Tensar la cuerda

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 junio, 2018
Dolores Rizo · 15 abril, 2015

Se dice que el ser humano no tiene límites y que puede llegar hasta dónde se proponga. Esto es cierto, siempre y cuando seamos realistas con nuestra propia realidad física, psicológica, material y ambiental. Porque tensar la cuerda demasiado puede hacer que se rompa.

Podemos aprender a superar límites “mentales o psicológicos”, exponernos a nuevos retos, y llegar cada vez más lejos. Sin embargo, esto no debe suponer que olvidemos nuestra realidad en términos de salud, de necesidades, de nuestro organismo y de nuestro cuerpo.

¿Dónde está el límite?

El límite lo tiene que poner cada persona, teniendo en cuenta el derecho que tenemos a considerar nuestras propias necesidades. Esto supone tenerse en cuenta a uno mismo, y a nuestra propia realidad.

Realmente, me atrevo a afirmar, que siempre podemos hacer más, y que tenemos más capacidades de las que conocemos o de las que creemos que tenemos. Y esto significa que podemos hacer más cada día, superarnos y romper bloqueos y miedos, superar límites y ponernos retos.

Sin embargo, nunca tenemos que olvidarnos de que cada persona tiene que mirar por sí misma, y que todo aquello que haga acompañe su bienestar y su felicidad.

Podemos hacer todo aquello que decidamos hacer, siempre que sea nuestra propia elección, no una obligación, y siempre que nos aporte la satisfacción de la superación.

Tensar la cuerda y no romperla…

Manos tirando de una cuerda
Podríamos decir que tensar la cuerda es exponernos a nuestros límites, bloqueos o miedos, para superarlos, para llegar más lejos, para ayudar a otros.

Si tenemos en cuenta una serie de pautas, el resultado será beneficioso para nosotros y para los demás. Si no es así, la cuerda puede romperse, es decir, las consecuencias para nosotros serán perjudiciales para nuestra salud, mental y física.

Cuando rompemos la cuerda…

Si rompemos la cuerda es por un esfuerzo desmedido, por agotamiento, por estrés excesivo, por no tener en cuenta las propias necesidades físicas y mentales. También por unas autoexigencias excesivas y poco realistas.

Cuando esto ocurre, las consecuencias son devastadoras:

  • Veremos perjudicada nuestra salud, por el exceso o el agotamiento.
  • No encontraremos sentido al esfuerzo, ya que no seremos capaces de disfrutarlo.
  • Cualquier esfuerzo es en vano, ya que no reportará ningún beneficio ni satisfacción.
  • Si nuestro reto era ayudar a otros, nos quedaremos a medias, ya que al no tenernos en cuenta, la consecuencia será el abandono.

Reponernos nos llevará un tiempo, ya que hay que empezar desde cero, aprendiendo a ser realista con uno mismo y sus necesidades.

Para no romper la cuerda, es importante saber que:

Mano con un no
No tenemos obligación de hacer todo aquello que nos pidan los demás. Tenemos derecho a decir NO, ante una petición que pone en riesgo nuestra salud física y mental o nuestro bienestar.

Tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones, basándonos en nuestras necesidades y nuestro bienestar. Porque cada persona tiene sus propias circunstancias y su propio cuerpo, tenemos que ser realistas.

Y tenemos derecho a hacer menos de lo humanamente posible. Cada persona es quien conoce sus motivos, sus necesidades, sus circunstancias y prioridades en su vida, solo a ella le compete tomar sus decisiones.

En conclusión

No olvides quien eres y desde dónde partes, para que el esfuerzo sea adaptado a tus posibilidades reales. -Haz una exposición medida y programada, así irás entrenando tus capacidades y superando tus límites.

En primer lugar, cuenta contigo mismo, busca tu equilibrio y que aquello que hagas te aporte bienestar. No hagas nada por obligación, decide lo que quieres hacer y disfruta hasta donde puedas hacerlo.

Recuerda que antes de romper, tienes tiempo para retirarte. Escucha a tu cuerpo y a tu mente, te avisarán de cuando ya no puedes más con la situación.

Y aunque otros puedan, ten en cuenta, que todos somos diferentes y que cada uno elige. Quizás otras personas no saben que a ese ritmo, un día pueden tensar demasiado la cuerda y romper. No hagas tú lo mismo.