas. Estas conductas van desde las biológicamente programadas, como saciar el hambre o sed, hasta las que son puramente sociales y aprendidas.

Sistema límbico

La adicción que producen las drogas se produce porque estas estimulan el circuito de recompensa de una forma muy intensa. Esto hace que nuestro cerebro evalúe el consumo de estas sustancias como beneficioso para nosotros, lo que nos empuja a repetirlo.

Toma de decisiones: las vías dopaminérgicas mesocortical

Estas son las vías que se proyectan hacía la corteza prefrontal de nuestro cerebro. Esta zona se encarga de las habilidades ejecutivas, es decir aquellas que tienen que ver con la planificación y toma de decisiones. La dopamina actúa en esta zona generar alternativas, elegir la más adecuada y encaminarnos hacia ella.

Un déficit de dopamina en esta zona (como en el caso de la esquizofrenia), provoca un fuerte aplanamiento cognitivo. El individuo deja de reaccionar a estímulos externos y parece no interesarse por nada. Otras alteraciones en esta vía están relacionadas con otros trastornos como el TDAH o la depresión.

Nuestros movimientos motores: la vía dopaminérgica nigroestriada

Los axones de estas neuronas dopaminérgicas se proyectan hacia los ganglios basales de nuestro encéfalo. Esta vía es parte del sistema nervioso extrapiramidal, el cual se encarga de controlar los movimientos motores de nuestro cuerpo.

La deficiencia de dopamina aquí produce trastornos del movimiento típicos de la enfermedad de Parkinson, caracterizada por rigidez, temblores o lentitud en los movimientos. Y una hiperactividad de la dopamina en esta zona provoca trastornos hiperquinésicos, como la corea o los tics.

La maternidad: la vía dopaminérgica tuberoinfundibular

Esta vía en vez de nacer en la sustancia negra como las demás, va desde las neuronas del hipotálamo a la hipófisis anterior. Es la encargada de regular la liberación de una famosa hormona, la prolactina: encargada de la producción de leche tras el parto.

Normalmente esta vía esta activa, y la dopamina se encarga de la inhibición de la prolactina. En el posparto, sin embargo, la actividad de estas neuronas disminuye, lo que desencadena una gran liberación de prolactina. Y en consecuencia permite que se desarrolle la lactancia. Alteraciones en este mecanismo pueden producir galactorrea (secreción mamaria), amenorrea (ausencia de menstruación) y disfunción sexual.

Sueño y vigilia: la vía dopaminérgica talámica

La universidad de Barcelona realizó en el 2012 un interesante estudio con el que demostrar la relevancia de la dopamina en el control y regulación del sueño. Este proceso se lleva a cabo a través de la glándula pineal,  fundamental para dictar el “ritmo circadiano” en el ser humano.

Dicho función se inicia cada día justo cuando la dopamina inhibe los efectos de otro neurontransmisor, la norepinefrina. El cerebro se relaja y solo entonces se procede a la producción y liberación de melatonina. Curiosamente, los investigadores descubrieron que la dopamina actúa en la glándula pineal hacia el final de la noche, justo cuando hay mayor oscuridad. Más tarde, y a medida que se hace de día, este neurotransmisor vuelve a“despertar” el cerebro.

Mujer durmiendo sola

La complejidad de la dopamina

A pesar de que este neurotransmisor es famoso por participar en la sensación de placer y recompensa, cumple como hemos podido ver muchas otras funciones. Conocer la complejidad de nuestros neurotransmisores nos ayuda a entender mejor el funcionamiento de nuestro cerebro.

Un conocimiento sin duda esencial a la hora de desarrollar tratamientos o fármacos que nos ayuden a controlar los posibles desajustes de estas sustancias, en las diferentes áreas de nuestro sistema nervioso.