Te dije siempre y será siempre, aunque ya no estés

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 5 diciembre, 2017
Cristina Medina Gomez · 15 septiembre, 2015

Tú eras de las personas que se llevan mucho y yo alguien a quien le gusta empaparse de todo lo que los demás llegan a darle. Esta es la mayor razón por la que aquel siempre del que te hablé seguirá siendo un siempre, aunque ya no estés.

Es más, soy una persona que habla poco, pero cuando tengo el valor de pronunciar alguna palabra importante asumo todo lo que conlleva. Así que a ti, a ti que estuviste en mi vida y me ayudaste a darle sentido, te voy a abrazar siempre a pesar de que te fueras o me marchara.

“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.”

Jorge Luis Borges

Tienes un trozo de mí que te llevaste contigo

Lo cierto es que una de las consecuencias de ofrecerte mi apoyo incondicional es justamente que ahora que ya no estás quiera escribirte. Necesitaba hacerte saber que he crecido como persona y que tú me has ayudado a ello: ya sabes, cuando construyes tu futuro con otras personas, aprender a ser sin ellas es crecer.

Manos unidas por los dedos

Yo, además de aprender a ser sin ti, me he dado cuenta de aquello que seguro tú también entiendes: que no toda distancia es ausencia, ni todo silencio olvido. Que, si te soy sincera, he madurado, pero no he aprendido a despedirme.

De hecho, me niego rotundamente a creer que un adiós te hace más madura que no darlo. Tienes un trozo de mí que te llevaste contigo y eso hace que, a pesar de tratarnos como extraños, yo no sepa ni quiera desprenderme de alguien que forma parte de lo que soy.

El valor de los recuerdos contigo merece que esté ahí

Si de algo estoy más segura cada día es de que somos historias, personas y recuerdos que nos han marcado. Volvemos a ellos para volver a nosotros mismos: revivimos los que nos han hecho felices y sonreímos, buscamos los que nos han hecho daño y nos tocamos por dentro.

“Y es que cuando uno sacude el cajón de los recuerdos, son los recuerdos lo que terminan sacudiéndolo a uno…”

-Andrés Castuera-Micher-

Cuando yo te dije que estaría ahí siempre, lo hice sabiendo que nuestros recuerdos felices merecían que estuviera. No importa lo que haya pasado entre nosotros, ellos tienen para mí tanto valor que cruzaría el mundo entero si me necesitaras.

Sin embargo no, no es que ocupes el lugar que ocupabas aquí dentro, es solo que las palabras sin hechos son en balde y la palabra siempre significa eternidad, grandeza, constancia y sacrificio.

En otras palabras, decirte siempre era como haberte dicho que no importaría nunca otra cosa, ni siquiera que no estés, era entender lo que significa haberte conocido y no olvidar.

En el corazón siempre hay espacio para guardar aquello bueno que ha sentido

Mujer con los ojos cerrados soñando

Esta amplitud de un siempre es la prueba evidente de que el corazón puede ser todo lo grande que nosotros queramos. Yo sé que tú, al pasar por mi vida, lo agrandaste. Y sé también que cuando te fuiste no permití que volviera a empequeñecer.

Lo mismo me ha ocurrido con otras personas a lo largo de mi vida: con los años he comprobado que siempre hay espacio en el corazón para guardar aquello bueno que ha sentido y que nosotros tenemos la potestad de darles prioridad.

“Hay un lugar muy especial en mi corazón para aquellas personas que han estado conmigo en mis peores momentos y me amaron aún cuando era difícil.”

-Anónimo-

Para cuando fue difícil mantener el siempre, recordé que las cosas que nos hace más grandes son aquellas que cuestan más esfuerzo. Con el tiempo he descubierto que tener a alguien que te quiera en un momento difícil es todo, igual que lo es aquella que te ha hecho vibrar aunque solo haya sido una vez.

Por eso, hay personas como tú que mi corazón no olvida porque no quiere. Por eso, ahora sé que mantener aquel siempre que te prometí no es esfuerzo, sino agradecer, perdonar y saber quién fui y quién soy.