¿Cómo nos hacemos adictos?

¿Cómo nos hacemos adictos?

Alicia Escaño Hidalgo 11 diciembre, 2014 en Psicología 11 compartidos
adictos

Cuando hablamos de adicción seguramente se nos venga a la cabeza el consumo de drogas como la heroína, el alcohol, los fármacos o el tabaco. Pero ciertamente con adicción nos estamos refiriendo a una dependencia hacia cualquier sustancia, actividad o relación que causa placer. Existe la dependencia al juego, a las redes sociales, al chocolate, a las compras, incluso a nuestra pareja.

Se podría afirmar, y así lo hace la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es una enfermedad que provoca que el enfermo o adicto sienta unos deseos irrefrenables de estar cerca de esa fuente de placer o satisfacción. No solo es que sienta deseos, es que su cerebro necesita esa fuente de placer. Al necesitarla, la persona adicta carece de control sobre su adicción. Es más, aunque la persona adicta conozca las consecuencias negativas que se pueden derivar de esa dependencia, no puede evitar seguir enganchado a ella.

Se podrían definir dos tipos de dependencias: la física o puramente bioquímica y la psicológica. Pasemos a definirlas.

Dependencia física: Es un estado en el que el cerebro se ha acostumbrado a recibir ciertas dosis diarias de una sustancia y ya no puede prescindir de ella. Además, cuanto más se consume, más sustancia se necesita ya que vamos desarrollando una tolerancia a esta y si no aumentamos la dosis, no obtendremos el placer esperado. Por lo tanto, cada vez necesitaremos más.

El cerebro ya no puede prescindir de esa sustancia ya que esto generaría ciertas reacciones fisiológicas muy desagradables. El conjunto de estas sensaciones se conoce como síndrome de abstinencia. El síndrome de abstinencia es percibido por los adictos como algo tan aversivo que enseguida necesitan suprimirlo, volviendo a consumir. Es un círculo vicioso.

Dependencia psicológica: Se produce cuando la sustancia se asocia con el placer o el refuerzo positivo, o bien cuando nos libra de algo desagradable o negativo, constituyendo también un refuerzo. En este sentido, nuestro organismo no necesita la sustancia, pero sí disfruta mucho con ella o en las situaciones en las que esta presente.

Pero… ¿Cómo una sustancia nos llega a producir tanto placer que hace que nos enganchemos? El mecanismo es bastante curioso.

Existe en el cerebro una región llamada comúnmente “el centro del placer” Aquí se libera un neurotransmisor denominado dopamina. Cuando consumimos alguna droga, hacemos el amor o comemos chocolate nuestro núcleo accumbens comienza a generar dopamina lo que hace que tengamos esas sensaciones tan placenteras. Al sentir ese bienestar, tendremos la necesidad de repetir, lo que podría convertirse en un hábito, y más tarde en una adicción. En ese momento ya estaremos atrapados.

La adicción se producirá en función de la cantidad de dopamina liberada y de su constancia de liberación.  En el caso de las drogas adictivas, estas producen más cantidad de dopamina en la región del placer de lo normal y de una forma mucho más rápida. Una vez liberada esta cantidad de dopamina, el hipocampo, que tiene una función muy importante en la memoria, memoriza y asocia el placer con la sustancia

Posteriormente es la amígdala, centro de las emociones, la que crea la respuesta emocional hacia la droga, por ejemplo, el simple hecho de ver a un amigo con el que suelo fumar, ya provoca que me entren ganas de fumar.

Tras muchas repeticiones de consumo de la sustancia, el cerebro se acostumbra y adapta a ella, desarrollando la tolerancia. Interviene entonces otra estructura cerebral, mucho más desarrollada. Se trata de la corteza prefrontal. La corteza prefrontal está implicada en la planificación y ejecución de tareas y provocará que necesitemos la droga y además que salgamos a buscarla. Es decir, esta estructura es responsable de que llevemos a cabo ciertas conductas para conseguir lo que deseamos.

La adicción nos puede llegar a envolver en un círculo muy peligroso del que es muy difícil escapar, pero se puede. Reconocer que se tiene una adicción y estar motivados para salir de ella son los primeros pasos. Si cuidas a tu cerebro, él te cuidará a ti.

Foto cortesía de Fisher Photostudio

Alicia Escaño Hidalgo

La psicología me enseñó que ser feliz es una decisión.

Ver perfil »
Te puede gustar