Síndrome disejecutivo: cuando falla el lóbulo frontal

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Roballo
19 junio, 2019
¿Cómo una lesión cerebral puede afectar al desempeño cognitivo global y a la conducta? En este artículo te explicamos los principales síntomas del síndrome disejecutivo.

El síndrome disejecutivo es el resultado de un esfuerzo por clasificar las alteraciones cognitivo conductuales causadas por un daño cerebral. Este síndrome es consecuencia de un daño en el lóbulo frontal, de manera más específica en las regiones prefrontales. En esta área se procesan las funciones ejecutivas más complejas.

Por ese motivo, el daño en el área prefrontal produce la alteración de funciones como la memoria, la atención, el lenguaje y la percepción, pero principalmente en la conducta. Por ende, el síndrome disejecutivo o prefrontal engloba a un conjunto de síntomas que afectan al desempeño intelectual de los sujetos.

Principales funciones afectadas en el síndrome disejecutivo

El lóbulo frontal es a nivel metafórico, el director de la orquesta del cerebro. Por ello, si bien la función afectada depende de la zona específica de la lesión, las principales consecuencias se manifiestan a nivel:

  • Motriz: alteraciones en la capacidad de reaccionar, con perseveración y desorganización.
  • Atención: las respuestas orientadas se ven afectadas y el tono atencional en general es menor.
  • Lenguaje: el lenguaje esta muy afectado, hay errores en denominación y fuga de ideas.
  • Percepción: se altera la interpretación perceptiva y la identificación de objetos en general.
  • Comportamiento: la principal área afectada, dependiendo de la lesión, se muestra apatía, deshinibición e intercambio social inadecuado.
  • Memoria: se ve afectada la capacidad de retención y la de recuperación.

Cerebro con lóbulos frontales

Los cambios a nivel motriz

Los cambios motrices suelen manifestarse como reflejos patológicos. Estos son respuestas automáticas descoordinadas y desadaptativas, como el reflejo de presión. Por otro lado, la perseveración consiste en la incapacidad de implementar nuevas estrategias para realizar tareas.

Un ejemplo de perseveración lo apreciamos cuando una persona intenta abrir una puerta, y al no poder hacerlo correctamente, sigue intentándolo de la forma incorrecta. Finalmente, a nivel de reacción los sujetos pueden mostrarse hiperactivos, con una atención dirigida muy disminuida.

Las fallos atencionales en el síndrome disejecutivo

Como ya hemos mencionado, la atención es una función de base frontal. En los sujetos con daños en dicha área, vemos alteraciones de tipo:

  • Aumento de reacción ante formas sensoriales.
  • Dificultades para dirigir la atención a una tarea.

La memoria

Esta función se ve afectada en concomitancia con las demás, pudiéndose resaltar varios cambios en la memoria general. En primer lugar, las tareas de retención se ven muy afectadas, al igual que la memoria anterógrada, lo que en muchos casos desemboca en confabulación. Finalmente, existe una desorganización secuencial de los eventos temporales, aportando a un estado de confusión generalizado.

Conducta y síndrome disejecutivo

El daño prefrontal no está siempre asociado con apatía y falta de respuestas emocionales, sino con una elaboración pobre, inmediatez y puerilidad. Generalmente, los cambios en la conducta dependen del tipo y localización de la lesión, teniendo consecuencias muy distintas:

  • Lesiones izquierdas. Estos pacientes muestran apatía, retraimiento y desinterés por el intercambio social.
  • Lesiones derechas. Suelen presentar desinhibición emocional, conducta sexual inapropiada e inmediatez ante los estímulos.

El lenguaje

Dado que el hemisferio donde se procesa en mayor medida el lenguaje es el izquierdo, las lesiones izquierdas tendrán especial impacto en el lenguaje. A nivel bilateral, las dificultades en conceptualización y el análisis, se ven claramente afectadas. En la mayoría de pacientes el lenguaje formal está preservado, pero a causa de la pobre capacidad de planificación y memoria, este es muy repetitivo. Finalmente, los cambios de conducta también afectan la comunicación.

La percepción

Las alteraciones en la percepción no suelen ser las más notorias, haciéndose más evidentes en tareas de búsqueda visual (atención selectiva). Además, se producen con más frecuencia errores en el reconocimiento de personas y lugares, negligencia espacial y dificultades en la dirección de los movimientos oculares.

Cerebro suspendido en el aire

La base orgánica del síndrome disejecutivo

Los síntomas detallados suelen aparecer de forma comórbida cuando hay un daño en el lóbulo frontal y más precisamente en la corteza prefrontal. Pero el estudio neuropsicológico ha permitido un detalle más específico acorde a la estructura lesionada:

  • Circuito prefrontal dorsolateral. Erosión de las funciones cognitivas, apuntando hacia una incapacidad de planificación y resolver problemas complejos. También resalta la pérdida de la flexibilidad cognitiva y las dificultades en la iniciación de las tareas motoras.
  • Corteza orbitofrontal. Cuando se daña esta zona, resaltan los cambios de comportamiento como desinhibición, agresividad, irritabilidad y la incapacidad para adaptarse a normas sociales. A su vez, dichos sujetos suelen comunicarse por imitación, tendiendo a repetir los movimientos de los demás.
  • Cíngulo anterior o corteza frontal mesial. Esta zona se asocia con apatía y fallos en la activación y la conducta espontánea. Además, resalta la incapacidad de reconocer las expresiones emocionales. Los trastornos depresivos son muy comunes en estos pacientes.

Evaluación y tratamiento

El diagnóstico generalmente se realiza por parte de un neuropsicólogo, utilizando pruebas estandarizadas para la evaluación del síndrome. Además es un proceso donde interviene también el neurólogo y otros profesionales de la salud. Esto se debe a que es necesario un evaluación e informe de la lesión adquirida por el paciente.

Respecto al tratamiento, la rehabilitación se basa en la recuperación o mantenimiento de la funcionalidad del sujeto, dependiendo de su gravedad y de las áreas cognitivas afectadas. La intervención suele tener también un componente farmacéutico para controlar en especial los síntomas que afecten la vida social del paciente.

Para concluir, es necesario resaltar que dicho síndrome se presenta de forma adquirida a causa de lesiones y accidentes cerebrovasculares. El principal síntoma es una negligencia intelectual global, viéndose afectadas la mayoría de funciones ejecutivas. Los síndromes de tipo cerebral adquirido demuestran la importancia de evitar los factores de riesgo y las conductas arriesgadas.