La teoría de los rasgos de la personalidad de Allport - La Mente es Maravillosa

La teoría de los rasgos de la personalidad de Allport

Eva Maria Rodríguez 16 febrero, 2018 en Teorías 0 compartidos
Perfiles de dos cabezas entrelazados

Gordon Allport (1897 – 1967) fue un estudioso estadounidense muy respetado e influyente en el campo de la psicología. Allport provenía de una familia trabajadora que valoraba la salud y la educación. Esto se tradujo en un gran interés por comprender la motivación humana, los impulsos y la personalidad.

Después de obtener su licenciatura de Harvard, Allport realizó un viaje a Viena, Austria, donde conoció a Sigmund Freud, lo que terminaría dando forma a su carrera y sus contribuciones a la psicología estadounidense.

Después de esa experiencia, Allport regresó a Harvard para obtener su doctorado en psicología. A lo largo de esta carrera, que abarcó la primera mitad del siglo XX, hizo importantes contribuciones a la psicología, entre las que destaca el desarrollo de sus ideas sobre los rasgos personales, que luego denominó disposiciones personales.

Según Allport, estos rasgos están influenciados por nuestras experiencias de la infancia, nuestro entorno actual y la interacción entre ambos. En la época de Allport, la idea de que los rasgos de la personalidad podían ser moldeados por las fuerzas pasadas y actuales. Allport creía que la personalidad estaba compuesta por tres tipos de rasgos: cardinal, central y secundario.

La teoría de los rasgos de la personalidad categoriza los rasgos en tres niveles: cardinales, centrales y secundarios.
Compartir

Hombre con diferentes cara para representar la personalidad

Allport conoce a Freud

Allport contó la historia de su visita a Freud en su ensayo autobiográfico Patrón y Crecimiento en la Personalidad. Para romper el hielo al conocer a Freud, Allport contó cómo había conocido a un niño en el tren camino a Viena que temía ensuciarse. El niño se negó a sentarse cerca de alguien sucio, a pesar de las palabras tranquilizadoras de su madre. Allport sugirió que tal vez el niño había aprendido esta fobia de su madre, un mujer muy limpia y aparentemente bastante dominante. Después de estudiar Allport por un minuto, Freud preguntó: “¿Y ese niñito era usted?”

Allport experimentó el intento de Freud de reducir esta pequeña porción de interacción observada a un episodio inconsciente de su propia niñez. Y le sirvió como un recordatorio de que el psicoanálisis tiende a profundizar tanto en el pasado como en el inconsciente, pasando por alto en el proceso los supuestos aspectos más importantes, conscientes e inmediatos de la experiencia.

A pesar de que Allport nunca negó que las variables inconscientes e históricas pudieran jugar un papel relevante como motivadoras de determinados comportamientos, su trabajo siempre enfatizaría las motivaciones conscientes y relacionadas con el contexto actual.

Teoría de los rasgos de la personalidad de Allport

En 1936, el psicólogo Gordon Allport descubrió que un solo diccionario de inglés contenía más de 4.000 palabras que describían diferentes rasgos de personalidad. La teoría de los rasgos de la personalidad de Allport categorizó estos en tres niveles.

Rasgos cardinales

Algunas figuras históricas que habrían demostrado tener marcado un fuerte rasgo cardinal habrían sido Abraham Lincoln por su honestidad, Marqués de Sade por el sadismo y Juana de Arco por su heroico autoservicio. Las personas con tales personalidades pueden llegar a ser tan conocidas por estos rasgos que sus nombres a menudo están muy asociados a estas cualidades. Allport sugirió que los rasgos cardinales son raros y tienden a desarrollarse con el paso de los años.

Cuando están presentes, los rasgos cardinales dan forma a la persona, al sentido que tiene de sí misma, a su composición emocional, a sus actitudes y a su comportamiento. Esto tan así, que podemos llegar a identificarlas históricamente por ellos.

Rasgos centrales

Los rasgos centrales son las características generales que forman los fundamentos básicos de la personalidad. Estos rasgos centrales, aunque no son tan dominantes como los rasgos cardinales, serían las principales características que se pueden utilizar para describir a otra persona. Hablamos de rasgos presentes e importantes, pero no absolutamente dominantes.

Según la teoría de los rasgos de la personalidad de Allport, cada persona tiene entre 5 y 10 rasgos centrales, y están presentes en diversos grados en cada persona. Estos incluyen rasgos comunes. tales como inteligente, tímido, honesto y serían condicionantes principales en la mayoría de nuestros comportamientos.

Rasgos secundarios

Los rasgos secundarios son los rasgos que a veces se relacionan con actitudes o preferencias, es decir, las disposiciones que son significativamente menos generalizadas y menos relevantes. A menudo aparecen solo en ciertas situaciones o bajo circunstancias específicas.

Por ejemplo, una persona cuyo rasgo cardinal es la asertividad, puede mostrar signos de sumisión cuando la policía lo detiene de exceso de velocidad. Este es solo un rasgo situacional que puede o no mostrarse para otros encuentros interpersonales.

Según Allport, estos rasgos secundarios son difíciles de detectar porque son estimulados por un rango más estrecho de estímulos equivalentes y emiten en un rango más estrecho de respuestas equivalentes.

Compañeros de trabajo hablando

Investigación de Allport sobre los rasgos de personalidad

La teoría de los rasgos de la personalidad de Allport no se basa directamente en la investigación empírica, y este es su mayor talón de Aquiles. De hecho, publicó muy poca investigación para apoyar su teoría. Sin embargo, en su primera publicación, junto a su hermano, el psicólogo social Floyd Allport, examinó a 55 estudiantes universitarios varones basándose en sus rasgos centrales. Después de la investigación, concluyeron que los rasgos eran mensurables en la mayoría de los individuos. El objetivo principal de esta prueba fue desarrollar una escala de medición de la personalidad.

Otra iniciativa curiosa de Gordon Allport fue la de analizar una serie de cartas de una mujer llamada Jenny Gove Masterson. Las 301 cartas que Jenny escribió durante los últimos once años de su vida a una pareja casada fueron adquiridas por Allport y analizadas. A 36 personas se les pidió que caracterizaran a Jenny en función de los rasgos que eran capaces de identificar.

Para su estudio, Allport concluyó que los rasgos no existen de manera independiente. Además, en un momento dado los comportamientos que motivan dos determinados rasgos pueden llegar a entrar en conflicto, de manera que en jerarquía se impondrá uno sobre otro.

Si bien varios teóricos están de acuerdo en que las personas pueden describirse por sus rasgos de personalidad, todavía hay un debate sobre el número de rasgos básicos que conforman la personalidad humana. Por ejemplo, Raymond Cattell redujo el número de rasgos observables de 4.000 a 171 y posteriormente a 16, combinando ciertas características y eliminando los rasgos más singulares o difíciles de definir. En contraste, el psicólogo británico Hans Eysenck desarrolló un modelo de personalidad basado en solo tres.

Sin embargo, se considera a la investigación de Allport junto a su teoría de los rasgos de la personalidad, obras pioneras en el campo de la personalidad. Él confió en datos estadísticos u objetivos, en lugar de en su experiencia personal. También hay ciertas críticas a la teoría de los rasgos de personalidad de Allport, como, por ejemplo, que no aborda el estado de una persona o la forma en la que puede comportarse de manera temporal.

Eva Maria Rodríguez

Profesora, escritora, blogger y madre de dragones. Espero que mi experiencia como madre, como educadora y como mujer sea de utilidad para tod@s los que leéis este blog.

Ver perfil »
Te puede gustar