Te propongo un juego

Andrea Pérez · 10 julio, 2016

“Quiero jugar a un juego”, a un juego que conlleva gritos, pero no de dolor. En él se utiliza un juguete, pero su finalidad no es torturar. Recuerda que es un juego en el que tú y yo nos lo pasaremos bien, ¿estás preparado?

Porque los adultos también jugamos y lo hacemos de muchas maneras diferentes. Podemos jugar solos o acompañados, según lo que nos apetezca en ese momento. También podemos utilizar únicamente nuestra imaginación o ayudarnos de juguetes para aumentar la diversión.

  “Los hombres no dejan de jugar porque envejecen, envejecen porque dejan de jugar”

-Oliver Wendell Holmes-

Bolas chinas

Las bolas chinas, bolas de kegel, bolas de geisha o ben wa son objetos esféricos de diferentes tamaños y pesos que se introducen en la vagina o el ano. Las hay con o sin vibración y pueden estar unidas con cuerda o venderse sueltas. Las bolas chinas sirven tanto para la estimulación sexual como para mejorar la salud.

Mujer teniendo un orgasmo

En el segundo caso las bolas chinas pueden utilizarse más allá del juego, por ejemplo, en incontinencia urinaria o  disfunciones sexuales. Las bolas chinas se utilizan para mejorar el tono de la vagina, estas pueden complementarse con los ejercicios de Kegel, que sirven para mejorar la fuerza vaginal.

Los ejercicios de Kegel consisten en tensar y relajar la vagina. Pueden usarse con o sin bolas chinas y sirven para fortalecer los músculos de esta zona. Estos ejercicios suelen utilizarse para tratar trastornos como la anorgasmia femenina o el trastorno por dolor genito-pélvico, conocido clásicamente como vaginismo o dispareunia.

Es aconsejable que en caso de utilizar las bolas chinas con un fin terapéutico se consulte previamente con un especialista. No todas las bolas sirven ni solo por usarlas se obtienen beneficios. Si su uso está dentro de una terapia debe seguir las indicaciones de su médico, psicólogo o sexólogo correspondiente.

Quien no se consuela es porque no quiere

Usados en su origen para curar la histeria, femenina los consoladores son utilizados actualmente como objeto para dar y recibir placer. La diferencia entre un consolador y un vibrador es que este último posee un mecanismo electrónico que le permite vibrar, mientras que el primero carece de él.

Una gran ventaja que poseen los consoladores frente a los vibradores es que los primeros, al no tener un sistema electrónico, pueden introducirse bajo el agua. Por otro lado, los vibradores pueden aumentar el placer con su vibración, aspecto del que carece el consolador.

Los consoladores, dildos, vibradores o masajeadores pueden introducirse en la vagina o el ano y utilizarse para estimular el clítoris u otras zonas erógenas. Según el modelo, también pueden servir para hacer una doble penetración de dos personas diferentes. Hay muchos modelos distintos, por ejemplo, los hay realistas, dobles, de cristal, de plástico, de gelatina, grandes, pequeños, con mando, etc.

Vibrando espero el juego que yo quiero

Dentro de los vibradores hay multitud de modelos, los hay de todos los colores, formas, tamaños y materiales. Esta gran diversidad permite que la persona pueda elegir un juguete totalmente adaptado a sus gustos y preferencias que podrá utilizar, solo o acompañado y en el contexto que prefiera.

Dentro de esta familia habría que diferenciar aquellos que la propia persona puede manejar y los que poseen un control remoto para que sean accionados a distancia por alguien diferente. Elegir un tipo u otro dependerá de a qué quieres jugar, dónde te apetece hacerlo y con quién quieres disfrutar.

cuerpo mujer

Por ejemplo, los huevos vibradores pueden venderse solos o incluirse en tangas vibradores. Estos objetos poseen un mando a distancia para que otra persona los active mientras la otra lo transporta en el interior de su cuerpo. El control remoto de estos objetos permite jugar con discreción en ambientes no tan discretos.

El juego durará hasta dónde tú quieras llegar

El mundo BDSM está muy presente en los productos de juguetería erótica. El juego no tiene por qué ser de amo y esclavo para poder disfrutar de esta gama, ya que dispone de una variedad muy amplia que permite experimentar con objetos muy suaves, como una pluma, pero también con juguetes más atrevidos, que pueden producir simultáneamente placer y dolor.

Libros, máscaras y disfraces, electroestimulación erótica, máquinas eléctricas que permiten una penetración continuada y potente, pinzas para las distintas partes del cuerpo, columpios para hacer algo más que balancearse o ataduras, esposas, mordazas o arneses varios forman parte de la familia del BDSM.

“-El BDSM no nace de una mente enfermiza -prosiguió hablando sobre su piel. Mira al frente, Cleo -le ordenó-. Ella obedeció inmediatamente. Nace de una mente atrevida y juguetona. No nace de la necesidad de hacer daño. Al contrario: nace de la necesidad de ofrecer placer”

-Amos y mazmorras, primera parte. Lenna Valenti-

En la variedad está el gusto, también en el juego

La cantidad y diversidad de juguetes eróticos es muy amplia. Los hay de todos los precios, tipos, materiales y colores. Esto permite que cualquier persona, independientemente de sus gustos y preferencias, pueda encontrar un juguete a su medida para pasar un buen rato. 

Jugar no es solo cosa de niños, los adultos también tenemos derecho a disfrutar a nuestra manera y, cuanto más crecemos, más delicioso se hace el juego. Solamente con algo de presupuesto, un poco de tiempo y ganas de diversión  estarás lista para empezar a jugar, ¿a qué estas esperando?

“Porque vivir es jugar, y yo quiero seguir jugando”

-Paloma. Andrés Calamaro-