Los 8 tipos de personalidad según Carl Jung

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 31 julio, 2018
Edith Sánchez · 17 febrero, 2016

Carl Jung es sin duda uno de los nombres imprescindibles si queremos entender la historia de la psicología. Sus teorías, fuente de controversia y de inspiración por igual, edifican un legado fascinante en el que siempre vale la pena profundizar. Sus trabajos sobre la personalidad asentaron la base de muchas de las teorías y conceptos que utilizamos hoy en día.

Durante mucho tiempo, Jung fue discípulo de Freud. Sin embargo, se apartó de él principalmente porque no estaba de acuerdo con su teoría de la sexualidad. Asimismo, Carl Jung postuló la existencia de un “inconsciente colectivo, que era previo al inconsciente individual. En lo que se refiere a sus estudios sobre la personalidad, le debemos también la conceptualización del perfil introvertido y el perfil extrovertido. Algo que sin duda, nos suena a todos.

“Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad… lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino”.

-Carl Jung-

Carl Jung fue un intelectual inquieto que bebió de muchas fuentes. Además de la neurología y del psicoanálisis, las teorías de Jung recibieron la influencia de la mitología, e incluso de la religión y de la parapsicología. Una de sus grandes pasiones fue la arqueología y probablemente de esa inclinación se desprende la construcción de la teoría de los arquetipos, o símbolos universales que están presentes en el inconsciente humano.

La teoría de la personalidad de Carl Jung

Para Carl Jung existen cuatro funciones psicológicas básicas: pensar, sentir, intuir y percibir. En cada persona una o varias de estas funciones tienen particular énfasis. Por ejemplo, cuando alguien es impulsivo, según Jung, se debe a que predominan las funciones de intuir y percibir, antes que las de sentir y pensar.

mujer frente a una esfera

A partir de las cuatro funciones básicas, Jung postula que se conforman dos grandes tipos de carácter: el introvertido y el extravertido. Cada uno de ellos tiene rasgos específicos, que lo diferencian del otro.

1. Carácter de tipo extrovertido

El tipo extravertido se caracteriza por:

  • Su interés se enfoca hacia la realidad exterior, antes que hacia el mundo interno.
  • Las decisiones se toman pensando en su efecto en la realidad externa, antes que en la propia existencia.
  • Las acciones se llevan a cabo en función de lo que otros pueden pensar acerca de ellas.
  • La ética y la moral se construyen dependiendo de lo que predomine en el mundo.
  • Son personas que se acomodan a casi cualquier ambiente, pero les cuesta trabajo adaptarse realmente.
  • Son sugestionables, influenciables y tienden a imitar.
  • Necesitan hacerse ver y ser reconocidos por los demás.
Máscaras sujetas en un barco

2. Carácter de tipo introvertido

Por su parte, el tipo introvertido tiene entre sus rasgos:

  • Siente interés por sí mismo, por sus sentimientos y pensamientos
  • Orienta su conducta de acuerdo con lo que siente y piensa, aunque vaya en contravía de la realidad exterior
  • No se preocupa demasiado por el efecto que sus acciones causen en el entorno. Le preocupa sobre todo que le satisfagan interiormente.
  • Tienen dificultades tanto para acomodarse, como para adaptarse al entorno. Sin embargo, si logran adaptarse, lo harán realmente y de manera creativa.

Los tipos de personalidad

A partir de las funciones psicológicas básicas y de los dos tipos de carácter fundamentales, Jung señala que se derivan ocho tipos de personalidad bien diferenciadas. Todas las personas pertenecerían a uno u otro tipo. Estos son:

1. Reflexivo extravertido

La personalidad reflexiva-extravertida corresponde a los individuos cerebrales y objetivos, que actúan casi exclusivamente con base en la razón. Solo toman por cierto aquello que se afirme con suficientes evidencias. Son poco sensibles y pueden llegar incluso a ser tiránicos y manipuladores con los demás.

