Técnica de la situación extraña: clasificando el apego

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 4 mayo, 2018
Sara Clemente · 4 mayo, 2018

El apego es la vinculación que existe entre dos personas caracterizada por una gran intensidad afectiva. Normalmente, se trata de una relación duradera con un alto componente especial y vinculante. En este sentido, Mary Ainsworth fue la pionera en desarrollar la primera herramienta para evaluar el tipo de apego específicamente en niños. Fue conocida como la técnica de la situación extraña.

Esta vinculación madre-bebé no es exclusiva de los seres humanos, ya que numerosas especies animales también lo manifiestan. Sin embargo, sí es la única que requiere de un tiempo más prolongado para formar ese lazo. El apego está consolidado cuando hay incondicionalidad por parte del otro.

Objetivo del apego

Conseguir que los primeros vínculos de apego sean saludables es esencial. Su finalidad, por tanto, es lograr la seguridad, el consuelo, la protección y la satisfacción de las necesidades básicas del bebé. Así, dependiendo del estilo de apego que desarrollen hacia sus cuidadores, los pequeños podrán encontrar mayor o menor proximidad, refugio emocional, protesta ante la separación y una base de seguridad.

Esta vinculación no solamente influye en el bienestar inmediato del pequeño, sino que marca su desarrollo psicoevolutivo. Por eso, las carencias en fases tempranas pueden afectar a otras etapas más avanzadas en su edad adulta y madura.

Madre con bebés en brazos

Condiciones necesarias para que se forme un apego

Para que se forme el primer apego son necesarias una serie de condiciones mínimas que es necesario que un bebé cumpla. Estos requisitos garantizan el desarrollo de este vínculo de manera adecuada:

  • Tener un repertorio suficiente de conductas de apego: señalizadoras, como sonrisas o balbuceos; aversivas y/o activas, como seguimiento y aproximación hacia su madre.
  • Estos comportamientos han de atraer al adulto, estableciendo y produciendo interacciones privilegiadas entre ambos.
  • Contar con unas capacidades afectivas mínimas.
  • Poseer una serie de recursos cognitivos mínimos para reconocer, acumular recuerdos y forjar expectativas respecto a su figura de apego.

Técnica de la situación extraña

La técnica de la situación extraña es un proceso de laboratorio que fue diseñado por la psicóloga estadounidense Mary Ainsworth en 1960. Su objetivo era el de estudiar el tipo de interacción que mantiene una madre o un adulto (extraño) con el niño en un entorno no familiar. Tal ha sido su implicación en la psicología del desarrollo que actualmente se emplea para clasificar los tipos de apego.

Simulaciones

La técnica de la situación extraña trata de simular ciertos contextos para analizar cómo se comporta el niño cuando sale de su zona de confort. Es decir, su transición entre el entorno seguro del hogar y la exploración de otro que no le resulta conocido. A partir de la observación, resulta de especial interés conocer cuáles son las reacciones del pequeño cuando es separado de su madre. Y, posteriormente, cuando vuelve a reunirse con ella.

Esta simulación consta de 8 episodios y está diseñada para ser realizada con niños a partir de un año de edad, aproximadamente. Es hacia esos 12 meses cuando la relación entre bebé y cuidador ya debe estar claramente establecida.

Madre con niño en tobogán

Procedimiento

En una de las variantes más frecuentes de esta técnica, Ainsworth colocaba al niño junto a su madre en una habitación repleta de juguetes. Tiempo después, un desconocido entraba en la habitación y la madre salía, dejando al niño con el desconocido. Luego la madre volvía a entrar. Posteriormente, ella y el desconocido abandonaban el cuarto y dejaban al pequeño solo. A continuación, volvía a entrar el adulto.

Con ello, la psicóloga lograba evaluar las reacciones y las interacciones que se daban entre la figura de apego y el niño. Tanto en presencia de juguetes como cuando se encontraba el pequeño junto a un desconocido y solo.

Tipos de apego

En base a la técnica de la situación extraña se han establecido 3 tipos de apego: seguro, evasivo y ambivalente.

  • El seguro se torna evidente cuando el niño es capaz de explorar libremente el entorno cuando está separado de su cuidador. Se muestra angustiado ante esa marcha de la madre, pero a su vuelta, la reciben con entusiasmo.
  • El evitativo, por su parte, también se caracteriza por la angustia que vive el pequeño en ausencia de su madre. Pero, a diferencia del anterior, cuando la figura de apego vuelve, tienden a evitarla. Es decir, se muestran indiferentes esté ella o no presente.
  • El inseguro-ambivalente da signos de angustia durante todo el procedimiento. Así, en la técnica de situación extraña manifiesta enfado hacia su cuidador, especialmente cuando éste está ausente.

Actualmente, el apego del niño no determina completamente la personalidad y la calidad de las relaciones personales adultas. Sin embargo, sí puede influir y mucho en las interacciones que éste establece en etapas superiores de su desarrollo. De ahí que, a partir de la década de los 60, el estudio del mismo haya sido masivo y que forme parte de los pilares más básicos de la psicología del desarrollo.