La técnica de “cómete esa rana” para optimizar tu trabajo

La técnica de “cómete esa rana” está destinada a aumentar nuestra productividad. Entre sus virtudes están la de evitar la procrastinación y la de generar una inercia positiva que se contagie a todo nuestro trabajo. ¿Quieres conocerla?
La técnica de “cómete esa rana” para optimizar tu trabajo
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 08 enero, 2023

La técnica de “cómete esa rana” es una metodología creada por Brian Tracy, empresario y escritor canadiense que ha dedicado a estudiar las variables que influyen en el rendimiento laboral. El objetivo de la técnica es ayudarnos a establecer prioridades, consiguiendo así aumentar la productividad de una forma sencilla.

Tracy se inspiró en una frase de Mark Twain para dar forma a la técnica de “cómete esa rana”. La frase dice: “cómete esa rana viva a primera hora de la mañana y nada peor te ocurrirá a lo largo del día”. Es un llamado a afrontar primero las tareas complejas e indeseadas, aunque estas no sean urgentes. De este modo, el trabajo será más fluido.

A veces no es tan fácil identificar las tareas que resultan más desafiantes; cometemos errores a la hora de planificar las demandas totales y la dificultad de las mismas, asociadas a una tarea. En algunas ocasiones, hay que explorar un poco para detectar cuáles son esas actividades que sí o sí se deben evacuar, antes de seguir con lo demás. Para eso sirve la técnica de “cómete esa rana”, sobre la cual hablaremos enseguida.

Concéntrate en ser productivo en lugar de estar ocupado”.

-Tim Ferris-

Hombre trabajando

La técnica de “cómete esa rana”

La técnica de “cómete esa rana” es una metodología de priorización  y productividad. Se basa en la premisa de que las tareas más complejas deben llevarse a cabo a primera hora del día, al comienzo de la semana o al iniciar el mes. O sea, deben ser una prioridad. Al realizarlas, ganaremos una buena cantidad de inercia positiva que hará que todo fluya más rápido.

Los principales aportes de la técnica de “cómete esa rana” son los siguientes:

  • Aumenta la motivación intrínseca. El hecho de realizar una tarea difícil y completarla aumenta la buena disposición a realizar actividades más sencillas.
  • Aprovechar los momentos más productivos. El comienzo del día y de la semana son los momentos de máximo rendimiento, ya que el cerebro ha descansado.
  • Promoción del trabajo profundo. Con esta técnica se busca dedicar los cinco sentidos a la actividad más compleja. Con ello se consigue más eficiencia y mejores resultados, ya que se puede hacer uso de la concentración a profundidad.

Identificar las tareas complejas

La técnica de “cómete esa rana” se basa en la identificación de las tareas más complejas. ¿Cómo detectarlas? Esta metodología indica que se debe atender a las siguientes señales:

  • Las tareas complejas tienen impacto directo sobre los demás miembros del equipo.
  • La gestión de las tareas complejas tarda entre una y cuatro horas. Si exigen más tiempo, lo indicado es subdividirlas en bloques que no excedan este lapso.
  • Provocan resistencia. Lo habitual es que generen un deseo de postergarlas, casi siempre porque suponen una exigencia importante.
  • Tienen efectos a largo plazo. Se trata de actividades que, por lo general, no comienzan y acaban, sino que generan efectos a varias semanas o meses.
Una mujer trabaja duro realizando informes

¿Cómo poner en práctica la técnica de “cómete esa rana”?

El primer paso es listar las tareas pendientes -si estas son muy grandes, lo ideal es dividirlas en subtareas- y después identificar cuáles son las tareas más complejas. La técnica de “cómete esa rana” recomienda no realizar más de una tarea con un alto nivel de complejidad durante una jornada de trabajo.

Lo más importante es realizar esa tarea a primera hora de la jornada. En realidad, lo recomendable es reservar unos minutos para prepararnos, algo así como hacen los cocineros cuando preparan su mise en place. Unos 15 o 20 minutos están bien. Durante ese lapso no es conveniente realizar actividades que puedan jugar el papel de distracciones.

Los expertos en la técnica de “cómete esa rana” aconsejan no planificar esas tareas complejas con demasiada anticipación. Lo más recomendable es programarlo al finalizar la jornada; de este modo, al día siguiente está fresca la idea de llevar a cabo esa actividad. Así mismo, impedimos que la tarea, si es importante, no resulte demasiado invasiva o contaminante para nuestros procesos cognitivos.

Esta técnica se vuelve más afectiva a medida que la ponemos en marcha cada día, hasta convertirla en un hábito. Un punto importante es que los resultados, en cuanto a productividad, no suelen tardar en verse; entre otras razones, porque es complicado que, empleándola, procrastinemos. Se trata de una técnica muy sencilla. Así, te animamos a que la apliques y nos cuentes tu experiencia.

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  • Díaz, M. A. J. (2009). Predicción del rendimiento laboral a partir de indicadores de motivación, personalidad y percepción de factores psicosociales (Doctoral dissertation, Universidad complutense de madrid).
  • Tracy, B. (2014). Time Management (The Brian Tracy Success Library). Amacom.

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