Asimismo, el perfil reflexivo-extravertido se suele regir por  principios inamovibles. Rara vez abren sus perspectivas a otras opciones, todo lo contrario. No dudan en imponer su visión del mundo a quienes le rodeen.

2. Reflexivo introvertido

El reflexivo-introvertido es una persona con gran actividad intelectual. Son imaginativos, pero desconfiados, amantes de las teorías conspiranoicas, obstinados y muy tenaces a la hora de lograr sus objetivos. A veces, se le ve como ese perfil algo extraño y desconectado de su entorno, pero una vez se establece contacto con ellos llegan a ser personas muy apreciados.

“Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzcan tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma”.

-Carl Jung-

3. Sentimental extravertido

Las personas con gran habilidad para entender a otros y para establecer relaciones sociales, son los sentimentales extravertidos. Son perfiles muy empáticos, conectan de forma sencilla con los demás y presentan unas excelentes dotes de comunicación. Su única limitación es su gran dependencia social. Necesita del grupo y de esa interacción constante para reafirmarse, para sentirse útil.

4. Sentimental introvertido

La personalidad sentimental introvertida se caracteriza por preferir la soledad o círculos sociales reducidos. Pueden parecer a simple vista, huraños y melancólicos. Hacen todo lo posible por pasar desapercibidos y le gusta permanecer en silencio, pero tienen buenas habilidades sociales. Son además, personas altamente empáticas y volcadas también en las necesidades de los otros.

Mujer con máscaras

 

5. Perceptivo extravertido

Los individuos perceptivos extravertidos buscan experimentar sensaciones nuevas. Ansían el placer por encima de todo, la interacción constante, la estimulación… Son alegres y vivaces, muy abiertos a su entorno y hasta incautos en muchas ocasiones. Sin embargo, otra característica de este perfil es que se aburren rápido. En esa búsqueda constante de sensaciones es común que cambien de forma regular de ambiente, de amigos, de pareja…

6. Perceptivo introvertido

El perfil perceptivo-introvertido es un tipo de personalidad muy propio de músicos y artistas. Estas personas ponen especial énfasis en las experiencias sensoriales: le dan gran valor al color, a la forma, a la textura… Lo suyo es el mundo de la forma, como fuente de las experiencias interiores.

“Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad”

-Carl Jung-

7. Intuitivo extravertido

Corresponde al típico aventurero, al que inicia mil proyectos, el que tiene cientos de ideas, el que se atreve a emprender, el que no necesita salir de su zona de confort porque sencillamente, nunca ha estado. Las personas intuitivas extravertidas son muy activas e inquietas. Necesitan muchos estímulos de todo tipo. Son tenaces para lograr sus objetivos, y una vez los consiguen pasan al siguiente olvidando el anterior.

Asimismo, cabe decir que ese dinamismo personal no va en armonía con el social. Suelen ser personas interesadas que no dudan en manipular a otros para alcanzar sus objetivos.

8. Intuitivo introvertido

Son extremadamente sensibles a los estímulos más sutiles. La personalidad intuitiva introvertida corresponde al tipo de personas que casi “adivinan” lo que otros piensan, sienten o se disponen a hacer. Son imaginativos, soñadores e idealistas. Les cuesta trabajo “poner los pies sobre la tierra”.

mujer sujetando un marco

Para concluir cabe decir que  las siete personalidades explicadas por Carl Jung, no cuentan en la actualidad de gran aceptación. El célebre psiquiatra suizo no era muy partidario del método científico y estadístico. Sus teorías se nutrían de su experiencia clínica y de su afán filosófico. No obstante,  a raíz de sus trabajos se desarrolló más tarde el Indicador Myers-Briggs.

Este instrumento es útil para medir la introversión y la extraversión, aunque su aplicación se limite sobre todo al campo del crecimiento personal, la selección de personal y a la exploración de intereses en contextos educativos. A pesar de ello, y aunque contemos en la actualidad con instrumentos más válidos para describir la personalidad humana, es imposible restarle interés al trabajo siempre admirable de Carl Jung.